Alfredo Stroessner defiende al ex represor de Paraguay, pero frena a Venezuela en el Mercosur porque “no hay democracia”.
Brasil, Uruguay y la Argentina ya aprobaron la adhesión plena de Caracas al Mercosur. El presidente paraguayo, Fernando Lugo, también se manifestó a favor. Pero el ingreso de un nuevo miembro permanente requiere el visto bueno de los parlamentos. En Paraguay, la oposición de los colorados y el oviedismo tiene mayoría en ambas cámaras y bloquea la entrada de Venezuela con el argumento de que Chávez “no cumple con algunos requisitos establecidos en el Protocolo de Ushuaia”. En otras palabras, afirman que el gobierno bolivariano no es democrático.
Esa dura sentencia resulta llamativa en boca del senador Stroessner, quien orgullosamente utiliza su apellido materno para que lo identifiquen con su difunto abuelo. “No hago una revisión crítica del gobierno de Stroessner. No se puede mirar sólo lo negativo, también hay que aplaudir sus obras positivas para Paraguay”, dijo “Goli” a este diario, desde Asunción. “No fue un dictador, los partidos políticos tenían representación parlamentaria. Debemos analizar las cosas en el contexto que se vivía hace treinta años. Reconozco que era una Constitución diferente, de fuerte presidencialismo”, agregó.
La mirada benevolente de Stroessner sobre la dictadura paraguaya se termina cuando habla de la “dictadura” venezolana. “Con las ínfulas que lleva encima, yo no quiero a Chávez de socio en el Mercosur. Venezuela es una cuasi democracia y su presidente dispone de poderes cuasi dictatoriales. Así lo demuestran los insultos y las presiones a la oposición”. Lo dijo el heredero del general Stroessner, pieza clave del Plan Cóndor.


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