11-S

Maestros: el 11 de septiembre tiene una connotación especial. Una fecha que a lo largo de la historia reciente ha modificado sustancialmente su contenido.
Muchos jóvenes de hoy no fueron contemporáneos del salvajismo golpista y terrorista de Augusto Pinochet Ugarte que asesinó al presidente constitucional chileno Salvador Allende el 11 de septiembre de 1973. Aún hoy se escuchan registros de audio de los últimos minutos de vida de ese mandatario latinoamericano que dejó su vida con un casco y una ametralladora en sus manos mientras el Palacio de la Moneda era bombardeado. Muchos otros jóvenes conocen esa historia y otras que le dan marco a este día. La trascendencia de la destrucción de las Torres Gemelas o el World Trade Center hizo que ahora sea, para tantos, desde el 11 de septiembre de 2001, el 11-S. Un día como el de hoy, además, fallecía hace 123 años, en 1888, en Asunción del Paraguay, Domingo Faustino Sarmiento. Es el día del Maestro. Alguno podría preguntar el por qué de esta celebración, conmemoración, hoy. Otro responderá que es por la acendrada cultura en este tipo de fechas “especiales” donde es la muerte la que convoca. Sarmiento nació en la provincia de San Juan, el 15 de febrero de 1811. A quien consulte por qué entonces no es ése el día del Maestro alguien le responderá que esa época del año corresponde a las vacaciones y no tiene sentido. Temas menores, sin dudas cuando lo cierto es que este domingo encuentra a los docentes en una situación que parece no ser la misma que la de años anteriores. No se puede decir que el conflicto no haya existido este año pero es una certeza que el nivel de confrontación con las autoridades provinciales ha descendido, si se lo compara con lo sucedido años anteriores. No se habló este año de “paros docentes” como sí sucedió durante los últimos ciclos lectivos. En los meses que restan hasta el final de este 2011, con seguridad, se volverá a hablar de ello pero, salvo excepciones gremiales, el tono dialoguista superará a la confrontación sin salida que muchas veces restó tantas jornadas de clases por la intransigencia de los sectores en pugna y hasta por internas gremiales en las que había que demostrar quiénes eran los más “pesados” a la hora de no negociar. Hoy, una agrupación sindical docente, menor en la provincia de Buenos Aires, UDOCBA, insiste con una metodología perimida y sin sentido. Sin dudas, entonces, ha mejorado el nivel de salarios y ello ha operado en el panorama general. Por otro lado se observa que se suman actividades participativas como nunca antes. Lo que sucederá, por citar un ejemplo, en el Teatro Marconi, habla de ello. El espectáculo llamado Artis-Centes convoca a los docentes desde un ángulo de mayor participación y los “saca” del contexto en el que muchos los ubican de manera excluyente: en el aula. Y están los docentes que son artistas, porque lo son en su mayoría. Pero además, cantan, bailan, danzan, actúan. Porque son artistas como lo son los padres. ¿Cómo hacer para moldear, formar y contener? ¿Cómo se hace con la arcilla o el barro? Cerebros y manos. Y cuando esa veta artística innata, además, tiene posibilidades de “subir” al escenario, mejor. Hoy, en el Marconi, no importará tanto la platea llena. Importarán siempre la esencia, las ganas, la solidaridad y el amor puestos en la tarea. La misma tarea que es capaz de derrumbar cualquier atisbo de autoritarismo; de derribar temores infundados o paredones por construir. No todos, claro, pero sí esa mayoría muy silenciosa que nos “enseña” que la alegría y las ganas pueden vencer al temor que algunos todavía quieren infundir, hasta a nuestros niños. En buena hora entonces, que los docentes, profesores y maestros salgan de las escuelas y ganen las calles, de la mejor manera. Afortunadamente, respondiendo a tantos agoreros, la educación pública en nuestro país, no sufre lo que sí apesadumbra a tantos chilenos, por ejemplo. Y hay un espacio de pausa y reflexión que permite el medido festejo de quienes hoy reciben los cálidos saludos, besos y abrazos, “simplemente”, por ser “maestros”. Simple y trascendente.

Por allá: a las 11:28, hora argentina, del 11 de septiembre de 2001, caía la torre norte. Fue hace diez años y hoy, muchos observan los homenajes que se realizan en la zona donde se produjo la catástrofe provocada por el impacto de dos aviones con pasajeros en las estructuras de cada uno de los dos edificios que eran el blanco del ataque principal. Los datos que se ofrecieron al mundo, tiempo después, informaron de la muerte de 2.978 personas. ¿Qué queda de todo aquello? Nada se sabe, por ejemplo, de la cantidad de ilegales e indocumentados que murieron en el lugar. Se entregaron 1.657 certificados de defunción. Si se toma en cuenta que los dos atentados terroristas sufridos en nuestro país arrojaron una suma de más de cien muertos se deben profundizar análisis sobre lo más importante que sucede luego de un hecho de esta magnitud. Los que quedan vivos, los familiares, las secuelas. Y las secuelas nos hablan de peleas, disputas, hechos de corrupción y ausencia del estado a la hora de reparar los daños. Aquí, los familiares de víctimas de la AMIA están dispersos en agrupaciones que hasta se han enfrentado. Hoy en Nueva York, miles de familiares no participan de los actos de homenaje porque no han sido invitados por falta de espacio o porque, directamente no quedaron registrados. Hay juicios de por medio y hasta un negocio inmobiliario en la zona del World Trade Center, por la construcción de monumentos recordatorios, en el lugar en el que la tierra tenía el precio más caro del planeta. Los medios informan hoy, sobre detenciones de “terroristas” en diversos países. Los guardias de seguridad en el Pentágono o en el lugar del acto central se cuentan por miles. Muchos “periodistas” anuncian con voz lúgubre algún hecho durante la jornada del décimo aniversario. No es fácil hablar o tratar de referirse a este acontecimiento que permitió luego, en principio, más invasiones y guerras y la muerte de, al menos, 200 mil personas, sólo en Irak y Afganistán. Doscientos mil muertos después de la caída de las Torres Gemelas. Invasión, destrucción y negocio. Alguien podrá explicar, con el correr del tiempo, qué fue lo que sucedió aquella mañana, hace diez años. Lo que pasó después lo conocemos casi a la perfección. George Bush y Barak Obama, presidentes norteamericanos, en blanco y negro, sólo por el color de su piel, saben bastante más de lo que le han dicho a su pueblo. El resto del mundo, los observa y, en mayor o menor medida, los sufre. A ellos y a sus cómplices, Osama Bin Laden, incluido. Los Estados Unidos les deben muchas vidas a todos los países del mundo. Y a su propio país, también.

