A punto de comenzar un nuevo torneo continental en Mar del Plata, varios de estos mismos jugadores intentarán llegar a Londres 2012, punto final de una camada inolvidable.
El cuarto puesto obtenido en el Mundial Sub 22 de Australia ‘97 fue una señal de grandes augurios porque más de medio plantel que jugaron ese certamen: Fabricio Oberto, Emanuel Ginóbili, Juan “Pepe” Sánchez, Leandro Palladino, Lucas Victoriano, Leonardo Gutiérrez y Andrés Nocioni, fue el mismo que luego volvió a consagrarse campeón después de 14 años en el Sudamericano de Valdivia (Chile), poco antes de comenzar el Premundial en Neuquén. Ellos, más Luis Scola, Hugo Sconochini y Gabriel Fernández formaron parte del equipo albiceleste que fue medalla de bronce en el Preolímpico de Puerto Rico 1999, pero que se quedó sin el pasaporte a Sydney 2000. Además, el certamen en tierras neuquinas marcó el regreso a una competencia oficial del capitán Hugo Sconochini, tras estar suspendido durante 8 meses por dóping.
Tras su participación entonces a fines de julio en el Sudamericano de Valdivia, el equipo entonces dirigido por Rubén Magnano llegaba a Neuquén con la obligación de ratificar ante su público la chapa de máximo favorito.
Entre el 16 y el 26 de agosto de 2001, el estadio Ruca Che fue testigo del nacimiento de un seleccionado diferente, cuyo talento, química y solidaridad lo transformaron en modelo.
Curiosamente -o no tanto-, aquel seleccionado Sub 22 fue dirigido por Julio Lamas, quien hoy está otra vez al frente del equipo mayor.
Pero fue el cordobés Magnano, designado entrenador en marzo de 2000, quien modeló la “mística” de conjunto con su exigencia en cada entrenamiento, el tono firme para trasmitir conceptos, el apego al trabajo táctico defensivo para sacar el máximo de cada jugador.
Argentina ganó invicta el Grupo A tras vencer sucesivamente a Uruguay (103-63), Estados Unidos -que “ninguneó” el torneo al presentar un equipo universitario y finalizar último- (108-69), Venezuela (90-73) y Brasil, en tiempo suplementario, (108-98).
En la segunda fase los triunfos fueron ante Islas Vírgenes (98-77), Canadá (85-76), Puerto Rico (95-70) y Panamá (85-76).
En semifinales, los de Magnano volvieron a cruzarse con Canadá, ganándole por 97 a 76.
En la definición, los argentinos extendieron la racha positiva (10-0) frente a Brasil (78-59) para quedarse con el título y comenzar un reinado en Sudamérica que se extiende hasta hoy.
Argentina ganó invicta y con autoridad el Torneo de las Américas 2001, un certamen que terminó marcando el carácter del mejor equipo en la historia del básquetbol nacional, que un año después se clasificaría subcampeón mundial en Indianápolis, al perder en tiempo suplementario con Yugoslavia (77-84).
Con 24 años, Ginóbili ya era la figura y el jugador más desequilibrante del plantel. Manu llego a Neuquén convertido en el mejor jugador europeo tras los tres títulos obtenidos en la temporada 2001 con el Kinder Bologna.
En cada competencia fue elegido MVP. El status de estrella del bahiense generó roces previos al torneo entre la Confederación Argentina de Básquetbol (CABB) y el club italiano.
Durante la concentración en Valdivia, en el Sudamericano, Manu fue citado por el equipo italiano para verificar su estado físico ante una lesión.
Pero el escolta bahiense, ante una de las primeras presiones de su club, manejó con diplomacia la situación: viajó, se recuperó y pudo estar presente en Neuquén para comandar la ofensiva.
Otro gran protagonista de la quincena neuquina fue el alero Sconochini. Durante mucho tiempo fuera del seleccionado, "Súper" Hugo -uno de los jugadores más respetados por la joven camada- dejó en claro su compromiso, entrega y talento como capitán del equipo.
Otros puntos altos del equipo fueron Fabricio Oberto, quien se destacó tanto en defensa como en ataque, el coraje y compromiso de Nocioni, el crecimiento de "Pepe" Sánchez en desmedro de Lucas Victoriano, la defensa y el sorprendente aporte perimetral de Rubén Wolkowyski y la facilidad para anotar del jugador más joven: Luis Scola.
También integraron el equipo Leonardo Gutiérrez, Gabriel Fernández, Leandro Palladino y Daniel Farabello.
