Jóvenes mendocinos fundaron una entidad que motiva a la sociedad para convivir sin contaminación sonora durante 24 horas.
“Nuestra misión es disminuir la contaminación auditiva, de la que poco y nada se habla pero mucho se siente. Nuestros oídos se acostumbran día a día a soportar muchos decibeles que son nocivos para nuestra audición, y ¿por qué? Porque muchas veces no consideramos a quien está al lado nuestro. ¿Te pasa que a veces no podés ni escucharte a vos mismo?” dijo a El Ciudadano Martina Gaido, una de las principales hacedoras de Un día sin ruido.
El llamado a la calma
El desarrollo de la ciudad de Mendoza trajo aparejado el crecimiento vertiginoso de la plaza vehicular, el número de habitantes, el estrés, las enfermedades, la impaciencia e intolerancia, el no respeto, el empeño en tener siempre la razón, de creernos más cancheros. Vivimos en un contexto que permanece gritando: los carteles gritan, los autos gritan, la gente grita, y nosotros nos hemos convertido en un “escucha” pasivo, que recibe todos estos gritos desde la inconsciencia, desde la ignorancia.
Así, el silencio se ha convertido en un bien escaso en nuestras vidas, como la mayoría de nuestros bienes. El desarrollo industrial, económico, cultural, la expansión urbanística y el aumento desenfrenado de automóviles, han contribuido a transformar una amplia gama de sonidos en contaminación acústica, en ruido (según el diccionario, un sonido inadecuado en el lugar inadecuado en el momento inadecuado).
En tanto, estos niveles altos de ruidos durante un tiempo determinado puede provocar desde la pérdida temporal de audición hasta su pérdida permanente (¿a quién no le ha pasado ir a una fiesta con la música a todo volumen y después le queda “el piiiiiii” durante varias horas?). No es necesario estar bajo niveles extremos de ruido para que una persona se vea afectada, la intrusión de ruido ambiental como el ruido del tráfico u otros, pueden interferir en la comunicación oral, alterar el sueño, la capacidad de realizar tareas complejas o producir estrés.
“Tenemos un problema, pero queremos remediarlo. Queremos lograr que el 15 de noviembre sea un día sin ruido. Imponer un día simbólico como un día de paz, darlo a conocer y concientizar a la gente para que la solución sea buscada no un día, si no todos. En definitiva, que esto sea un tema de todos”, señaló Gaido.
Para más información sobre este día que pretende ser histórico, escribir a undiasinruido@gmail.com. También están en Facebook como 15 de noviembre, un día sin ruido y en Wordpress en undiasinruido.wordpress.com/ Orlando Tirapu
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