Con un 45% de intención de voto, Daniel Ortega se encamina a una casi segura victoria en primera vuelta
Cuando falta poco más de un mes para las elecciones presidenciales del 6 de noviembre, un mar de denuncias de irregularidades y fraude caldea los ánimos de la población. Y a medida que se aproxima la cita electoral, el hervidero de tensiones no hace más que crecer.
El principal escollo de los comicios, en los que Nicaragua elegirá por sexta vez consecutiva a un presidente desde la caída de la dictadura de los Somoza, en 1979, es la obstinación del actual mandatario, Daniel Ortega, por continuar en el cargo por otros cinco años, pese a que la Constitución prohíbe expresamente la reelección inmediata.
Según establece el artículo 147 de la Carta Magna, "no podrá ser candidato a presidente el que ejerciese la presidencia de la república en cualquier tiempo del período en que se efectúa la elección para el período siguiente, ni el que la hubiese ejercido por dos períodos presidenciales''.
Al insistir en su controvertida reelección -que hace acordar a las de Hugo Chávez, en Venezuela; Rafael Correa, en Ecuador y Evo Morales, en Bolivia- Ortega, que también fue presidente entre 1985 y 1990, incurre así en una doble prohibición constitucional, ya que su eventual y muy probable elección en noviembre no sólo sería la segunda consecutiva, sino también la tercera.
Pero como reza el dicho, "hecha la ley, hecha la trampa", y pese a lo que reza la Constitución, el mandatario logró en 2010 que la Corte Suprema de Justicia, afín al gobierno, declarara inaplicable el artículo 147 y validara su candidatura, que ahora lleva todas las de ganar.
De acuerdo con las últimas encuestas, el ex guerrillero sandinista obtendría en noviembre un 45% de los votos, lo que le permitiría ganar en primera vuelta.
En cuanto a sus rivales, tal como ocurrió en 2006, cuando la división de los votos liberales facilitó el regreso de Ortega al poder luego de 16 años, también ahora la oposición acude a las urnas fragmentada en dos grandes bandos: uno representado por el empresario radial Fabio Gadea, que con un 33% en la intención de votos es quien mayores posibilidades tiene de plantarle cara al caudillo sandinista, y otro liderado por el ex presidente Arnaldo Alemán (1997-2002), condenado a 20 años de prisión por corrupción y excarcelado luego por un cuestionado fallo judicial, que alcanzaría el 10% de los votos.
"La oposición no ha sido coherente ni estructural, y no ha sabido leer la historia reciente, que demuestra que, cuando se presenta unida, como en 1990, gana las elecciones, y cuando va dividida, como en 2006, pierde", explicó a LA NACION el analista y jurista nicaragüense Alejandro Serrano Caldera.
Más allá de la polémica candidatura de Ortega, el país es escenario de una ola de protestas por otro tema electoral: el retraso en el otorgamiento de cientos de miles de documentos de identidad para poder votar, una situación que afecta a medio millón de ciudadanos, en un país de 3,4 millones de electores.
Los cuestionamientos al proceso electoral también alcanzan a los organismos de observación nacionales e internacionales, luego de que el Consejo Supremo Electoral (CSE) emitiera un "reglamento de acompañamiento" que limitará la libertad de movimiento de los entes de control durante los comicios.
Protestas
Frente a estas irregularidades, miles de jóvenes opositores realizan desde hace semanas marchas en Managua y otras ciudades para protestar contra la reelección del líder del partido Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).
Con consignas que rezan "Ortega y Somoza son la misma cosa" y "Ortega, ni divino ni popular, candidatura ilegal", los jóvenes se han congregado varias veces en el último mes en las puertas del CSE para exigir la inmediata entrega de cédulas, indispensables para votar, y que, según denuncian, son gratis e instantáneas para quienes acreditan ser sandinistas, mientras que el resto debe pagar y esperar meses.
En tanto, un confiado Ortega hace campaña y promete continuar con sus planes sociales, que financia en gran medida gracias al dinero que recibe de su mayor aliado político, el venezolano Hugo Chávez.
"Ortega lleva adelante una campaña multimillonaria, financiada desde el exterior, que marca una diferencia abismal con la oposición", dijo Félix Maradiaga, de la Universidad Americana, en Managua.
Según cifras oficiales, los fondos de la cooperación venezolana suman casi 1600 millones de dólares desde enero de 2007, cuando Ortega asumió el poder. Pero sus detractores denuncian que el dinero se usa de manera discrecional y sin rendición de cuentas, por fuera del presupuesto nacional.
"Ortega no tiene una verdadera voluntad de cambio estructural. Su discurso populista sólo sirve para recibir dinero de Chávez y aumentar su fortuna personal", disparó el opositor Sergio Ramírez, integrante de la primera junta revolucionaria, que al igual que tantos otros disidentes sandinistas opina que el FSLN es hoy "víctima del secuestro" de lo que llaman "orteguismo" o "danielismo". Una nueva versión del manoseado sandinismo, que camina directo a la victoria, siempre.
DANIEL ORTEGA
Presidente de Nicaragua
Con una intención de voto del 45%, el actual mandatario, líder del Frente Sandinista, es el gran favorito para ganar las elecciones.
FABIO GADEA
Candidato Liberal
El líder de la alianza Partido Liberal Independiente (PLI), principal candidato de la oposición, tiene una intención de voto del 33%.



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