Neuquén gestó el embrión de la "Generación Dorada" que tres años más tarde terminaría consagrándose campeón Olímpico en Atenas 2004. En poco tiempo y con cinco sobrevivientes de aquella gesta (Ginóbili, Oberto, Sánchez, Nocioni y Scola), Argentina disputará el primer torneo oficial que se juega en el país luego de Neuquén 2001, donde la Albiceleste buscará ganar por primera vez un Preolímpico, para así conquistar uno de los dos cupos previstos para Londres 2012.
Despedida con triunfo en el Luna Park
Buenos Aires > El seleccionado argentino de básquetbol finalizó ayer su etapa de preparación para el Torneo Preolímpico de básquet, que comenzará el próximo miércoles en Mar del Plata. La Generación Dorada se impuso por 77 a 73 a Venezuela y cerró invicta su etapa previa, nada menos que en el mítico Luna Park porteño.
Andrés Nocioni y Fabricio Oberto debieron conformarse con ver el encuentro desde las gradas, ya que por sendas dolencias no participaron del juego.
El entrenador de la Albiceleste, Julio Lamas, dará mañana el listado definitivo de los jugadores que estarán disponibles para el torneo de La Feliz.
Sólo el primer cuarto mostró paridad entre argentinos y venezolanos, que no le permitieron a Ginóbili y compañía despegarse en el marcador a fuerza de triples.
El primer parcial fue 26 a 21 para los de Lamas, que tras los diez minutos iniciales ajustaron la marca y fueron agresivos en ataque para ganar el segundo segmento por 17 a 9 (43-30).
La tranquilidad con que la Selección Nacional en el juego permitió varios errores propios y pocos aciertos del rival. El tercer cuarto fue también favorable a Argentina, que bajó su intensidad en el cierre pero igualmente se retiró con aplausos.
Dorados y eternos
Por Luis Sotosca (*)
Hace diez años, un 26 de agosto de 2001, la Selección Argentina de basquetbol de mayores paría el éxito más importante de este siglo: la Generación Dorada. Esa noche, en el estadio Ruca Che, los integrantes del equipo conducido técnicamente por Rubén Magnano se colgaban la medalla dorada de campeones continentales, clasificando invictos para el Mundial del año siguiente que se disputaría en Indianápolis. Estados Unidos.
Y la alegría no era solamente por el triunfo deportivo, sino porque significaba el reaseguro para un trabajo comenzado desde la Confederación Argentina de Básquetbol a partir de la presidencia de Horacio Muratore con la clasificación en el Preolímpico de 1995, también en el Ruca Che, con Magnano como asistente de Guillermo Edgardo Vecchio y el segundo puesto en el Sudamericano de Bahía Blanca en 1999, con el coach cordobés como asistente de Julio Lamas.
A diez años de aquella conquista, más recordada por los protagonistas que por la obra en sí, debemos decir que esa Generación Dorada sí tuvo su génesis en Neuquén, más precisamente en la etapa preparatoria previa al Sudamericano de Valdivia, Chile, que también ganó rompiendo un largo maleficio, festejada en la lluviosa región trasandina con habanos provistos por el colega Juan Cisneros para todo el plantel.
Y en ese andar de recuerdos, no podemos olvidar la llegada de Manu Ginóbili a Neuquén, luego de unas merecidas vacaciones en Bahía Blanca. Diez de la mañana en la vieja terminal de la calle Mitre, para ser recibido por quien escribe y acompañado en un auto oficial hasta Piedra del Águila, donde estaba almorzando la delegación para seguir viaje a Valdivia con el equipo que participaría del Sudamericano.
O el arribo de Luis Scola, tras viajar casi tres días en avión, desde Kobe, Japón, con la medalla de bronce conseguida por el sub 21 en el mundial de la categoría, todavía colgada en su cuello.
El regreso de Hugo Sconocchini, tras una suspensión que se cumplió el día antes del comienzo del certamen premundial, las contínuas discusiones matinales con Magnano en el hotel del Comahue por el manejo del plantel con la prensa acreditada y las también cotidianas charlas con el cuerpo técnico después de la cena “para ajustar detalles” de la jornada siguiente.
A diez años de aquel hito, siguen apareciendo en televisión las imágenes de ese triunfo ante Brasil y los periodistas especializados continúan mencionando y recordando ese Ruca Che repleto y bullicioso que llenó cada jornada en la que estuvo esa generación que comenzaba a teñirse de oro para no desteñir jamás.


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