El Departamento Provincial de Aguas y la empresa Aguas Rionegrinas aseguraron que es apta para consumo humano, riego, vida acuática y usos recreativo e industrial. Fue en respuesta a cuestionamientos opositores.
La respuesta conjunta de ambos organismos, publicada por el diario Río Negro, se conoció horas después de que la empresa estatal pampeana Aguas del Colorado fue señalada, por dos organismos oficiales, como responsable de la pérdida de calidad del agua que se estaría registrando en el río a partir de que comenzó a funcionar el acueducto del Río Colorado.
Los informes oficiales confirmaron, luego de analizarse los programas de control, en el marco del Comité Interjurisdiccional de la Cuenca del Río Colorado (Coirco), la normalidad de las condiciones de agua; tanto para ser potabilizada como para usarla para riego, vida acuática y de manera recreativa e industrial.
Tanto el DPA como ARSA insistieron en la buena calidad de acuerdo a los requerimientos técnicos establecidos en la norma de calidad para el agua de bebida de suministro público del Consejo Federal de Entidades de Servicios Sanitarios (Cofes).
La palabra de ambas dependencias oficiales fue en respuesta a críticas formuladas por legisladores opositores del radicalismo y el ARI de Río Negro, quienes presentaron un pedido de explicaciones en torno al tema.
Los diputados Magdalena Odarda, Daniela Agostino, Darío Berardi, Alejandro Betelú, Adrián Casadei, Leonardo Ballester y Bautista Mendioroz preguntaron si el gobierno provincial tiene conocimiento de la "contaminación corroborada, según estudios científicos realizados en 2009 por el experto Guillermo de Durana".
En cuanto a la postura de los organismos sobre la supuesta falta de tratamiento eficaz de residuos cloacales en las provincias vecinas, entre ellas La Pampa, se indicó que la intención es "ir erradicando descargas directas a los cursos o cuerpos de agua de efluentes cloacales sin tratamiento o con tratamiento deficiente, bajo un criterio que priorice las inversiones de los fondos disponibles en aquellos casos más complejos o de mayor impacto".
Agregaron que "las medidas tomadas a nivel de cuenca se centran en la realización de controles físico-químicos y bacteriológicos en las áreas de descarga al río Colorado de los efluentes cloacales tratados o sin tratar de las distintas ciudades y poblaciones que se ubican a la vera del río Colorado y utilizan a este río como cuerpo receptor de dichos efluentes", entre ellos la localidad neuquina de Rincón de los Sauces.
El superintendente del DPA, Juan Luis Gardes, remarcó que los controles "no han arrojado resultados preocupantes a nivel general en la calidad del río, y sólo en algunos casos se detectaron en forma local, algunas modificaciones en la calidad del agua, que se regularizan a pocos metros aguas abajo del lugar de la descarga, por lo que las aguas del Colorado siguen manteniendo su aptitud para los distintos usos a los que se destina".
Salinidad y aluminio.
La polémica surgió días atrás cuando, paradójicamente, desde el Coirco y la propia ARSA confirmaron la creciente salinidad del agua y estimaron que la causa estaría en el volcado directo al río, sin ningún tratamiento, de los barros que quedan luego del proceso de depuración en la planta de Pichi Mahuida, donde nace el acueducto del Río Colorado.
El ámbito fue el Concejo Deliberante de la ciudad rionegrina de Río Colorado, adonde llegaron dos informes técnicos referidos a la calidad del agua que nutre a la red domiciliaria. Ambos coincidieron en la "dureza" del agua.
Aguas Rionegrinas Sociedad Anónima detalló que la salinidad del río "mantiene una curva ascendente" en forma permanente desde el año 2005. Actualmente el nivel de salinidad está en 1.293 partes por millón, cerca del límite máximo tolerado por la legislación argentina (1.400), aunque sin sobrepasarlo.
Edgardo Viotti, gerente de explotación de la firma provincial que presta el servicio de agua potable y cloacas a 40 localidades y 32 parajes, puntualizó que "la salinidad del río sufre un paulatino aumento que pone en riesgo la capacidad de potabilización de las plantas" de Río Colorado, y acotó que de continuar elevándose los niveles, "podría verse afectada la calidad del agua potable que recibe la población".
El concejal Martín Castro, presidente del bloque del Frente para la Victoria, destacó que si bien la salinidad empezó a subir en el 2005 -antes de que empezara a funcionar el acueducto pampeano-, se incrementó considerablemente a partir de 2009. El edil vinculó el deterioro con el funcionamiento del ducto en territorio pampeano.
El segundo pedido de informes estuvo dirigido al Coirco, que dijo que "existen altos niveles de concentración de aluminio en el agua a la salida del acueducto, en la zona de Pichi Mahuida" y que disminuye a medida que el agua avanza río abajo.


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