La cantidad de participantes fue superior a la de 2011. A la madrugada, y sobre la hora de cierre del evento, todavía se veían colas y gente en las calles. El escenario del Planetario, lo más concurrido.
La enorme fiesta de la cultura porteña sacó a una multitud a las calles. Y entre los lugares más convocantes estuvieron, esta vez, el Planetario, el Centro Cultural Recoleta, el Museo Nacional de Bellas Artes, el Museo del Humor, y el Malba. ( ver Los más...) En el Planetario, donde el evento tuvo su punto de inicio oficial, hubo, sólo en el arranque, a las 20, nueve mil personas dispuestas a ver al Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín. Allí también fue el cierre de la noche, con la música de Escalandrum y un homenaje a Astor Piazzolla a 20 años de su muerte. El genial bandoneonista tuvo su propio circuito en la noche y fue muy convocante: unas 57.000 personas recorrieron sus distintas postas durante toda la noche. “Somos admiradores de Piazzolla y nos gusta lo que hace Escalandrum. Acaban de ganar el Gardel de Oro, así que aprovechamos para venir a verlos gratis”, contaron Pablo y Silvina Rearte.
Cerca de ahí, el Malba, también favorito, formó parte de la Milla de los Museos de Buenos Aires, un recorrido por 15 salas públicas y privadas que en 40 cuadras de Palermo, Recoleta y Retiro convocó a 190.000 personas. El circuito, que sumaba también desde el pequeño Marq hasta el Palais de Glace y el Centro Cultural Recoleta, permitió ver la muestra del creador más importante del Barroco europeo, Caravaggio . Esa muestra fue parte del trípode que funcionó como base de la noche, junto a los grabados del artista español Francisco de Goya, en el Larreta; y la del escultor y pintor suizo Alberto Giacometti, en Proa. Entre las tres superaron los 20.000 visitantes.
Este año, como parte de las novedades, la Noche de los Museos sumó el bicing como opción para recorrer el mapa, y en el debut hubo 1.640 anotados entre las 20 y 2.
Otra novedad fue el Museo de River.
Inaugurado en 2009, junto al estadio, el espacio convocó a 3.500 fanáticos entre las 22 y las 3. “Buenos Aires es muy así. Las mismas personas que ven a Goya en el Larreta vienen acá a recordar las glorias del club, en vez de mezclarnos, nos juntamos”, sintetizó Mario Peralta, fanático del Millonario. En ese circuito se vio gente más adulta, mientras que en la muestra de Caravaggio había de todas las edades y en el Museo del Humor un perfil más familiar. Ese detalle también lo notó el ministro de Turismo y Cultura porteño, Hernán Lombardi. “La cultura une edades, diferentes sectores sociales y diferentes opiniones. Y esta noche eso se vio también en la combinación de lo joven con lo clásico. Fue un clima extraordinario alrededor de la cultura”, concluyó.

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