1) Gustavo Arnaldo Pulti (¿Será la tercera?)
Zafó de la causa penal por el apoderamiento de cospeles en teléfonos públicos, después zafó del zarpazo de la señora vendada por la cuestioncilla aquella del estacionamiento medido. ¿Zafará de la denuncia por el quilombete del Torreón, adonde llegaron con la jauría de perros bravos y sin los papeles ni permiso?
2) Andrés Barbieri (El regreso)
El boga Barbieri estaba como retirado de la escena pública luego de haber actuado en casos resonantes. Pero se le pasó la modorra de la siesta, se despabiló y va por todo ante Pulti. Quiere que pague con el máximo posible por tanta ilegalidad y prepotencia en el Torreón.
3) Juan Ramón San Martín (El camaleón, mamá)
Niño ya crecido, bravo y asesino. Capturado por segunda vez, refugiado en villas de la zona de Newbery, fue entregado por los propios buenos vecinos de allí. Pero antes tuvo tiempo para chapa y pintura. O tintura, porque lo detuvieron con una linda biaba en el mate y lentes de contacto azules. Alguien provee recursos para el ocultamiento. No, la peluquera del rrioba no…
4) Lucrecia Bustos (Amores fierros)
La jueza tiene una visión más que llamativa de qué es un arma. En reciente hecho en el que dos vándalos partieron a fierrazos a moradores ya mayores, la magistrada liberó a los perpetradores porque “no emplearon un arma para cometer su delito”. Lectura: si no es revólver, si no es cuchillo o similar, no califica como arma. O sea: si te matan a ladrillazos, sólo fue un mimo exagerado.
5) Pablo Guevara (Demasiadas licencias)
Delegado de ATE que se presenta en su lugar de tareas (porque decir que trabaja es una falsedad) menos de 80 días por año. Hace uso y abuso de las licencias gremiales. Y luego hablan del carácter moral de la dirigencia que nació como oposición a la “burocracia sindical”.
6) Fabián Perroni (El que avisa ...)
El Jefe Departamental ya había dado aviso: “No quiero policías cortando fierros (autos robados), no quiero policías “luqueando” (arreglos con chorros), y nadie se atreva a tolerar que haya transa (droga). Al que lo agarre, lo echo en persona”. Parece que va en serio, porque ya arrancó con alguno.
7) Roberto “Chucho” Páez (Tampoco zafó)
Hasta los chorros asumen que en este mundo globalizado, nadie zafa. Esta vez le tocó al “Chucho” que no le dejaran ni los cotonetes. Eso sí, como se dice ahora, tuvo suerte. Tanta, que no sólo recuperó lo robado, sino que los cacos y sus polis asociados cayeron como fichas mal paradas de dominó: de a uno y acostados.
8) Carlos Katz (Saludable conducta cívica)
Fue a donar sangre, y resulta que se chocó sin querer con una historia que no quiso guardarse. La actitud del personal de los hospitales públicos de no trabajar la semana entre el 2 de abril y Semana Santa, es para el reproche social y la sanción funcional. Hacerlo público (en la 99.9) fue no sólo correcto, sino ejemplo de coraje cívico y responsabilidad ciudadana.
9) Marcelo Yáñez Urrutia (No lo consideran)
No sabe ya en qué idioma dirigirse a la jueza María Fernanda Di Clemente para que entienda que el asesino de Ariel Di Meglio, Juan Ramón San Martín, con 18 años cumplidos, debe ir a la UP15. Di Clemente sigue en la suya y lo trata al asesino como a un “niño en conflicto con la ley penal”. Ya que estamos, que se lo lleve a su casa a la noche, a cantarles canciones de cuna a sus hijos o a contar chistes en la sobremesa familiar…
10) Humberto Grondona (¡La otra, la otraaa!)
Muchacho difícil portador de apellido. Vino a esta ciudad con un pretendido centro de alto entrenamiento. No le fue bien y encima pretendía que la Liga local erogara un millón de pesos por año para su particular berretín. En la Liga dicen: “este chico se equivocó de pastilla”. ¿Sufrirá de presión… alta?


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