En una reunión encabezada por el titular de la Agencia, Javier Ibáñez, legisladores opositores expusieron una nota que había sido dirigida al Director de Habilitaciones en agosto de 2009, en la que se le recomendaba no permitir la apertura del boliche cuyo vip se derrumbó, por reiterados incumplimientos de su dueño.
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“Usted para empezar, se tendría que ir del gobierno. Digo para empezar, porque esto es para denuncia penal”, le dijo el diputado Eduardo Epzsteyn (bloque Diálogo por Buenos Aires) al titular de Habilitaciones de la Ciudad, Martín Farrell.
Acto seguido, expuso sobre la mesa del salón Montevideo en el que se celebró la reunión, una nota interna de la Agencia Gubernamental de Control, fechada el 3 de agosto de 2009, en la que la Directora General de Fiscalización y Control, Vanesa Berkowski, le solicitaba a Farrell rechazar la habilitación pedida para el local Beara, en calidad de "salón de fiestas".
La nota, textualmente, dice: “se constató que el establecimiento en cuestión funciona como local de baile “clase C”. En virtud de la desvirtuación de rubro aludida, y la reincidencia del titular de la explotación comercial en dicha conducta, se solicita tenga a bien merituar el rechazo de la habilitación solicitada”.
Por toda respuesta, Farrell contestó a los legisladores que la habilitación no se niega en virtud de la contravención de desvirtuación de rubro.
Sobre la apertura de Beara, el 24 de agosto de 2009, Epzsteyn denunció: “Es evidente que en esos 20 días, entre la nota y la firma de la habilitación, el local se puso en regla o mejor dicho “arregla” con la agencia”.
En tanto, el legislador Marcelo Parrilli (MST Nueva Izquierda) apuntó a la falta de concursos públicos para cubrir los cargos de directores de la agencia. El diputado recalcó que el fallo de la sala 1 de la Cámara porteña de Apelaciones declaró nulas las actas hechas por inspectores contratados por no ser funcionarios públicos. “Los que dirigen no son idóneos. Y los que están en la calle, están “precarizados”, esa es la realidad de la Agencia de Control”, declaró.
El diputado Daniel Amoroso (bloque Unión Federal) se detuvo en el “mal uso” de la Resolución 1010, sobre la que dijo que se trataba de “una norma antigua, que tenía un espíritu para habilitación de eventos deportivos”. Y recordó una solicitada publicada en los diarios el 30 de noviembre de 2008, en la que bajo el título “Evitemos otro Cromagnon”, la Cámara que nuclea a los dueños de bares y restaurantes, denunciaba que se estaba aplicando la norma 1010 para transformar a bares en lugares de baile por la noche.
La Resolución 1010 es un permiso “de excepción” por el que se autoriza a un bar a realizar un show o recital en alguna ocasión puntual. LPO había denunciado en mayo pasado, con el título "Denuncian "retornos" y una maniobra legal para habilitar recitales en bares porteños", esta maniobra en el área de controles.
Desde Proyecto Sur, María América González solicitó una interpelación al ministro de Seguridad Guillermo Montenegro, porque según dijo "después de esta reunión, me quedo muy convencida de que en esta ciudad no tengo seguridad de nada".
La versión de Ibáñez, en contradicción con la de Rodríguez Larreta
En respuesta a las preguntas más técnicas sobre la habilitación del boliche Beara, Ibáñez señaló que de acuerdo a los planos presentados, el sobre-piso del local tenía una estructura que permitía soportar una sobrecarga de 400-500 kg sobre metro cuadrado.
También precisó que el profesional que construyó el local para “salón de fiestas” y firmó los planos es Gustavo Amaru (maestro mayor de obras, matrícula 7027).
“Estamos a la espera de las pericias, pero por testimonios de los chicos que estuvieron esa noche, entendemos que había poca gente cerca de las cuatro de la mañana y que no había sobrecarga al momento de la caída”, puntualizó el titular de la Agencia de Control.
Esta suposición cambia el eje de la versión planteada por el Jefe de Gabinete Horacio Rodríguez Larreta, quien desde un primer momento, habló de “un mal uso de las instalaciones” y culpabilizó al dueño del local.




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