1) Alberto Vidal (Qué boquita, y no pintada)2) Horacio Novas (No le hablan más a Perogrullo)
3) Osvaldo Castelli (Lejos de cualquier solución)
4) Pedro Lacuadra Montiel (Espantado)
5) Juan Carlos Zamora (A Plantel lo plantaron)
6) Hugo Disalve (Van treinta días)
7) Juan Tapia (Ya pasaron treinta días)
8) Diego Monti (Tratando de entender)
9) Mariano Retrivi (Como en bolsa)
10) Horacio Tettamanti (Millonario de izquierdas)
En sus años mozos militaba en la izquierda chino-maoísta. Se lo conoce como el “Goma”, y hoy es juez en lo civil y comercial. Quizá porque le ha quedado cierta reluctancia por todo lo que tenga que ver con cuestiones empresarias, echó con cajas destempladas al secretario general del gremio de la carne y le mandó guardar: “yo me cago en el problema social, en ustedes (los gremialistas), en las pancartas, la quema de gomas y las consignas en mi contra”. Palabra de Su Señoría.
2) Horacio Novas (No le hablan más a Perogrullo)
Vecino de la vieja terminal, ya no le cree a Perogrullo, y encima ni cospeles tiene para alentar algún gesto de buena voluntad. Ha jurado, junto con sus compañeros de infortunio barrial, no dirigirle más la palabra al Namberguán. Y, es lógico: ¿cómo dirigirle la palabra a alguien que no la conoce ni la respeta?
3) Osvaldo Castelli (Lejos de cualquier solución)
Finalmente confesó su incapacidad: el jefe departamental que bate récord de muertos por la violencia en su gestión en la ciudad, admitió públicamente que Prefectura responde a las autoridades nacionales, que él nada puede hacer. Ya lo sabíamos. ¿Algo que no esté a la vista que pueda decir, jefe?
4) Pedro Lacuadra Montiel (Espantado)
Allí fue, una vez más, a pedir incansablemente por mantener al frigorífico Sadowa (ex San Telmo) en condiciones de producir. Y le fue horrible: Su Señoría “el Goma” Vidal le partió el lomo a gomazos muy poco jurídicos y lo dejó listo para ser embutido. A otro cuzco con ese chinchulín, le habría dicho el envalentonado magistrado.
5) Juan Carlos Zamora (A Plantel lo plantaron)
El hombre juntaba las moneditas en los ‘90, pero trepó como un barrilete hasta las alturas del Olimpo del empresariado marplatense, y se le puso que quiere jugar en primera, con los Florencio, los Mariani y los Otero. Pero algo no anda bien: está que trina por unos maravedíes que le debe la comuna y jura que o cobra o implosiona. A ponerse el casco, porque plata, no hay.
6) Hugo Disalve (Van treinta días)
Albañil, padre de 10 hijos, ahora de 9, porque a su Emiliano se lo asesinaron vilmente ya hace treinta días y aún nada se sabe del homicida que partió al medio su vida y la de su familia. Se entiende: es que don Hugo y los suyos viven lejos y no votan en el circuito 366.
7) Juan Tapia (Ya pasaron treinta días)
Es así nomás: el juez híper garanticida tiene a su cargo resolver las cuestiones procesales que funcionarios policiales y la fiscal Baqueiro le reclaman para resolver el asesinato de Emiliano Disalve. Tic, tac, tic, tac. El reloj no para, pero el que espera por justicia agoniza con cada segundo. ¿Lo sabe, Usía?
8) Diego Monti (Tratando de entender)
Participó de un tour a Tigre para ver cómo funciona el sistema de cámara de seguridad y vigilancia de dicho municipio. No está mal: para qué romperse la cabeza si otros lo hicieron antes… Ahora, de ir a aprender, a exhibir el viaje como si fuera la gran cosa política, hay más kilómetros que de acá a Nordelta, ¿o no?
9) Mariano Retrivi (Como en bolsa)
Mire que se lo dijimos, don, que era mejor dedicarse a la pesca, aunque fuera a pérdida. Tanto querer servir a la sociedad, y lo único que ha conseguido es que lo remachen a diario en los medios y lo demonicen como el peor. Y ni siquiera el salario, que pa’usté es un vuelto, le paga la amargura. Hombre grande.
10) Horacio Tettamanti (Millonario de izquierdas)
Caso llamativo de empresario exitoso, que tiene y maneja millones, pero insiste en que él es un tipo bien de izquierda. Feo gusto para elegir compañía: Lalanne, Niella, y otros de conocido paño y pedigrí. Ahora la oposición va por él con el argumento de que hay incompatibilidad funcional entre sus intereses y su función. Que se ataje con El Capital de Marx.



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