Noches de emociones en la recta final de la fiesta del chamamé

Noches de emociones en la recta final de la fiesta del chamamé
Desde un anfiteatro en silencio para escuchar a Landriscina, hasta varios minutos de ovación para Mario Bofill, o aplausos sentidos para Salvador Miqueri. Todo esto en el Cocomarola.

Al cierre de esta edición, el anfiteatro Mario del Tránsito Cocomarola se aprestaba a vivir su última velada de enchamigamientos. Así, después de jornadas con las localidades agotadas, el público se predispone para la extendida edición 24ª.

Pero el camino andado durante las diez noches chamameceras dejaron muchos momentos cargados de emoción y ese “tetê roguy” (escalofrío) que causan determinadas emociones. Sin dudas la presentación del mayor costumbrista y humorista nacional, Luis Landriscina, el sábado a la noche, fue uno de esos tantos momentos.

El chaqueño cosechó a manos llenas el gran respeto y admiración que le profesan los fieles chamameceros. Tanto es así, que en el lapso que estuvo en el escenario Osvaldo Sosa Cordero y cuando realizaba una pausa en sus relatos, el silencio era perfectamente audible.

Todo fue quietud en el Cocomarola. Hasta los mozos detuvieron su trajinar para escucharlo con atención.

Tras sus inigualables cuentos, el gran maestro recibió merecidos reconocimientos tanto de los gobiernos de Corrientes como de Chaco. Además, se llevó largos aplausos.

Pero también los musiqueros correntinos tuvieron su gran reconocimiento. Fue el caso de los grandes músicos del grupo Integración, Simón de Jesús Palacios; Juan y Ernestito Montiel; Néstor y Ariel Acuña, entre tantos.

Otra de las voces que deslumbraron en el escenario fue Julia Zenko, quien repasó algunos clásicos del repertorio chamamecero en forma ajustada y precisa, junto a la Orquesta Folclórica de la Provincia.

En tanto que en la noche del domingo, el maestro mburucuyano Salvador Miqueri, una vez más, supo llevarse vítores y aplausos por sus interpretaciones. También se reconoció el virtuosismo de su compañero de varias décadas, Alfredo Almeyda.

Y también del interior de Corrientes es oriundo el otro artista que logró una larga ovación: el loretano Mario Bofill, quien mostró a su público que está repuesto de su salud, aunque debe cuidarse, según comentó.

En su despedida del escenario, Mario dejó su tradicional galopera, en la que desde el humor hizo un repaso del presente y futuro político de Corrientes, que por cierto, lo podría volver a tener como protagonista en las próximas elecciones.

Como cantó Salvador Miqueri, estas noches fueron “de peñas, cantos y amigos”, en torno del Sosa Cordero.

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