Mario Negri y Miguel Nicolás protagonizarán hasta el filo del plazo de cierre de presentación de las listas la clásica “guerra de nervios” de la Unión Cívica Radical.
Negri agita una partida bautismal en la que Ricardo Alfonsín, el candidato presidencial del radicalismo, aparece como su padrino. Y Nicolás hace flamear la bandera del panmestrismo, la coalición que integra con Oscar Aguad y Ramón Mestre y que es la porción mayoritaria de la UCR.
El tercer lugar, por imposición de leyes nacionales y de la Carta Orgánica partidaria, será para una mujer del interior, probablemente mestrista. El cuarto, menos expectable porque exigiría una perfomance radical muy buena, sería designado por el Foro de Intendentes.
Mientras tanto, otros protagonistas de la interna radical agitan las aguas y amenazan con competir en las primarias abiertas del 14 de agosto, con listas propias de candidatos a diputados nacionales. En ese tren están el riocuartense Miguel Abella, el becerrista Dante Rossi y el realista Mario Rey. Aunque si finalmente van a internas, para entrar en el reparto de candidaturas deberán conseguir el 25 por ciento de los votos válidos, una empresa muy difícil. A Aguad le interesa más que a nadie que no haya internas para diputados nacionales porque éstas colisionarían con su campaña por la gobernación, lo que podría minar las chances de hacer una buena elección.




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