La semana pasada la situación de la empresa fue noticia provincial y nacional por el cierre de su planta y la cruda realidad que les toca vivir a sus trabajadores.
La semana pasada la situación de la empresa fue noticia provincial y nacional por el cierre de su planta y la cruda realidad que les toca vivir a sus trabajadores.
El principal inconveniente fue el cierre del mercado de la República Federativa de Brasil, situación a la cual se sumó que los empresarios denunciaron una crisis de rentabilidad que lleva varios años (ver nota principal en esta misma página de NUEVA RIOJA).
La reapertura de la planta contará con el respaldo financiero del Gobierno provincial y se mantendrá un sistema limitado de días trabajados, buscando estabilizar las cuentas del emprendimiento agroindustrial en los próximos meses.
En este sentido, la semana pasada los principales gremios del sector reclamaron porque la empresa tomó la decisión de cerrara sus puertas mientras se encontraba en pleno proceso preventivo de crisis y con constantes negociaciones en la Secretaría de Trabajo de la provincia de La Rioja.
Importancia
Los trabajadores comprometidos por la crisis del sector olivícola riojano son 3000, según información oficial a la que tuvo acceso NUEVA RIOJA en las últimas horas y que marca la importancia de esta industria tradicional en el sistema productivo provincial.
Desde el sector empresarial precisaron que a esa cantidad de trabajadores se le deben sumar los poco más de 500 mil jornales que se pagan, tomando en cuenta que durante los meses de la cosecha la cantidad de empleados del sector crece exponencialmente y en algunos momentos llegó a tomar a más de diez mil empleados.
Cabe recordar que el sector se ve afectado por la aplicación de retenciones por parte del Gobierno nacional, que alcanzan un monto del cinco por ciento sobre el total de exportaciones que se concretran.
El sector olivarero riojano sufre una de las peores crisis de los últimos años, realidad en la que se suman cuestiones climáticas con un escenario de precios nacionales e internacionales que no favorecen al sector.
Problemas
El principal inconveniente son los precios relativos.
El precio en el mercado internacional de la aceituna y del aceite de oliva se mantuvo estable, o con pequeños márgenes de descenso en los últimos años.
Esa realidad provocó una gran preocupación en el sector exportador en los últimos años.
En ese marco, el proceso inflacionario que el país vive en los últimos años fue carcomiendo los niveles de rentabilidad de las empresas.
“Gastamos más en la producción y al mismo tiempo vendemos por un precio mucho menor”, se sinceró la semana que pasó un empresario ante la consulta de NUEVA RIOJA.
En este proceso también tuvo una influencia directa la crisis económica internacional, porque en algunos casos se cerraron mercados tradicionales del sector y en otros bajaron la cantidad de operaciones concretadas.
Soluciones
En ese contexto se conocieron diferentes propuestas de solución, pero desde la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE) fueron claros: “se necesitan créditos”.
El secretario general del gremio rural, Omar Muga, dijo a NUEVA RIOJA durante la semana que pasó que el sector necesita empréstitos que sean a largo plazo, y que al mismo tiempo tengan una tasa de interés que no perjudique a los empresarios del sector al momento de intentar recuperarse.
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