Es lo que hay...

Es lo que hay...
¿Te enteraste de la "defensa" de Mendoza que hizo la Legislatura provincial? ¿No? No importa: no te perdiste de nada. La Legislatura se negó a levantar y multiplicar la voz de los cientos de miles de mendocinos que nos vimos perjudicados por la promoción industrial y por sus funcionarios que no supieron/quisieron/pudieron luchar contra la decisión nacional más ridícula y excluyente de Mendoza.
La Legislatura provincial dejó en claro que no tiene fuerza, ganas ni interés en defender los intereses provinciales. En una distribución de roles que pareció guiñada por algún inexperto dramaturgo de la realidad, se reunió haciendo uso de una de los institutos constitucionales más poderosos, la Asamblea Legislativa, para decir nada.

Ocupados en otra cosa, desbordados por el protagonismo electoral para reelegirse en sus bancas o saltar a otro cargo, los legisladores provinciales incumplieron este martes con su rol y le bajaron, una vez más, el nivel a la tan mentada “institucionalidad” mendocina.

Un acuerdo multipartes para repartir un par de gritos, un puñado de improperios, algún grupo de acusaciones, fue presentada ante la sociedad como una “defensa a ultranza de los intereses de Mendoza” frente a la injusta vigencia de la promoción industrial para las provincias vecinas, un mecanismo excluyente y retrógrado que ya le causó pérdidas a la provincia por más de 72 mil millones de pesos, habiéndole costado al país 179 mil millones de pesos.

Cabe recordar que Mendoza se encuentra en una situación paradojal, luego de que el fiscal de Estado, Joaquín de Rosas, renunciara a continuar con la demanda contra el Estado nacional por los perjuicios de la promoción industrial. Lo hizo porque le mintieron, dice, y, por eso, nos embretó a todos los mendocinos con su decisión. Sigue en su cargo, como si nada hubiese pasado.

La Legislatura, en tanto, decidió hoy respaldar las acciones judiciales que lleva adelante la Cámara de Comercio, Industria y Agricultura de San Rafael en soledad, lo que equivale a salir sacando pecho a amenazar con piñas y poner al más débil delante, como escudo. Jugó al “ring raje” con el tema más grave que afecta al desarrollo económico de Mendoza. Se corrió de la discusión, evitó hacerse cargo de su tarea, renunció a su rol.

Ante esto, en un año electoral, ¿ya revisamos las listas de quiénes quieren integrar ambas cámaras, sus antecedentes y propuestas? ¿Ya sabemos cuáles de estos legisladores que hay quieren seguir estando y por qué?

La democracia tal como está planteada hasta ahora carece de mecanismos de revocatoria de mandatos. Más de una vez tuvimos la oportunidad de reformar la Constitución provincial para agilizar los trámites institucionales, replantear la bicameralidad, discutir sobre la territorialidad de la representación de cada legislador y sobre los mandatos a los cuales deben obedecer una vez que consiguen el cargo y no hay quien los mueva. Pero no lo hicimos: la política se negó a toda reforma política de fondo y decidió sumirse en lo que hay.

Pero en casos como el de hoy resulta importante plantearse si podemos dejar en manos de este tipo de representantes la representatividad. ¿Cómo hacemos para avanzar en una democracia participativa? ¿Qué podemos hacer para avanzar en mecanismos que nos permitan mejorar la calidad de la democracia que tenemos en una provincia que se llena la boca con la palabra “institucionalidad” y luego la escupe, como lo hizo hoy, creyéndonos a todos los ciudadanos “objetos de manipulación discursiva”, menospreciándonos como ciudadanos?

Lo único que nos queda es el voto. Pero es voto sábana, voto arreglado de antemano. ¿Ya revisamos las listas? Se insistirá desde el poder en que los medios de comunicación tienen que ser –como, de hecho, lo han sido muchos a lo largo de la historia- un megáfono de los intereses creados.

Reclamamos una Legislatura y una vida política a la altura de las necesidades de una Mendoza que pide a gritos liderazgos para salir de la fosa, y no sólo víveres para subsistir, a duras penas, en el fondo del abismo.

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