Hoy es el día "D"

Hoy es el día "D"
Con un ambiente enrarecido como nunca antes, esta mañana se reunirán los ministros del Superior para intentar coronar al nuevo Presidente para el año que se inicia. Rubín llega más que golpeado al cónclave que, hasta semanas atrás, pensó que sería un simple trámite.
Su desafortunado paso por la Corte y los dos fallos que dio a conocer en pocos días el más alto Tribunal de la República dejaron en terapia intensiva al curuzucuateño que pensaba forzar, aun apelando a su propio voto, una re re que irrita al poder nacional en momentos en que la Justicia de Corrientes está bajo la atenta mirada del Gobierno federal.

La pregunta del millón es si al cónclave de hoy llegará, aunque sea con muletas, el ministro Juan Carlos Codello, que podría ser la tabla salvadora de un Rubín que aun golpeado intentaría refichar por un nuevo período, aun cuando su continuidad compromete severamente la estabilidad institucional del poder que preside.

Si finalmente Codello no es de la partida, serán cuatro los ministros que se sentarán en la mesa del Salón Hugo Alsina, conforme a los particulares criterios empleados por el Superior que ha resuelto tenerlo a Carlos Benítez Meabe en el banco de suplentes, como rueda de auxilio de un cuerpo que legal y constitucionalmente debe funcionar con cinco miembros, y no con cuatro o tres como habitualmente lo hace.

A la hora de las especulaciones, se habla de que Rubín esperaría que tanto Semhan como Chain coincidan en su postulación, estando dispuesto a volver a votarse él mismo con tal de seguir en la poltrona presidencial que tantos dolores de cabeza le ha dado, y que seguramente se multiplicarán en los meses venideros.

Se descarta que el ministro Niz, con línea directa con el poder central, preferiría abstenerse en una puja que trasciende las fronteras de la ex Casa Nalda, en medio de recriminaciones cruzadas que se acentuaron en los últimos días a partir de la notable intensificación de la crisis que ha puesto al Superior, al Consejo de la Magistratura y al Jury en el ojo de la tormenta.

La variante de Semhan, que quedó como Niz al margen de la tremenda descalificación realizada por la Corte, es resistida a pie juntillas antes que nadie por el propio Rubín, aunque no vota por el Fiscal General, que habitualmente hace comentarios poco felices respecto al mercedeño con quien mantiene viejas cuitas

En el medio queda Alejandro Chain, el más joven de los ministros y el último en incorporarse, que busca librarse del estigma de ser hombre puesto por Sotelo, circunstancia que una y otra vez recuerda el Fiscal General, reclamando solidaridad para posiciones extremas que más de una vez descolocan al santaluceño que pugna por mantener un perfil diferenciado, acorde con una larga trayectoria en el campo tribunalicio, con pergaminos logrados en los claustros universitarios que lo hacen pensar respecto a la necesidad de zafar de una coyuntura terriblemente desgastante para comenzar a tener un perfil más propio, acorde a lo que muchos esperan aún de él.

En este marco, lo que pareciera claro es que el consenso parece algo más que lejano. A ello se suma la difícil situación que se creó con el presidente de las Cámaras Civiles, Carlos Benítez Meabe, quien oficia de rueda de auxilio del Tribunal, convocado sólo en casos de necesidad como puede ser que ninguno de los postulantes alcance los tres votos.

En los hechos, una irregularidad manifiesta en función a que Benítez Meabe debió resignar temporalmente la presidencia de las Cámaras Civiles para asumir el cargo de ministro pleno durante toda la ausencia de Codello, cosa que no se dio sin que nadie acierte a explicar el por qué de esta particular situación que además menoscaba al camarista que hoy deberá esperar la posible convocatoria que, de darse, importará que en un mismo día actúe como juez de cámara y ministro a la vez.

En las últimas horas pareció confirmarse que, desde el seno de la Convención Reformadora, se formalizaría un pedido de juicio político contra Rubín, Sotelo y Codello, amparado el pedido en los inconstrastables argumentos dados por la Corte al descalificar por arbitrario el fallo del STJ. Aun cuando fueron muchos los párrafos descalificatorios, se rescata el reproche de haber reescrito el texto constitucional y el tirón de orejas por avanzar sobre la voluntad unánime de los convencionales.

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