Hebe de Bonafini acusó al titular del Grupo Veintitrés, Sergio Szpolski, de robarle el dinero que le correspondería a la Fundación de las Madres por la venta de una revista.
"Ladrón que roba a un ladrón tiene cien años de perdón”, reza el dicho popular, que posiblemente inspiró al empresario de medios kirchneristas Sergio Szpolski cuando -aparentemente- retuvo los fondos de la Fundación Madres de Plaza de Mayo.
La denuncia no fue realizada por ningún sector de la oposición. Por el contrario, fue la propia Hebe de Bonafini, una de las máximas referentes del ultrakirchnerismo fanático, la que ayer salió a hablar sobre este singular y controvertido episodio. Concretamente, a Szpolski, copropietario y CEO del Grupo Veintitrés, Hebe lo acusó de “robar la plata que vende la revista Ni un paso atrás”, propiedad de su organización. Y lo hizo en su habitual discurso que brinda en la marcha de los días jueves, información que posteriormente fue difundida por el sitio madres.org.
Szpolski, que se ufana de decir que él “no maneja medios, sino verdulerías”, actualmente es socio del empresario Matías Garfunkel. Ambos encabezan el grupo de medios paraestatales, de propaganda oficial, que más pauta recibe del Gobierno. La propia información difundida por la administración K da cuenta que el año pasado el Grupo Veintitrés recaudó al menos $ 125 millones, pese a que todos sus medios tienen una bajísima venta y circulación.
Bonafini, que ayer salió a defender a su hija, que se encuentra seriamente involucrada en el oscuro manejo de fondos públicos que tuvo lugar en la Fundación (ver aparte), también explicó que el Grupo Veintitrés se encarga de distribuir la revista, que edita gratuitamente el Sindicatode Trabajadores de Edificios, y que le adeuda el pago
de ventas. “Un señor muy rico que viene a ser parte de los piratas que se tapan un ojo, o ninguno, y viven de los pobres. El señor Szpolski no nos paga las revistas desde hace seis meses. Se guarda la plata en sus arcas y nos debe mucho. Como no nos paga, desde la plaza le pedimos: Szpolski, paganos, aunque sea poco, nosotros lo necesitamos”, disparó la titular de Madres. Eso no fue todo, también aseveró que Szpolski “vendió el 60% del diario Tiempo Argentino”.
No es la primera vez que Szpolski aparece involucrado en supuestos casos de corrupción. El empresario K, que en algún momento de su vida fue rabino, carga con una mochila muy pesada, como es una sentencia contundente del tribunal de ética de la AMIA, la mutual de la comunidad judía. El fallo no deja lugar a dudas: “(Szpolski) ha incurrido en una gravísima falta ética en el manejo de los fondos de la AMIA”.
La condena no tiene fuerza jurídica, pero se produjo a raíz de una investigación relacionada con el manejo del dinero de tres millones de dólares que se hizo dentro de la mutual, cuando Szpolski era su tesorero. Ese dinero, que debería haber servido para construir la nueva sede tras el atentado de 1994, habría sido desviado al banco Patricios sin autorización de la comunidad. En aquel entonces, era el gerente de ese banco y su tío, Alberto Szpolski, el propietario. Poco tiempo después de estallar el escándalo, los tres millones de dólares volvieron a aparecer misteriosamente en forma de donación anónima. Se sospecha que el dinero fue restituido por la propia familia de Szpolski, avergonzada del escándalo.
La caída del banco Patricios
El banco Patricios, que regenteaba Szpolski, cerró el 28 de marzo de 1998, cuando estaba en el puesto 32 del ranking de depósitos. El proceso de quiebra fue escandaloso y por ello el juez federal Norberto Oyarbide envió a juicio oral y público a sus exdirectivos, acusados de una millonaria defraudación. Entre ellos estaba Alberto Szpolski, el tío del empresario de medios, a quien se le imputó el delito de administración fraudulenta.
