Así lo dijeron integrantes de la agrupación Moto Sierras Tandil, conmocionados con las muertes y accidentes de motociclistas acaecidos en Tandil en los últimos días. Con preocupación y pesar, Osvaldo Derose y Esteban Giuliano, hablaron sobre la complejidad del tema y la necesidad de bregar en conjunto por más seguridad vial.
Los principios
En la agrupación siempre se apunta a respetar las normas de tránsito y ello incluye: el uso del casco en las motos y el respeto por las reglas, tal como lo debe hacer cualquier otro vehículo.
“Nosotros tratamos de promover eso; usamos el casco y la gente lo ve, pero se nos escapa de las manos. Esto es como subir al auto y ponerse el cinturón, es indiscutible”, explica Esteban Giuliano.
Osvaldo Derose dijo que “nosotros usamos el casco porque tenemos conciencia de que te salva la vida. Pero yo veo que la problemática de los que andan en moto es más compleja: en los accidentes influyen muchas cosas: por ejemplo, los chicos acceden muy jóvenes a una moto y a los veinte años tenés la sensación de que te llevás la vida por delante, casi que sentís que sos inmortal, que no te va a pasar nada. Ves cómo van por la calle y pasan a una velocidad con la que se juegan la vida en cada esquina. Están buscando el límite”.
Derose explicó que para él, la moto hoy no se usa como un vehículo de transporte, sino que muchos la emplean como diversión “por la adrenalina, por la velocidad y la excitación que tiene la juventud y eso es muy difícil de controlar. Yo no encuentro cómo solucionar el tema, más que por la vía de la educación, pero cambiar conceptos en los jóvenes es muy difícil”.
También surge el tema de los controles: “pero los cambios de mentalidad son muy difíciles de lograr, sobre todo, que la gente entienda que se pueden lastimar por ir a tanta velocidad, o por tomar una copa o no usar el casco. Esa es una mezcla detonante, sobre todo, pensando que el tránsito de Tandil ha cambiado muchísimo: se ha llenado de autos, las calles son angostas, no tenemos grandes vías de circulación. Entonces, si no respetamos la velocidad, termina siendo muy arriesgado circular”, aseguró Derose.
Además, afirmaron que el automovilista tiene que tomar conciencia de que la moto es el vehículo más débil. “Hay que tomar mucho recaudo, mantener más la distancia. El automovilista tampoco tiene esa conciencia”, aseguran.
Ausencias y necesidades
Ensayando algunas explicaciones, Esteban Giuliano dijo que el control siempre es necesario, “más cuando se sabe que sin eso es más fácil que se trasgreda”. Además, afirmó que se necesita información que llegue de verdad, no sólo “cuando nos enteramos por los medios, sea a través de campañas, en los impuestos, de forma fehaciente, que se vea en todos lados”.
Derose indicó que “debemos dar información, advertir, mostrar cuáles son las consecuencias de un accidente, no se me ocurre una solución mejor, es cosa de insistir e insistir. Yo estoy de acuerdo en los controles, pero por ahí sería bueno apuntar a controles específicos, no sólo del seguro y el carnet de conducir, sino fundamentalmente de la velocidad. Uno a veces va al Dique y ve que la gente circula a exceso de velocidad”.
Para Giuliano, otro de los problemas son los elementos obstaculizadores que hay en la ciudad como: garitas, columnas, plantas, elementos que impiden tener una correcta visión: “Nosotros apuntamos a pensar qué cosas había que evaluar para mejorar. Sabemos que todo lleva tiempo y costo, pero hay que replantear y rever el espacio público. Hay que tratar de plantear lo que vemos que se vuelve peligroso para el tránsito”.
Mitos y realidades
Entre los que no usan casco, se pueden escuchar dichos como “el casco no me deja ver”, “no me deja oír”; “no me protege”, “yo tengo derechos, si me pasa algo, sólo yo me perjudico”. A estas afirmaciones, Giuliano respondió que “eso no existe, es un mito. El casco siempre es para mejor. No es lo mismo golpearse la cabeza contra el pavimento con o sin casco. La decisión de usar o no el casco complica la vida de un tercero, sea la familia, otro motociclista o automovilista o del mismo Hospital Municipal, que debe hacer atención de la salud del accidentado”.
Derose dijo que “el casco no debe ser una opción, es una manera de proteger a todos los que estamos en la calle. Además, creo que esos mitos son sólo excusas, los cascos que hoy vienen son excelentes. No se debería vender la moto sin casco, o ver desde el Estado una política para que más personas puedan acceder a los cascos”.
