Río Negro: modelo para armar ● Jorge Castañeda

La provincia de Río Negro es como bien se la ha definido “una provincia continente”. Tiene todos los paisajes y una infinidad de recursos naturales que la colocan en un sitial de privilegio. Sin embargo tiene problemas estructurales que por muchos años han relegado toda posibilidad de desarrollo y de crecimiento.
Es entonces cuando se debe pensar en volver a fundarla contemplando sus diferentes perfiles y conduciendo el crecimiento equilibrado de sus distintas regiones, para ponerla nuevamente en una posición de vanguardia en el concierto de las provincias argentinas.

Para que eso sea posible se deben generar políticas de fomento para la región sur en primer lugar, atendiendo a la crisis terminal por la que atraviesa la ganadería ovina, agravada como nunca en toda su historia con la prolongada sequía y la caída de ceniza volcánica que ha diezmado a las majadas y empobrecido a los productores; con lo que todo esto representa para los estados municipales.

El turismo, (otra gran fuente de recursos) también necesita imperiosamente recuperarse prestando especial atención a San Carlos de Bariloche y a toda la comarca andina, aspirando a integrar los corredores con una política de promoción que identifique fuertemente a Río Negro, con la estepa patagónica, el mar y sus balnearios, los valles y la cordillera.

Con respecto a la producción frutícola del Alto Valle, desde hace varios años se viene hablando de una verdadera reconversión hacia productos de mayor atractivo y demanda, pero muy poco se ha realizado hasta el momento. En ese aspecto se debe apostar fuertemente a la actividad vitícola y la producción de vinos finos que tienen una gran demanda en crecimiento en el mercado internacional.

La actividad minera es una muy buena alternativa para ser considerada, pero se debe contemplar con un fuerte control en el cuidado del medio ambiente y la protección del entorno natural, en especial en las comunidades mapuches que son las que han sufrido en ese aspecto las peores consecuencias, como bien lo saben los pobladores de Pilquiniyeu del Limay y de otros parajes, cuyas tierras han quedado contaminadas o perdidas para siempre.

En ese aspecto es muy importante que el valor agregado que la misma produce se genere en el lugar, porque así tiene un efecto multiplicador en cada una de las ciudades pueblos y ocupa mano de obra regional.

Otro aspecto que tarde o temprano hay que considerar es el rol de los municipios rionegrinos para adaptarlos a una nueva época y dotarlos de una modernización que se hace cada vez más imperiosa, privilegiando la excelencia en sus servicios públicos, la austeridad en sus plantas de personal, la capacitación de sus agentes para transformarlos en la herramienta básica de la sociedad.

En materia energética se tiene otro gran desafío, como así también en el tema de contaminación ambiental prestando una gran atención a los basurales a cielo abierto y los derrames de líquidos cloacales, entre otros aspectos.

El tema educativo es tal vez el más importante de todo estado que se precie de sí mismo y sobre esto mucho se ha escrito. Río Negro tiene una estructura educativa privilegiada llegando a contar con dos universidades nacionales asentadas en su territorio y solo resta planificar las necesidades y demandas de técnicos y profesionales que nuestra provincia requiera.

La cultura debe ser un patrimonio de todos y contamos con actores culturales de relevancia, solo es necesario la promoción de los mismos y en especial las tareas de extensión cultural que son tan necesarias en provincias con una geografía tan grande como la nuestra. Que hasta el último rionegrino conozca a sus artistas.

Es muy importante atendiendo a la importancia que estos temas tienen para el bienestar de los rionegrinos que la próxima legislatura sea jerarquizada con buenos asesores en cada área y un debate plural que deje de lado las aparcerías partidarias, las denuncias estériles y las descalificaciones sin grandeza.

Porque somos patagónicos sabemos mucho de volver a empezar después de alguna contingencia, de decidirnos ante cada encrucijada, de vernos en el ejemplo de los que nos precedieron, de pujar incansablemente contra los contratiempos, contra el clima y las crisis recurrentes.

Por eso debemos comenzar cada uno de nosotros desde nuestro puesto cotidiano de trabajo a armar juntos la provincia que queremos.

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