Neuquén vive en conflicto permanente

Neuquén vive en conflicto permanente
El conflicto será permanente, se promete, más allá de que estará sembrado con acuerdos intermedios en el singular mundo del Estado neuquino.
Este miércoles hubo una pequeña muestra, con los dos sindicatos principales de la administración pública central, ATE y UPCN, manifestando al mismo tiempo aunque separados.

Los dos sindicatos se movilizaron con el contexto de una huelga que pasa más o menos desapercibida, en la medida que no afecta servicios vitales. Los dos gremios piden más o menos lo mismo: convocatoria a otra mesa de diálogo, para acordar allí un incremento salarial para el “escalafón general” del Estado.

Este rubro, el administrativo propiamente dicho, no ha recibido incrementos. Es muy factible que comience en las próximas horas una negociación, que fatalmente derivará en otro incremento de la masa salarial, cada vez más costosa, que afronta todos los meses el Estado provincial.

Pero apenas se termine este proceso, o simultáneamente, surgirán otras cuestiones que derivarán en conflictos.

Por ejemplo, es muy posible que en el sector educativo se plantee alguna medida de fuerza de parte de algunas seccionales del gremio docente ATEN, entre ellas, la seccional capital, que no comparte la filosofía ni la metodología de la conducción provincial del gremio que lidera Hugo Papalardo.

El conflicto, pues, es y será permanente. La inflación en Argentina así lo exige, si al mismo tiempo no hay un mecanismo tan simple como deberían ser las paritarias y los convenios colectivos, en marcha.

El Estado neuquino ha cometido el peor de los pecados: se ha fragmentado en una cantidad de sectores que tienen sus propios acuerdos en función de sus “singularidades”. Así, ya no es una negociación entre gobierno y gremios estatales, sino un conjunto de negociaciones que difícilmente coincidan en tiempos y oportunidades.

En algún momento, la propia conducción política del Estado provocó esta situación. Desarmarla, ahora, es muy difícil.

Mientras tanto, el conflicto será lo normal, y la ausencia de él, la excepción.

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