Opciones
Según integrantes de la agrupación Moto Sierras no hay una única solución al problema: “Se nos presenta un debate, pero nunca ante la ley, que es indiscutible, hablamos de la importancia del respeto a las normas y al tránsito en general. Esto funciona como un paquete: si cada uno circulara respetando las normas, todo funcionaría como un relojito. Hay que respetar y, por ejemplo, donde no se puede estacionar, no se puede. Nosotros nos decimos que cada día que hay que respetar, no hacer infracciones. La conciencia hay que ejercitarla día a día y todos tenemos que ver en esto: motos, autos, peatones, bicicletas. Estas son las reglas del juego y hay que respetarlas”, aseguró Giuliano.
Además, hablaron de la educación y manifestaron que si las generaciones que hoy comienzan a usar las motos no entienden las premisas del cuidado vial, “empezaremos a trabajar con los más chicos, para ir ganando terreno desde ese campo, con la educación. Es necesario trabajar, hacer algo en las escuelas. Hay que comenzar a hacer prevención con los más chicos, porque algún día serán usuarios. Veo la gente joven y me doy cuenta de que se juegan la vida en cada esquina. A mí me gusta mi vida, trato de tener una conducta, de volver a mi casa, tengo hijos y quiero estar para ellos”, expresó Derose.
Finalmente, Giuliano dijo que “la moto, donde cae, hace daño y no tiene vuelta. El uso del casco no se puede discutir”.
Leandro Forgit, otro de los miembros de la agrupación Moto Sierras Tandil analizó algunos de los mitos que circulan respecto al casco y que siempre ha socializado la ONG “Luchemos.org”:
Mito: “El casco afecta mi visión, no veo bien de costado”
Realidad: “Hay varios modelos de cascos en el mercado. Están los cascos integrales -como los que utilizan los que corren en carreras de velocidad-, los tipo Jet -similares a los que utilizan los aviadores de guerra- y los cascos modulares, como el que yo utilizo. En este modelo la parte que cubre el mentón es rebatible. Si bien es cierto que los cascos integrales acotan un poco la visión sobre los costados, los que circulan casi exclusivamente en la ciudad deberían utilizar cascos tipo Jet, porque con ellos uno tiene una visión plena, como si no usaras nada”, explicó Forgit.
Mito: “Con el casco no puedo oír bien los sonidos de la calle”.
Realidad: “El casco, debido a los elementos internos de protección que tiene, genera un efecto para que los sonidos no lleguen al 100 por ciento, pero la disminución es mínima. Aquellos que van en un auto con las ventanillas cerradas, escuchan muchísimo menos que aquel que lleva puesto un casco”, explicó Forgit.
Mito: “Si me mato es asunto mío, sólo yo me perjudico”.
Realidad: “En caso de accidente, es algo que nos debería interesar a todos como comunidad. Un accidentado utiliza recursos públicos al ser atendido en primera instancia por la ambulancia, los médicos y hospital público. Si bien uno lo paga con los impuestos, la idea es que sea como un seguro: uno lo paga, pero mejor no utilizarlo nunca. Si bajara el índice de siniestros, seguramente ese dinero se podría utilizar en otra área de salud que se deba desarrollar o bien en la modernización de equipamiento médico. Ni hablar si el accidente pasa a mayores y debemos utilizar la terapia intensiva. Por otro lado, está el tema de la familia y seres queridos, generando erogaciones monetarias, que seguramente no estaban previstas, conflictos familiares y psicológicos”, dijo Forgit.
Mito: “Las motocicletas son un pequeño porcentaje de los vehículos registrados, por lo tanto los accidentes de motocicletas representan una minúscula carga para la sociedad”
Realidad: Forgit comparte una cifra de la revista La Moto en la edición de enero 2012: “En 2011 se vendieron poco más de 700 mil unidades de motocicletas en el país. Sólo el 3 por ciento corresponden a vehículos de alta gama y el 80 por ciento son motos que van de los 101cc a los 125cc”. Al respecto dice que “Si uno ve las estadísticas, los accidentes corresponden a vehículos de baja cilindrada y, por lo general, a jóvenes que desean andar más rápido que lo que va la moto o bien a señoras que llevan a los chicos a la escuela sin casco ninguno, y con 2 o 3 muchachitos arriba. Sin contar los que van en la moto hablando por teléfono”.
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