Estará en Neuquén y Cipolletti en septiembre. Busca entender cómo ingresa el virus a la célula
Este neuquino integrado a la ciencia de vanguardia afirmó a "Río Negro" que "el ser humano tiene anticuerpos a alto espectro capaces de neutralizar alrededor del 92% de las cepas en circulación del Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH). Sólo un 8 al 10% de cepas se resiste a ellos. En la primavera del año pasado se publicó en las revistas "Science" y "Nature" "el descubrimiento en el Scripps Research Institute (California) de otro tipo de anticuerpos PGTs", reporta Finzi, "que son muy prometedores también" en cuanto a esperanza de cura para millones de personas en el planeta, fuera de las gravosas mezclas de drogas antirretrovirales que paran el avance de la infección en un gran número de contagiados pero no alcanzan los efectos deseados en un 15%.
Hijo de la pediatra, alergista e investigadora Laura Vega y del dramaturgo y poeta Alejandro Finzi –radicados en Neuquén desde 1984 cuando regresaron de Francia–, hermano menor de Daniel, violonchelista, docente y compositor, Andrés vive en Saint-Bruno, alrededores de Montreal, con su mujer, la fonoaudióloga Gaëlle Nigen, y sus hijos: Clara de cinco años y Mathias de dos. Desde allí charló con "Río Negro", después de cenar y acostar a los niños.
En la punta de la vanguardia en investigación mundial contra el VIH, trabaja un promedio de diez horas diarias dirigiendo su propio Laboratorio de Entrada Retroviral del Centro de Investigación del Complejo Hospitalario de la Universidad de Montreal. Para armarlo, ganó becas de los Institutos de Investigación de Salud de Canadá, del programa Leader de la Canadá Foundation for Innovation, Fondos de Recherche du Québec en Santé y D'établissement de Jeunes Chercheurs, del Crchum Continuum Grant, de la American Foundation de lucha contra el sida, y la Fundación Bill & Melinda Gates.
"Soy profesor Asistente del Departamento de Microbiología e Inmunología en la Universidad de Montreal y también miembro Afiliado del departamento homónimo de la Universidad McGill, y si se logran subsidios importantes, se puede abrir un laboratorio propio. Yo tengo el mío, con mi personal, con quien trabajo, y para mantenerlo hay que aplicar a fondos que da el gobierno canadiense, el norteamericano o fundaciones privadas como la Gates. Todo lo referido a investigación es muy, muy competitivo. Tuve la suerte de que les hayan gustado los proyectos que propuse. El gobierno de Canadá me otorgó un buen monto para equipar el laboratorio con máquinas de alta complejidad y subsidios para insumos y servicios. El gobierno de la provincia de Quebec, para continuar mi programa de investigación. La Universidad y el Instituto ponen los locales. La Fundación Gates me dio 18 meses para demostrar que la idea propuesta es válida, hasta abril (de 2013) y, si avanzo suficientemente bien, puedo pedir otro subsidio. El proyecto está funcionando, no tan rápido como querría, pero avanza.
"Lo que quiero es ponerle un palo en la rueda al virus. Para ello, como la rueda se mueve, debo entender a qué velocidad lo hace, a qué distancia están los rayos, qué palo necesito. Entonces, antes de bloquear la rueda, debo contar con una muy buena idea de cómo ella gira. Otra metáfora, que prefiero usar para explicar mi tarea, es que el virus posee una llave para entrar en la célula humana que tiene un tipo de cerradura especial (la proteína CD4 y el correceptor CCR5 o CXCR4), y ha encontrado el modo de ponerla y darla vuelta. La llave hace cambios conformacionales, tiene que cambiar su forma, moverse en la cerradura y si lo hace correctamente, abre la puerta. Yo quiero entender qué cambios se producen y permiten a la llave del virus, la glicoproteína de su envoltura, acceder a la célula. Eso es lo que mi laboratorio estudia. Cuando estaba haciendo mi posdoctorado, identificamos una nueva parte de esa llave que no se había visto, una nueva región importante para esos cambios conformacionales, y acá en Montreal hemos reconocido otra partecita más. Y cuando se las afectan, a una u otra, o las dos a la vez, la llave no gira en la cerradura y el virus no entra".
–A través de tus investigaciones podés cambiar la combinación de la cerradura.
–E inactivar el virus, sí. Efectivamente, si la llave del virus no hace el cambio conformacional correctamente, éste no podrá infectar a la célula. Ahora, yo quiero entender todas las etapas, todos los cambios conformacionales que da esta llave para ingresar a la célula y tener una mejor idea de cuál es el target, el objetivo, el blanco exacto. Es como si se pusiera el virus en cámara lenta para ver en cada etapa cómo se va moviendo.