Nuestras Torres : la etapa preelectoral aparece como desdibujada. Como terminada. El resultado de las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO), despejó un camino que aparecía como “desconocido” para la oposición al Gobierno nacional. Saladillo aparece como un islote para la Unión Cívica Radical, desvencijada, aturdida y extinguida. Cuenta aquí con Carlos Gorosito y José Luis Salomón, lo que le permitió, mezclada con la agrupación de Francisco de Narváez obtener una importante suma de votos. La polarización hizo su aporte y “Goro” marcha hacia su sexto mandato con comodidad. Claro que “no todo lo que reluce es oro”, asegura el enigmático dirigente que cuenta sus pesares. “¿Quién dijo que es el último mandato de Gorosito”. Él mismo lo repite con asiduidad. “Ya llegará el operativo clamor. ‘Goro’ no dejará el sillón mientras no le ganen en las urnas. Y si ello no fuera así no le cederá un centímetro de espacio político a quien osó enfrentarlo. Allí está Alejandra Lordén negando cualquier aspiración futura. Pero esto es hoy antes del 23 de octubre. Ya verán”. El analista se devana la sesera pensando en diversas alternativas futuras. Y, casi siempre llega a las mismas conclusiones. Gorosito no deja ni dejará pasar a nadie. Es un juego que sabe jugar. Mueve las piezas en el tablero. Elucubra. Hoy paga el precio Alejandro Armendáriz. ¿Qué están haciendo?. Están minando su candidatura. Los problemas personales entre el concejal Jorge Negri, seguido de cerca por Marcelo Tomatti con el escribano y concejal Ricardo Lissalde ocupan un espacio que cualquiera podría definir como patético y ridículo si se estuviera hablando de política, en serio. El hijo del fallecido ex Gobernador y el ex senador provincial, merced a un acuerdo espantoso entre Ricardo (el apellido Alfonsín le queda extremadamente grande) y Francisco de Narváez, los ubicó en “tándem” en la lista de candidatos a diputados provinciales por la UDESO. Es el “uno-dos” que deberían votar “gorositistas” y “salomonistas” dentro de 42 días. Surge clara y repetidamente la pregunta. ¿Qué están haciendo?. El Jefe Comunal no dudó en calificar como “ladino” a Ricardo Lissalde en la campaña electoral de 2009. Pero esa calidad de astuto y sagaz no es comprendida como tal. Para Jorge Negri es un enemigo a derrotar y no dudará en llevarse puesto también a Alejandro Armendáriz si ello conviene a sus actuales intereses. Lo sucedido el viernes pasado en el HCD es una clara demostración. Algunos concejales de los que asistieron a la nueva puesta en escena del Concejo en Comisión pensaron que la “trifulca” derivaba en una confrontación física entre el Ingeniero y el Escribano que se dijeron de todo, mientras el presidente del Cuerpo y primer candidato a Diputado provincial observaba el cuadro. La situación que se mantiene latente en el bloque oficialista da para pensar en, al menos, dos cuestiones. Una de ellas es que hay diferencias en el seno del Bloque y por eso no hay definición y la otra es que, decididamente, se han dispuesto, con la venia del “Caudillo”, a pulverizar la candidatura de Ricardo Lissalde aunque ello implique que se pierdan dos bancas para Saladillo. No se entiende de otra forma mantener un tema menor, hay que decirlo, durante 14 meses y, aún peor, en momentos previos a una crucial elección. Hay antecedentes de incompatibilidades en el mismo Concejo Deliberante sobre temas similares. Vale constatarlo. Así, la situación seccional de la UCR se complica porque los votos de Saladillo son vitales para alcanzar el piso electoral. Si la decisión política fuera otra sería importante que los más altos dirigentes y funcionarios del radicalismo se abroquelaran alrededor de la candidatura del médico cirujano que hoy aparece casi desorientado en medio de una lista que naufraga, con candidatos divorciados, un Alfonsín que deambula, un De Narváez que ya no sabe qué inventar y un “Pepe” Scioli que está por “volar” de la papeleta si no justifica su domicilio en la provincia de Buenos Aires durante los últimos dos años. En definitiva, si en Saladillo no le dan una manito a Alejandro, ¿qué se puede esperar en el resto de la Séptima?. Cual Torres Gemelas, algunos sólo esperan la salida de algún “avión” que derrumbe cualquier aspiración. A estas alturas Armendáriz y Lissalde parecen ser lo mismo. El enigmático dirigente dice que “al final parecía que no se caían pero se cayeron una detrás de otra”. Quien escribe le preguntó: “¿Las torres?”. “No, las candidaturas. Después le cuento del Frente para la Victoria y la nueva política”. Y se fue.

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