En el día de ayer el gobierno de Macri terminó de colocar una emisión de bonos para el mercado local por U$S 85 millones. La operación forma parte de una nueva jugada por parte del gobierno porteño, en la que se busca jibarizar la deuda en pequeños montos hasta poder tomar préstamos en los mercados internacionales. El año pasado habían sido colocados U$S 475 millones en Europa y EEUU.
El gobierno porteño terminó ayer de colocar exitosamente unos 85 millones de dólares en bonos para el mercado local. La medida había sido autorizada por la Legislatura a principios de año por un valor de U$S 50 millones, pero al final la buena respuesta por parte del mercado le permitió al macrismo alzarse con unos U$S 35 extra.
Lo novedoso de esta jugada es que el año pasado el gobierno de la Ciudad también había realizado una operación de este tipo pero por un monto mucho mayor, alrededor de U$S 475, que en su mayoría fueron comprados por inversores de Europa y Estados Unidos.
Es que el distrito de la Ciudad de Buenos Aires tiene una mejor calificación incluso que la Nación, ya que incluso durante la crisis del 2001-2002 en donde hubo defaults masivos, el gobierno porteño fue uno de los pocos que no sucumbió en ese sentido. Esto le permite a la gobernación de la Capital Federal a acceder a financiamiento más facilmente que el gobierno nacional.
Pero al parecer con la crisis global aumentó significativamente las tasas de interés para este tipo de operaciones, por lo que la oferta para colocar un bono en los mercados internacionales por más de un dígito, no era rentable. Entonces el oficialismo porteño decidió esperar a que las condiciones mejoren para salir a tomar deuda en los mercados internacionales. Mientras tanto, se busca jibarizar la deuda en pequeñas emisiones para barrer con el mercado local.
La estrategia se enmarca dentro de una jugada originalmente diseñada por el Director de Créditos Públicos de la Ciudad, Abel Fernandez, quien una vez asumido en su cargo propuso la utilización de Letras para poder financiarse a cuenta corriente en el corto plazo. Estos papeles son emitidos mes a mes y fueron diseñados para evitar las fluctuaciones de caja.
Otros distritos comenzaron a seguir sus pasos y actualmente numerosas provincias usan este mecanismo para salir del paso ante las obligaciones del día a día. Y es que la situación fiscal de muchas de ellas está cada vez más deteriorada y los giros de recursos por parte del Gobierno Nacional, que se mueven según su propio ritmo político, no alcanzan para saldar los pagos más urgentes.
La colocación concluida en el día de ayer tuvo a la casa de inversiones Puente Hermanos como intermediaria, y según comentó a LPO su director de la Banca de Inversión, Gonzalo Vallejos, se trató de la mayor operación en el mercado local de todo 2011. Los principales compradores, indicó, fueron de tipo “institucional”, que se componen de fondos de inversión y principalmente compañías
aseguradoras. Los bancos no están habilitados para hacerse de este tipo de emisión.
Las condiciones bajo las cuales se terminó cerrando la jugada del gobierno porteño fueron mejores de lo que esperaban: los bonos se colocaron al plazo de un año a una tasa del 9,25 por ciento, por debajo del 9,75 por ciento previsto y de los dos dígitos. La emisión tiene dos objetivos: por un lado, regular deuda (que permite pagar intereses menores a los que se venía haciendo) y, en segundo término, financiar inversiones.
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