Tal como sucede en toda la provincia, el robo de automóviles y autopartes es una de las modalidades más elegidas por los delincuentes. Según información de vidrieros de Zárate, la rotura de cristales aumentó en lo que va del año. Los comerciantes consultados, coinciden en el porcentaje. Ahora, también se roban los techos.
Se sabe que el robo de autos en el conurbano sigue creciendo. En el Gran Buenos Aires son 100 los vehículos diarios que desaparecen a manos de ladrones. Y no son los de alta gama los que encabezan esa estadística delictiva, sino los más económicos, usados por gran parte de la sociedad, cuyo valor ilegal se encuentra en la venta de repuestos. Así lo revelan estadísticas de la Procuración General bonaerense. En el primer semestre de este año se abrieron 19.571 causas judiciales. El dato es confirmado también por el Centro de Experimentación de Seguridad Vial (Cesvi). Es decir, estamos frente a la cifra blanca del delito, la inocultable, ya que para cobrar un seguro se requiere de la correspondiente denuncia.
Hubo un traslado del delito de robo de autos del sur de la Capital hacia el conurbano bonaerense. Ello se explica, en parte, porque en ese sector porteño se ha venido desarrollando un fuerte operativo de vigilancia a cargo de la Gendarmería y de la Prefectura. Esa presencia, como se sabe, también ha provocado el traslado de otro tipo de delitos hacia el Norte de la ciudad. Es decir, la focalización de uniformados en un lugar no termina con el problema, lo corre.
Ahora se informó que en varios partidos de la provincia se ven sorprendidos, ya que al robo de autopartes, tales como llantas, ruedas completas, estéreos o, directamente el automóvil, se suma una nueva modalidad: el robo de techos. Muchos modelos cuentan con techo corredizo, cuyo sistema según especialistas, no son complicados y por lo tanto, los ladrones ven la oportunidad de un robo fácil y rentable, ya que un techo de algún modelo nuevo, puede venderse a un alto precio en el mercado negro. Un poco más de dinero le cuesta al dueño del vehículo o agencias de seguro, de acuerdo a la cobertura de los afectados.
Ayer, hablamos con comerciantes de Zárate, quienes se mostraron sorprendidos ante la nueva modalidad, aunque coincidieron al señalar que no tienen información de que algún caso se haya registrado en la zona, perpetuado por lo ya bautizados como “roba techo”.
Por otra parte, cabe destacar que la forma clásica de robo, es decir rompiendo algunos de los cristales del rodado, creció en un 20%, en comparación con el mismo período del pasado año.
Los datos, aunque extraoficiales, se desprenden de la cantidad de clientes que en forma particular o a través de sus respectivos seguros, se acercan a estos comercios en busca de realizar las reparaciones.
Cabe recordar que cuando hace varios años se anunció la clausura de desarmaderos en la provincia de Buenos Aires, principales demandantes de autopartes provenientes de robos, casi inmediatamente se tuvo conocimiento de que esa actividad ilegal se había trasladado al interior del país. No obstante, la provincia de Buenos Aires y Capital Federal no se alejan de las clásicas y nuevas formas de robo.
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