El Partido Socialista de Francia mantendrá el calendario de las primarias a pesar del giro en el caso del ex presidente del Fondo Monetario Internacional Dominique Strauss-Kahn, liberado ayer bajo palabra.
El vocero del PS, Benoit Hamon, aunque admitió sentirse “intensamente aliviado” por la revocación de la prisión de Strauss-Kahn, precisó que la suspensión de las primarias “no está en el orden del día”. Sin embargo, el ex secretario del PS y actualmente a la cabeza de los sondeos para las primarias y presidenciales, Francois Hollande, dijo que no es contrario a la idea de posponer la fecha límite para el cierre del registro de las candidaturas para las primarias, por el momento previstas para el 13 de julio. Una audiencia el 18 de julio definirá el destino de Strauss-Kahn.
Los sondeos indican que el presidente, Nicolas Sarkozy, sería derrotado por Hollande o por la socialista Martine Aubry, si las presidenciales fueran hoy.
Uno de los pocos que mantuvieron el equilibrio había sido el diario Le Monde, criticando el hecho de que Strauss-Kahn hubiera sido “juzgado sin certezas”. Para el ex director del diario, Jean-Marie Colombani, “aunque las acusaciones de violación sean retiradas, Strauss-Kahn no podrá volver a la escena política y ser candidato a las presidenciales de 2012. Sin embargo, volverán su palabra y el poder de influir al electorado”. El periodista agregó que el caso hará “caer también toda la estrategia de Sarkozy, que quiso aprovecharlo dando a entender que la izquierda perdió la batalla en el plano moral”.
Inicialmente la UMP, el partido de derecha en el gobierno, mantuvo distancia. Pero su presidente, Jean-Francois Copé, se preocupó por la “imagen de Francia” poco después del arresto. También la ministra Nathalie Kosciusko-Morizet, para quien “además de la víctima presunta, la camarera, hay otra segura: Francia”.
Quien sí pasó al asalto de Strauss-Kahn fue Marine Le Pen, dirigente del Frente Nacional (extrema derecha), para quien el socialista estaba “definitivamente desacreditado”. De un extremo al otro pasó el diputado de la UMP Bernard Debré, que primero definió a Strauss-Kahn como un “maníaco sexual”, y ahora reconoció haber “exagerado”, diciendo que podrá competir en las presidenciales si no es condenado.

Comentá la nota