1) Ariel Ciano (Para el podio del cararrota)2) César Sivo (Un Morlock local)
3) Héctor Carruega (La sabe lunga)
4) Patricia Perelló (La mafia le apunta)
5) Diego Monti (¿Celeridad?)
6) Néstor Sala, Patricia Gutiérrez y Jorge Rodríguez (En secreto)
7) Beatriz Arza (Stop a los aumentos)
8) Mariana Baqueiro (Al borde de un ataque de nervios)
9) Fabián Uriel Fernández Garello (Extraño rol)
10) Vilma Baragiola (Off time)
La manzana nunca cae lejos del árbol de manzanas, dice el dicho en inglés. O hijo e’ tigre, diríamos por estas pampas. Ha tenido escuela por todos lados, y se le nota. El juez Castellano le advierte: “Usted no puede ser particular damnificado, porque usted es el que está siendo investigado”, a lo que él da un pasito atrás y se muestra complaciente con la señora vendada. Pero mientras hace declaraciones mentirosas a los canales de Buenos Aires sobre el chanchullo de la vieja terminal. Como si acá no llegaran las señales capitalinas… Aldeanos, pero no tanto.
2) César Sivo (Un Morlock local)
Es el hombre que da vuelta causas penales. Como Morlock, se mueve en las sombras, cobra honorarios de fantasía y amenaza procesalmente a cuanto testigo se le atraviesa. Todo un caso para llevar al banquillo. Tranquilo, todo llega en esta vida. Sólo hay que ser paciente.
3) Héctor Carruega (La sabe lunga)
Viene de la calle, se pasea en Morris Mini-Minor o Mercedes Benz, pero la sabe un rato largo. A Otero, el ex socio de Aldrey, le tiene las costillas contadas de a una. ¡Habrá más revelaciones paaaaara este boletín!
4) Patricia Perelló (La mafia le apunta)
Abogada de convicciones, sabe dar pelea leal. Atraviesa momento bravo, porque la mafia la quiere mudita, cieguita y sordita. Y se sabe que la mafia persevera, aunque no siempre triunfa. Primero fue el incendio a su estudio, ahora una carta con su nombre y una bala de Máuser. Es difícil ir para el frente y por la derecha, en un país donde muchos parecen ingleses. Y no por lo de gentlemen sino por cómo manejan. O se manejan, mejor.
5) Diego Monti (¿Celeridad?)
El curul de ascenso raudo desplazó a Mojarrita Rosso en la presidencia del bloque de AM. Pide celeridad en el tratamiento de los pliegos de licitación de la vieja terminal. Los vecinos ya le metieron bulla y se viene otra tanda más. A comprar tapones para los oídos y algún calmante para los nervios.
6) Néstor Sala, Patricia Gutiérrez y Jorge Rodríguez (En secreto)
Tribunal de juicio al asesino de Mauricio Brizuela, Sus Señorías están más preocupados por que no trascienda ni una coma de lo que se dice en las audiencias, que en hacer su trabajo. En particular el juez Salas, de dudosa estabilidad emocional, que ha amenazado con denunciar a cualquiera que hable por los medios. Ojalá pusieran todo ese empeño en hacer justicia, simplemente. No reclamamos el Olimpo de los justos, sólo gente dedicada y laburadora.
7) Beatriz Arza (Stop a los aumentos)
Doña Beatriz salió expedita a aclarar: “aquí rigen las cautelares judiciales, que nadie pague aumentos”. Nos hace saber que como ciudadanos de derecho estamos protegidos todos por la justicia. No que vamos a ser ajusticiados, como a algunos les gustaría. Bravo, doña.
8) Mariana Baqueiro (Al borde de un ataque de nervios)
A la doctora se le traspapelaron los escritos que podrían haber salvado la vida de Mauricio Brizuela. Guardó celosamente por cinco meses la denuncia de la madre de Brizuela por amenazas contra su hijo, e inició la investigación cuando el joven ya estaba muerto, frío y enterrado. Sus dificultades para comprender los tiempos verbales y los adverbios de tiempo y modo no son gratis, son letales.
9) Fabián Uriel Fernández Garello (Extraño rol)
Apareció, luego de largo tiempo fuera de la mira de los medios, sentadito al lado del Intendente y rodeado de comisarios haciendo de “estoy preocupado por la inseguridad”. No se le pasa ese dolorcito en el pecho por no haber llegado a comisario general, y de tanto en tanto, le gusta desempolvar el uniforme virtual.
10) Vilma Baragiola (Off time)
La curul radical, que aún paga algún boleto como candidata a Intendente, va de baja: largas ausencias y salidas en los medios a destiempo la deslucen. Cuando alguien decide ir por el premio mayor, lo primero que tiene que hacer es ponerle entusiasmo y tiempo al asunto. Si no, no llega ni a ordenanza.





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