En su primer día, las actividades organizadas por el Gobierno, estuvieron colmadas de juegos.
La alegría del comienzo se mezcló con la incertidumbre del clima que parecía que no iba a jugar una buena pasada, sobre todo pensando en la anhelada pileta. Pero el cielo nublado no impidió que los grupos, que habían sido separados por edad y sexo, se metieran a una pequeña pileta que fue habilitada para los primeros días, ya que no llegaron con el arreglo de la grande.
Además, los toallones colgados en las barandas de la pileta, las mochilas y bolsos marcando el territorio de cada grupo, los profesores conociendo a sus alumnos y dando indicaciones de cada juego que iban a desarrollar.
Los gritos de los goles de los varones y el aliento de las nenas a sus equipos fueron las postales que ejemplificaron la alegría de poder compartir otro verano.
Así, desde la entrada se veían los grupos de chicos jugando con sus compañeros. Muchos se reencontraron con sus amigos de colonia y a la vez con otros que en ese momento empezaban a conocer. Por eso el ‘¿cómo te llamás?‘ era una de las preguntas más comunes antes de empezar las actividades recreativas y deportivas.
Más tarde y después de una mañana colmada de juegos y actividades extras como teatro, plástica, música, deporte y pileta, cerca de las 12, los chicos recibieron una vianda con un sánguche de milanesa, jugo y una fruta. De esta forma cerraron un inicio seguramente inolvidable.
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