–¿Cuál es el estado actual de esa búsqueda?
–Todo el trabajo que hacemos, yo y muchos otros investigadores en el mundo, significa un granito de arena más y la cantidad de información que hoy tenemos es valiosísima. Se entiende ya bastante bien cómo el virus y la llave funcionan, pero todavía no hay una comprensión perfecta para tratar de bloquearlo y mi trabajo va en ese sentido. Estamos muy contentos en el Laboratorio con nuestros proyectos y algún día se podrá aplicar, pero aún falta mucho. Es maravilloso trabajar acá o en Boston, poder hacer investigación de base. En ciencia nada es milagroso, son etapas a estudiar de a poquito hasta llegar a una idea completa. A nivel mundial, hace mucho se sabía que los mejores anticuerpos humanos contra el virus neutralizaban el 30, 40% de las cepas en circulación. Se decía para qué hacer una vacuna, primero porque es difícil y segundo, si se logra, sólo inactivará ese porcentaje. Pero, a partir del artículo en el que participé en 2010 y otros que le han seguido, se ha demostrado que el ser humano tiene anticuerpos –altamente potentes y a largo espectro– capaces de neutralizar hasta el 92% de las cepas, y aún más, con los nuevos que están siendo identificados.
VIH-1 y VIH-2
El VIH-1 es responsable de la epidemia mundial, mientras que el segundo es endémico de África Oriental, raro fuera de esa región, y produce una enfermedad menos agresiva que evoluciona más lentamente hacia la destrucción del sistema inmunitario, su transmisión madre-hijo parece ser más difícil y existe variación en su regulación a nivel genético; los genomas del VIH-1 y VIH-2 tienen una similitud de sólo el 40-50% y el VIH-2 presenta una semejanza del 75% con el virus de la inmunodeficiencia de los simios (VIS). Sin embargo, ambos ocasionan una enfermedad clínicamente indistinguible. Lo diferente del VIH-1 es su gran variabilidad genética que ha dificultado el conocimiento de los mecanismos que provocan el Síndrome de la Inmunodeficiencia Adquirida e influido en la realización de diagnósticos, el conocimiento de sus modos de transmisión y sus posibilidades de prevención, el desarrollo de tratamientos y vacunas eficaces o la aparición de resistencias. Paralelamente, dentro del VIH-1 existen al menos diez subtipos diferentes, y en el VIH-2 hay como mínimo cinco.
"La existencia de tantos subtipos presupone no saber con cuál de ellos se puede infectar", explica Andrés. "Entonces hay que hallar anticuerpos a largo espectro. Primero, ya se han identificado algunos en personas infectadas. Segundo, se sabe de manera estructural, con alta definición, qué blanco el anticuerpo usa para inactivar el virus. Y tercero, se está tratando de hacer un antígeno que pueda imitar, crear ese tipo de anticuerpos. Hay varios grupos, en Estados Unidos, acá (Canadá) y en Europa, incluyendo el mío, buscando con ingeniería genética modificar un poco esa llave con la forma apropiada para que cuando se inmunice –primero a animales– se obtengan los anticuerpos que queremos".
–Mientras trabajas, crece en el mundo la cifra de infectados y no evolucionan a la par los planes educativos y la prevención.
–Estoy completamente de acuerdo. Me parece terrible que no se siga invirtiendo en ello. Habría que poner más y más dinero en prevención. En Canadá, en algunas comunidades, se cree que es una enfermedad crónica y si se toma una pastillita por día, si uno se contagia, ya está! Pero no es cierto, de la gente que toma medicamentos, algunos soportan y otros padecen efectos secundarios muy importantes. No es una calidad de vida muy agradable, que digamos… Depende de los casos. Sin contar el costo económico, por supuesto. Aunque se tenga acceso gratuito a esas drogas, no es igual la calidad de vida a la de alguien no infectado. Es cierto que la vida de los tratados ha mejorado enormemente. Yo no soy médico, así que no puedo hablar mucho de la cuestión clínica, me dedico a la investigación fundamental. Pero, estoy completamente de acuerdo con seguir invirtiendo la plata de los gobiernos en educar y prevenir, y en investigar, por supuesto. Eso tanto en los países en vías de desarrollo como en Estados Unidos o Canadá, donde se habla cada vez menos del tema. Ya hay virus multirresistentes a todas las drogas conocidas. Ha habido una mejoría enorme en el tratamiento de las personas, pero lo mejor que se puede hacer, además de investigación, es trabajar en prevención.
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