Un negocio en Mendoza alrededor del 'cannabis'

Un negocio en Mendoza alrededor del 'cannabis'
Happy Farm, en Godoy Cruz, vende fertilizantes, plaguicidas y otros artículos para quienes cultivan y fuman marihuana. El comercio es legal porque no comercializa semillas. Sus dueños están a favor de la despenalización.
Mientras el Congreso de la Nación debate la despenalización del consumo de drogas, en Mendoza un comercio ubicado en la calle San Martín de Godoy Cruz vende productos relacionados con el crecimiento, la floración, la cosecha, el secado y el consumo de 'cannabis'.

El negocio no es ilegal porque no vende semillas, ni mucho menos marihuana, sin embargo se ha transformado en un referente para quienes optan por "cuidar y entender" las plantas.

"Hemos notado que muchísimos mendocinos cultivan, más de los que calculábamos. Algunos entran y nos abrazan, porque antes tenían que comprar los productos por internet en otras provincias", confiesa su dueño.

No se trata de un lugar oscuro, como cualquier lego puede imaginar. Happy Farm ("huerta feliz", en inglés) es el nombre del local que comercializa a la luz del día productos como abonos, nutrientes, plaguicidas, tarros para secado al vacío, engrosadores de cogollos, luces para el cultivo indoor y elementos para la parafernalia del consumo, como pipas, papel para el armado y moledores, entre otros.

Pero además, sus propietarios son entendidos en la materia del cultivo, y entonces brindan a sus clientes un completo asesoramiento basado en "cuidar y entender la planta".

"Desde que abrimos, hace un poco más de dos meses, nos hemos sorprendido porque la gente nos agradece con abrazos la posibilidad de adquirir en Mendoza productos que antes tenían que pedir por internet desde otros lugares desconocidos. Algunos clientes entran y, sin comprar, nos saludan y se van".

"Incluso hasta vienen chicos de 20 años con sus madres para que les expliquemos a ambos detalles del cultivo. Para nosotros es muy gratificante y nos ha sorprendido mucho la cantidad de gente que tiene plantas en sus hogares", aseguró uno de los dueños de este ?grow shop', como se conoce a este tipo de comercios en el mundo.

Claro que los interesados llegan al lugar y demandan que les vendan las semillas, porque obtenerlas es el primer paso del proceso de cultivo. Sin embargo, el encargado del local inmediatamente aclara que allí no se venden.

La mayoría de los interesados en adquirir semillas lo hacen vía internet, con verdaderas empresas que se dedican a la venta a granel y los llamados bancos de semillas.

"Nosotros trabajamos mucho con clientes que plantan indoor; lo que se hace es simular el ciclo que cumple la planta en el jardín. Esto tiene que ver con la iluminación, la ventilación, la refrigeración y el control de humedad. Entonces ofrecemos a la gente los productos necesarios para cultivar y entender una planta de ?cannabis' o una de tomate", aclara el comerciante.

Sobre la despenalización

Entre tantos productos y elementos que adornan el local, los precios varían según la calidad y la procedencia.

Por ejemplo, si hablamos de nutrientes como el nitrógeno orgánico de producción nacional, de 200 cm3, se puede pagar desde 30 pesos. En cambio la misma cantidad de potasio y fósforo importado, utilizado para la etapa de floración, puede llegar a los 125 pesos.

"El negocio lo estuvimos pensando durante un año con mi hermano. Si bien entendemos que la despenalización es necesaria, a nosotros no nos beneficiaría en nada a corto o mediano plazo. Nosotros cultivábamos y teníamos que comprar afuera los productos necesarios a gente que no conocíamos. De esta manera, contribuimos a fomentar el cultivo y peleamos contra el tráfico de drogas", afirmó el dueño del comercio.

En lo que tiene que ver con el público, por un lado no ingresan menores de 18 años, y por otro sus propietarios se sorprendieron porque la mayoría de los interesados en los productos superan los 35 años. "Es gente que no quiere ser parte del mercado negro y sí consumir un producto legítimo", agrega.

El debate en el Congreso Nacional continúa. Mientras, desde Mendoza los dueños de Happy Farm opinan: "La ley antinarcóticos es de los '90. Desde entonces a la fecha sólo cayeron dos peces gordos del narcotráfico en la Argentina y muchísimos más que cultivan para consumo personal. Hay mucha ignorancia en la gente. La nueva ley propuesta habla de dejar de perseguir al consumidor para focalizar los objetivos en el narcotráfico".

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