Hace unos días, en el programa televisivo SABER VER, Dámaso Larraburu volvió a ensayar una enfática defensa de la gestión como intendente del Dr. Gustavo Bevilacqua (como lo había hecho en otras oportunidades con las gestiones, primero de Lópes y luego de Breitenstein).
Seguramente debe tener información precisa de cómo puede terminar la historia con Covelia. Eso explicaría la metáfora utilizada. Hasta es posible que ya intuya que no va prosperar la causa judicial que iniciara Plaza (habida cuenta sus aceitados contactos con jueces y fiscales) razón por la cual habló del nocaut en el cuarto asalto.
La realidad de estas horas parecería darle la razón. Los micros rojos de Plaza han sido cambiados por los verdes, rojos y blancos de la San Gabriel , que además son nuevos como consecuencia de la inversión realizada en “este mundo de 30 asientos” por esta especie de Papá Noel bahiense que llenó la bolsa de regalos para la municipalidad con Mercedes Benz impecables. Y también por los azules y blancos de la Sapem.
PD: Si la Sapem en tan poco tiempo pudo comprar colectivos nuevos siendo una empresa mixta de capitales públicos y privados, entonces se puede suponer que el negocio no es tan deficitario. ¿Harán mal los números en la Fournier, o es que acaso en la Sapem hay otro Papá Noel?
Nosotros no podemos saber si la empresa de los Cirigliano perdió por nocaut. Entre otras cosas porque, como dijimos, empezaron a dar vuelta dos juicios contra el estado municipal. Pero sí estamos seguros definitivamente de algo: fue la comunidad de Bahía Blanca la que perdió por nocaut durante cuatro años seguidos por la permanencia de un servicio pésimo.
Y esta misma administración, que hoy teóricamente festeja el nocaut, fue la que hasta diciembre, cual manager desalmado, le decía a su pupilo (o sea a los que tomaban el colectivo), “andá, subite al ring, que ya lo tenemos”.
Y entre esos manager que alentaban desde el rincón, estaba justamente Larraburu. ¿O acaso en diciembre del año pasado en otro programa de televisión (“Tres Líneas”) no habló en primera persona para referirse al caso Plaza? ¿O acaso no dijo el ex intendente Lópes que a poco de asumir le había arrimado el nombre de ese grupo para solucionar la crisis del transporte? ¿Se desmintió eso alguna vez?.
Durante cuatro años, el ciudadano bahiense llegó tarde al trabajo y a la escuela, mientras las autoridades responsables le decían que el servicio “iba a ser el mejor del mundo”, y argumentaban que las quejas que algunos medios reflejaban, eran llamados de punteros políticos de la oposición. Se llegó a decir que con Plaza, se terminaba la vieja lógica de “o más subsidios o más tarifa”. Sin siquiera ponerse colorados, hasta afirmaron que el boleto no solo “que no iba a subir sino que iba a tender a la baja”, y que la comisión de usuarios testigos era manejada políticamente y que su trabajo no tenía rigor científico, como si para saber si un colectivo pasa o no a horario hubiera que hacer un Magister en Harvard.
De eso sí, todos los bahienses podemos estar seguros, como también podemos estar seguros de la irresponsabilidad (no exenta de caradurez e impunidad) de funcionarios y manejadores del poder (como Larraburu), que cambian de opinión sin asumir ningún compromiso, como un boxeador cambia de protector bucal.
Segundos afuera… Primer round…!


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