Si bien es un problema que se atribuye a la falta de exportaciones, los carniceros dicen que en verano aumenta la demanda. Los consumidores terminan optando por comprar otros cortes.
Los consumidores deben optar por otras alternativas, como en el entrecot, la tapa de asado, costeleta, o bien por llevar a la parrilla carne de pollo, cordero o cerdo.
El motivo principal por el que escasea el asado, según explican quienes se dedican al rubro, es por la baja de las exportaciones: sabido es que los frigoríficos comercializan en el exterior cortes que no tienen hueso, y por eso el asado se dispone para el consumo interno.
Ahora que los precios internacionales repercuten en el sector y no es conveniente vender al exterior, muchos frigoríficos se vieron afectados y suspendieron la comercialización de sus productos, o bien, los que pudieron sobrellevar la crisis, se volcaron a abastecer los mercados internos.
Este es el caso del frigorífico Alberdi, de Oro Verde. Su vicepresidente, Jorge Rodríguez, indicó a UNO que “está parada la faena para la exportación, sólo se trabaja para el consumo interno; le dimos vacaciones al personal que trabaja en el área de exportación hasta el 16 de enero”.
“Además de que cayeron lo precios y la demanda, las retenciones son de un 15% y por eso no podemos competir con otros países, como Brasil o Uruguay”, agregó.
Caída del consumo interno
En este sentido, el presidente de la Cooperativa de Provisión de Carniceros de Paraná, Jaime Frenkel, explicó a UNO: “Cuando la exportación es normal los remanentes de asado quedan en el país y se distribuyen en las carnicerías. Es carne de muy buena calidad. Pero actualmente, que no se está exportando, de un animal que se faena se obtiene sólo el 25% para asado, y el resto de otros cortes”.
“Hoy falta el asadito, pero hay una realidad y es que la caída del consumo de carne es un hecho que vino para quedarse; la carne de vaca es más cara que la de pollo y la gente se vuelca a consumir lo más económico”, agregó.
Por otra parte, dijo: “Hay que liberar la exportación, desregular el mercado interno y los productores se van a encargar de que la oferta vuelva a los niveles normales”.
Parece que este verano la situación seguirá como hasta ahora. “Cuando no hay oferta que acompañe la demanda el precio se distorsiona”, sintetizó.
Cordero, lechón y pollo, buenos sustitutos para la parrilla
Frente a la falta de asado argentino, algunos frigoríficos particulares decidieron importar asado de Uruguay a fines del año pasado. Aunque “es un asado de mala calidad porque ellos tienen un sistema de crianza extensivo y la carne no resulta tan tierna”, explicó Jaime Frenkel.
Qué dicen las carnicerías
Las carnicerías reciben de sus abastecedores la media res y ellos mismos se encargan se cortar las tiras de asado.
Raúl trabaja en una carnicería de calle Churruarín y asegura que “lo único que está faltando es asado. El precio es de 35,90 el kilogramo. La gente lo busca igual, aunque haya otros cortes más baratos”.
Frente a las versiones que indican que en esta temporada los abastecedores prefieren ubicar su mercadería en las zonas turísticas para sacar mayores provechos económicos, Leonardo, propietario de otro comercio del rubro, sintetizó : “Acá no pasa porque los frigoríficos de la zona nos venden la media res y no un determinado corte”.
“Todos los veranos pasa igual, quizás este año un poco más. Es que hay mucha demanda en esta época, a lo mejor porque la gente tiene más tiempo de preparar un asado y juntarse a disfrutarlo”, señaló.
Precios de productos alternativos
El kilogramo de cordero cuesta entre 34 y 39 pesos.
El de lechón ronda entre los 45 y 48 pesos.
El kilogramo de pollo entero es de 15 pesos, y el de la pata muslo ronda los 17 y 19 pesos. La pechuga cuesta 27 pesos.
En cuanto a otros cortes de carne vacuna, hay diferentes precios, depende sobre todo de si se trata de ternera, novillo o novillito. Pero en general un kilogramo de vacío puede costar entre 28 y 25 pesos, la costilla entre 28 y 35 pesos, las achuras rondan los 15 pesos y los chorizos 27 pesos.

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