Un negocio que entró en una calle sin salida

El HCD autorizó la venta de 16 mil m2 a un fideicomiso de la familia De Narváez a $ 27,50 el m2. En la región, el precio de mercado supera cuatro veces esa cifra. El millonario negocio del turismo vip
“La política es la conducción de los asuntos públicos para el provecho de los particulares” (Ambrose Bierce, escritor y periodista estadounidense)

Una tierra municipal en desuso puede ser, ante todo, un camino a una solución. Sin caer en el facilista argumento crítico de juzgar su comercialización señalando que únicamente debería ser destinada a dar soluciones habitacionales a los sectores más vulnerables -para ello un municipio también tiene que recaudar-, se puede pensar en una buena oportunidad para hacer un negocio por el que se obtenga dividendos extra, vital para cualquier intendencia, sobre todo en épocas de sintonía fina y aumentos de tasas.

El presupuesto de General Rodríguez en 2011 estuvo en el orden de los cien millones de pesos y, como el resto de los municipios, terminó por ser insuficiente. Este año anunciaron que no se aumentarán las tasas, aunque la estrategia apuntará a elevar la cobrabilidad de esos impuestos, dado a que, tal como confesaron a La Tecla tiempo atrás, el porcentaje de contribuyentes al día es “extremadamente bajo”.

En este difícil contexto, que no escapa de la realidad del resto de las ciudades bonaerenses, el Concejo Deliberante del distrito que dirige Juan Pablo Anghileri apostó a los negocios como método para aumentar su liquidez. Autorizó con amplia mayoría -14 votos a favor y dos ausencias- la venta de un terreno de 16.600 metros cuadrados -que en los planos figura como calle pero que nunca se realizó su traza- en un precio que desató una fuerte polémica: $ 27,50 el m2.

Se sabe en estos casos que según el lado de la campana que se escuche, el sonido será diferente. Desde el recinto afirmaron que el bajo importe fijado se debe a que es una tierra abandonada y que carece de valor de mercado. Incluso se excusaron en que, tal como lo reseña el propio ideólogo de la compra, el lote se encuentra inmerso en una cava.

Sin embargo, el valor de mercado del metro cuadrado en esa zona es sustancialmente más alto: 30 dólares. La Tecla confirmó con empresarios inmobiliarios -importantes firmas de Capital Federal y también referentes locales del sector- que tienen propiedades en venta en esa región, denominada Los Poleros, en Pilar Chico, que el piso no baja de los 20 dólares el metro cuadrado, aunque en el lugar estratégico en donde está enclavada esta propiedad los valores se duplican, y hasta triplican.

La diferencia entre una tasación y la otra es contundente: mientras el Municipio espera recaudar 456 mil pesos, agentes inmobiliarios aseguran que la tasación debería superar los 2.100.000, con la posibilidad de que, por su posición dominante, la Comuna podría fijar el doble de ese valor para desprenderse de la parcela, por lo que el precio subiría a más de cuatro millones de pesos -el 4 por ciento del presupuesto-, diferencia por demás significativa.

Mmm… me suena

El pedido de compra es impulsado por el fideicomiso Los Alisos, en manos de un apellido por demás conocido: De Narváez.

Este emprendimiento nació de la ruptura en 2006 del “fideicomiso Ellerstina Desarrollos Inmobiliarios Sociedad Civil”, encabezado por Gonzalo Pieres y Luis Carlos De Narváez -hermano del diputado nacional-, por la cual el primero le pagó al segundo, en forma de compensación, una serie de parcelas con las que se fundó Los Alisos.

“Estas tierras se encuentran junto a uno de los mayores emprendimientos de nuestra ciudad, como lo es La Ellerstina y los clubes de golf y de residencias de sus alrededores”, afirma el periodista Rodolfo Belloli, del diario Acción, que fue quien comenzó la investigación.

El administrador actual del emprendimiento, Matthias Kuroki Gonzalez Lorenz -un alemán con residencia argentina y cuñado de los hermanos De Narváez-, fue quien inició el pedido de compra del lote, el 31 de octubre de 2011, ocho días después de que el alcalde Anghileri fue ratificado en las urnas y se aseguró cuatro años más al frente del Ejecutivo.

Como parte de la argumentación a su pedido, Gonzalez Lorenz sostiene en su presentación que tiene la intención de instalar lagunas “sobre las calles que

se pretenden adquirir. Por lo tanto, no sólo se podrá materializar dicho proyecto, sino también se efectuará el recupero del pasivo ambiental producto de las cavas existentes”.

Esto se lee en el escrito que tiene el número 114270 de mesa de entrada.

Más allá de lo seductora que resulte la idea, no deja de desprender otro dato: el hecho de que el lote sea atravesado por una cava no provoca que pierda valor para el comprador, sino que lo incrementa, debido a que se evitaría una importante inversión en lo que refiere a movimiento de tierras. Esto, lejos de hacer caer su cotización, debería elevarla. Sin embargo, los ediles de la ciudad no lo entendieron así.

La región no es un desierto a desarrollar. La Ellerstina Polo Week, el complejo vecino al que regentea Gonzalez Lorenz, es un megaemprendimiento de polo, de los más importantes del país, tendiente a atraer el turismo de los sectores más poderosos. “Está situado en General Rodríguez, a tan sólo 70 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires, en el corazón del polo argentino y rodeado de los mejores jugadores del mundo”. Así se vende al público en su sitio web La Ellerstina, empresa que dirige el propio Pieres.

La idea de Los Alisos de edificar un emprendimiento persigue un millonario negocio: el turismo vip. Detrás del “recupero del pasivo ambiental” que propone Gonzalez Lorenz hay otras explicaciones que resultan menos seductoras, pero algo más reales: a pesar de que hoy las tierras están siendo utilizadas casi en su exclusividad por este fideicomiso, no pueden impunemente inundarlas y construir las lagunas que han publicitado y que son parte fundamental del proyecto que impulsan.

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