La llegada de Néstor Kirchner al poder, en el año 2003, significó una gran oportunidad para que el exrabino pudiera hacer negocios. Mantuvo, y mantiene, una estrecha relación con el ahora exsecretario de Medios Enrique Pepe Albistur, quien se tuvo que ir del Gobierno por las denuncias judiciales que lo involucran en supuestas irregularidades en el manejo de la pauta publicitaria.
Boudou, también involucrado con Meldorek
Según trascendió ayer, el vicepresidente Amado Boudou también estaría vinculado a la empresa constructora que conducía Sergio Schoklender, Meldorek.
Según la declaración del contador de Madres de Plaza de Mayo, Alejandro Gotkin, ante el juez Norberto Oyarbide, Schoklender tenía la intención de repartir las acciones de la constructora y uno de los destinatarios era Boudou, en ese entonces ministro de Economía.
“Sergio me dijo que le iba a dar un porcentaje (de Meldorek) a Amado Boudou”, afirmó Gotkin, según el acta de la declaración. El contador también involucró como destinatario de las acciones al asesor financiero Eduardo Acevedo.
Boudou había sido uno de los funcionarios -como ministro de Economía- que intervinieron en la aprobación de un crédito del Bicentenario por $ 10 millones para la construcción de viviendas sociales por parte de Meldorek, que trabajaba para las Madres. En las gestiones también participó la ministra de Industria, Débora Giorgi, y el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno.
Alejandra Bonafini fue imputada como miembro de una “asociación ilícita”
María Alejandra Bonafini Pastor, hija de la presidenta de Madres de Plaza de Mayo, fue imputada ayer como presunto miembro de una asociación ilícita que desvió fondos del Estado a través de la entidad, que debían estar destinados a viviendas sociales.
El juez Norberto Oyarbide decidió acusarla formalmente, aunque no quedó detenida como sí lo están los hermanos Schoklender, exapoderados de la Fundación, también imputados en la misma causa. De esta forma, continúa el manto de protección sobre la figura de Hebe de Bonafini, ya que ni siquiera está estipulado que vaya a declarar ante la Justicia, y la causa apunta a descargar toda la culpabilidad en los parricidas.
Alejandra Bonafini fue indagada ayer por Oyarbide, ante quien negó los cargos que se le imputan, así como el hecho de haber gestionado subsidios públicos para la asociación desde su cargo en el Ministerio de Desarrollo Social bonaerense, tal como había dicho Sergio Schoklender el miércoles.
Además, la hija de la titular de Madres relató desde cuándo y por qué está enfrentada con el exapoderado de la entidad, y le dijo que nunca estuvo en la Fundación ni conocía la empresa Meldorek, y que supo de todos los problemas en la entidad una vez que se hicieron públicos.
Acompañada por varias Madres de Plaza de Mayo -pero no por Hebe de Bonafini-, Alejandra llegó a los tribunales de Comodoro Py 2002 con su abogado, Omar Dib, y tuvo una única frase para la prensa: “Ustedes inventaron todo lo que tenían para inventar. Ahora yo voy a decir mi verdad al juez”.
Oyarbide le detalló, en 189 fojas de expediente, la acusación de ser miembro de una asociación ilícita que desviaba fondos de la Fundación (de la misión Sueños Compartidos) destinados a viviendas sociales y de la cual Sergio Schoklender era su jefe y Pablo Schoklender y el contador Alejandro Gotkin sus organizadores, por lo que están detenidos.
En concreto, fue acusada de haber vendido en 2010 un departamento ubicado en la calle 44 número 1324 de La Plata, a un valor muy inferior al de mercado, a Meldorek, de la que Schoklender era dueño, por 25 mil dólares. Para la Justicia, la transacción se habría hecho con fondos de la entidad, por lo que con la operación habría consentido el desvío de dinero.
Cabe recordar que este diario dio a conocer el martes otro negocio turbio relacionado con la familia Bonafini. Se trata de la compra de una clínica privada de Berisso efectuada por el médico personal de Hebe de Bonafini y militante de Quebracho, Juan Manuel de Rosa, presuntamente también pagada con los polémicos fondos de la Fundación Madres de Plaza de Mayo.







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