Newell's fue amo y señor ante Tigre pero apenas empató 0 a 0 aunque igual es único líder

Newell's fue amo y señor ante Tigre pero apenas empató 0 a 0 aunque igual es único líder
Salvo en el gol que no fue, el equipo de Martino jugó como puntero de campeonato y su rival como uno que nunca había ganado. Quedó la sensación de que se dejaron dos puntos en el camino.

A eso de las 21.30, el micro de Empresa Argentina que llevó de aquí para allá al plantel rojinegro entraba a Rosario. A esa hora se consumaba en la Bombonera el empate de Boca con uno más ante San Martín de San Juan. Antes, en el trayecto desde Victoria de vuelta a casa, el plantel se enteraba de la derrota en Liniers de Vélez, su próximo rival, con Colón y hacía cuentas de que ensanchaba su diferencia al frente del torneo y en general los otros rivales por el promedio sumaban más o menos igual. Entonces, recién ahí alcanzó su verdadero significado el 0-0 ante Tigre para Newell's. Punto que debieron ser tres, pero que al son de los otros resultados se potenció.

Es cierto que no se puede afirmar que se juega realmente bien cuando se dilapidan chances claras y no se convierte, pero también lo es que no se ve todos los días en este parejo fútbol argentino que un equipo someta tanto a otro. Ese fue Newell's sobre Tigre. Salvo en el gol que no fue, el equipo de Martino jugó como puntero de campeonato y su rival como uno que nunca había ganado. Y más allá de que quedó la sensación de que se dejaron dos puntos, también pudo volverse sin nada en un trámite final que no se condijo con un desarrollo netamente favorable.

Así las cosas, el film del partido transcurrió para Newell's entre un comienzo promisorio, una trama atrapante y el desencanto de las últimas escenas, con ese tipo de finales que no son felices pero que tampoco suenan a tiempo perdido. El muchachito de la película, Scocco, esta vez fracasó en su rol protagónico y se lo dejó a Bernardi, que hizo todo para mantener la expectativa en alza, pero no hubo caso al fin y todo se fue diluyendo sin solución hasta un desenlace cantado.

Porque fue Newell's el que propuso siempre, el que monopolizó la pelota y el que la hizo jugar de un lado a otro con paciencia hindú mientras sus rivales siempre la veían pasar.

   Jamás desesperó, jamás el recurso de un centro apresurado, jamás se apuró si no veía el hueco. Salió jugando desde abajo en todo momento, todo el mundo se sintió confiado para pedirla y darle destino cierto, y no hubo jugada que no pasara por los pies de Bernardi. Pero tal vez hizo demasiados cambios de frente en una misma jugada, se demoró mucho y así las subidas de Cáceres y Vangioni carecieron de sorpresa. Quizás entonces necesitó de una marcha más, porque Tigre no podía dar más de dos pases seguidos en un primer tiempo y parte del segundo patéticos, aunque así y todo contó con seis chances claras de un gol que quedó sólo en el enunciado.

  Maxi a la cabeza de García, Scocco de emboquillada, Tonso en el palo, nuevamente Nacho solo a las nubes, el Chino Torres pifiando el mano a mano y otra vez Scocco definiendo sin convicción entrando solo por izquierda a los 28’ del complemento, minuto donde se terminaron las oportunidades. Newell’s bajó el telón y Tigre casi lo amarga tras dos salidas en falso de Guzmán y un remate en el travesaño de Ftacla que paralizó los corazones rojinegros.

  La última imagen suele ser la que cuenta y la de ayer, en el juego, fue de un equipo líder que claramente rindió de mayor a menor, a diferencia de sus otras presentaciones, y que no tuvo ese sprint para ganarlo como debía. Luego quedó la foto del elogio rival, en la voz de Arruabarrena (dijo que enfrentaron al mejor del campeonato), y la propia, en la de sus hinchas que coparon Victoria despidiéndolo con una ovación conmovedora. Victoria le quedó en potencial y el empate se valorizó después, pero ya entonces ese tributo lo recompensó a Newell’s más que el resultado.

El invicto permanece intacto

El empate de Newell’s mantiene al equipo de Gerardo Martino con un punto positivo que ostenta en lo que va del campeonato. El rojinegro es el único conjunto que se mantiene invicto tras nueve presentaciones y, encima, es uno de los que menos goles recibió.

  De los nueve juegos que disputó el conjunto del Tata obtuvo cinco victorias (dos jugando de visitante) y cuatro igualdades. Hacía 43 años (desde el Reclasificatorio del 69) que no mantenía el invicto en siete de los nueve juegos.

  Ayer hizo méritos suficientes como para lograr desnivelar, sobre todo por lo hecho en el primer tiempo donde generó las situaciones de gol más importantes. Manejando a su antojo el trámite del juego y llegando con facilidad al arco de Javier García, pero esta vez no estuvo certero. Igualmente, sumó un punto y conservó el envidiado invicto.

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