La noche del desahogo

Quilmes mejoró ostensiblemente su producción defensiva y logró conseguir este domingo en la noche su primer triunfo en el Torneo Nacional de Ascenso con un amplio 83 a 63 sobre Huracán de Trelew. La gente se la agarró con “Beto” Martínez, DT de la visita
La herida del descenso y las dos derrotas iniciales en el TNA ya eran mucho para Quilmes que, como todo equipo en formación, necesitaba de una victoria para crecer desde una mirada más optimista. Por eso el amplio triunfo de anoche ante Huracán de Trelew en Once Unidos representó todo un desahogo para el plantel y también para su gente, que descargó buena parte de su bronca hacia “Beto” Martínez, el entrenador que perdió la categoría en la última temporada en el “Cervecero” (dirigió a partir de la segunda fase al reemplazar a Daniel Maffei) y que estuvo ayer en el banco visitante.

Pero lo trascendente es que para lograr su primer triunfo en el certamen por 83 a 63, Quilmes mejoró mucho su producción defensiva, algo que mantenía preocupado a Leandro Ramella. Y justificó la victoria con un primer tiempo de alto vuelo y un último cuarto que alcanzó a disimular el bache del tercer parcial.

Quilmes salió decidido a dar otra imagen en defensa. Se notó desde la concentración y la postura agresiva para frenar a un perímetro rival con mucho juego. Y también para controlar a internos de mayor talla, con la dupla Byron Johnson - Segura. Demoró muy poco el “Cervecero” en imponer condiciones. Porque esa buena marca se complementó con un ataque fluido, que se potenció con una acertada conducción de Lucas Ortíz (3 asistencias en el cuarto), relevo de un Cadillac que se cargó rápido de faltas. Maciel (8 puntos) atacó el canasto con decisión y Essengue (6) acompañó para establecer una diferencia que se profundizó con la aparición de Maximiliano Ríos (10) y todo su poder de gol. Como si fuera poco, el ingreso de Tayavek Gallizzi (tremenda tapa sobre Byron Johnson) disimuló a la perfección la salida de Essengue -otro que acumuló infracciones- y el equipo marplatense cerró el primer parcial ganando por 14 (27-13).

Con Mansilla como única vía confiable de gol, “Beto” Martínez intentó cambiar el ritmo de juego en el segundo cuarto. Pero ni el cajón y uno sobre el imparable Ríos (5/8 en triples en el primer tiempo) ni la zona 2-3 le dieron resultado ante un Quilmes muy confiado, envalentonado en cada ataque por su impecable gestión defensiva. “Andy” Rodríguez disfrutó de una mayor cantidad de minutos en cancha y, sin su extranjero en todo el segundo cuarto, el local estiró la ventaja a partir de una correcta circulación y mejor selección de tiro, para irse al descanso largo arriba por 19 (47 a 28).

Un parcial de 7 a 0 favorable a la visita en la reanudación empezó a frenar la escapada quilmeña (47-35). Pareció reaccionar Quilmes tras un minuto de Ramella, cuando corrigió su defensa y pudo explotar el contraataque. Entre Eseverri y Ríos volvieron a alejar al equipo marplatense (57-38). No obstante, el bache se prolongó. Huracán encontró soluciones interiores en el oficio de Scales (7) y el local, ya sin tanta consistencia defensiva, no encontró puntos en transición, perdió claridad en la elaboración y no pudo profundizar. Así, los sureños redujeron ostensiblemente la brecha sobre el final del segmento (61-50).

Con varios jugadores comprometidos con tres faltas, Ramella apeló a la energía de Gallizzi y Grutzky para defender en el cuarto final y la apuesta le salió muy bien. La mejor gestión defensiva tuvo como consecuencia directa el contraataque y Gallizzi, muy atlético, se lució con tres volcadas que empezaron a sellar la historia. La brecha ya no tenía techo y Quilmes se dio el gusto de festejar por primera vez en el torneo. Todo un desahogo tras tantas pálidas.

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