Pudo haber sido una tragedia fatal. Pero de milagro el resultado es sólo un nene de cuatro años heridos. El lunes pasado, un asentamiento ilegal situado en Ramallo y Emilio Zola, en terrenos del ferrocarril Roca, en Avellaneda fue derribado por las topadoras de la Municipalidad cuando todavía había gente adentro.
Joaquín Juárez, de 4 años, jugaba con su hermanita en la puerta de su casa cuando se escuchó un estruendo. De golpe, las paredes y el techo se vinieron abajo y él quedó aplastado por una chapa y escombros. Su mamá, Adriana, y su tío lograron sacarlo y lo llevaron al hospital Presidente Perón, donde quedó internado.
La mujer contó que al momento del incidente, ella estaba en su casa juntando sus pertenencias porque le habían avisado que ya podía mudarse a una nueva vivienda, que le habían adjudicado en el complejo El relámpago.
“Les pedí tiempo (a los operarios) para sacar la ropa y los muebles. Me contestaron que no había problema. Joaquín y su hermanita estaban jugando a pocos metros de la puerta”, contó la mujer, quien agregó que poco después se escuchó un ruido y “los gritos del nene que quedó debajo de una chapa y de cascotes” de la casa de al lado.
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