Un trabajo de investigación de siete años sobre la pobreza refleja que las provincias del norte grande son las que mayores dificultades presentan, y que en ese contexto las poblaciones indígenas chaqueñas están en lo que denominan núcleos duros de pobreza.
Amplia diversidad
A través de una entrevista en el diario tucumano La Gaceta, Paolasso, quien es doctor en Geografía e investigador del Conicet, sostiene que no existe una identidad propia en el norte grande, porque "tenemos desde los guaraníes, en Misiones, hasta las poblaciones de la Puna, y los más variados ambientes. Son 760.000 kilómetros cuadrados. Si lo comparamos con Europa, son tres o cuatro países europeos. Pasamos por los climas, idiosincrasias y poblaciones más variados".
"Históricamente, el Norte Grande fue la región más pobre de la Argentina. A comienzos del siglo XX se decía que Argentina figuraba entre los diez países más ricos del mundo. Y era una falacia; no era la Argentina, sino la Pampa húmeda. Si analizamos las condiciones de vida de la gente, la mortalidad infantil, los niveles de analfabetismo, las condiciones de hacinamiento, siempre el Norte Grande fue la región más pobre del país", afirmó.
"Las nueve provincias del Norte Grande reúnen algo así como siete millones de habitantes, el 20 por ciento de la población de la Argentina. Y nunca, desde que hay datos, el PBI de las nueve provincias superó el 10 u 11 por ciento. Entre todas las provincias del Norte Grande aportamos a la riqueza del país un poquito más de lo que produce Santa Fe. Buenos Aires aporta el 35 por ciento. Escuchamos que los políticos hablan de achicar las diferencias. Pero cuando analizamos cómo vive la gente en estos territorios, vemos que para eso hay que barajar y dar de nuevo, hay que construir un nuevo territorio en el Norte Grande. No sirven los parches".
Núcleos duros
Al referirse al mapa de la pobreza dijo que "detectamos lo que llamamos núcleos duros de la pobreza, no sólo del norte, sino de toda la Argentina. La zona más pobre es la Puna, y le sigue el corazón aborigen del Chaco. Ambas están íntimamente vinculadas con la presencia de poblaciones indígenas. Hay un problema frecuente cuando se habla de pobreza: el campo conceptual es vasto y está cargado de ideología, y a esas cuestiones no las podemos soslayar, pero hay que medirlas de alguna manera. Medimos con indicadores que para nosotros funcionan de un modo y que para esas poblaciones funcionan de otro. Si analizamos las condiciones de vivienda de un wichí del Chaco, que vive en una choza, vamos a concluir que es pobre. Eso, desde nuestro punto de vista. Y el desafío reside en ver hasta dónde se puede intervenir en esas comunidades".
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