El gobierno norteamericano ratificó que el 2 de agosto es la fecha límite para elevar el techo del endeudamiento
“Una vez que perdemos nuestra autoridad para endeudarnos nos ponemos en riesgo de default”, dijo el vocero de la Casa Blanca, Jay Carney. Y remarcó que se está trabajando en un plan contra el default en el Departamento del Tesoro. “Están trabajando en ello y, según entiendo, van a anunciarlo cerca del 2 de agosto. Las mentes más sanas y menos enardecidas no marcan la pauta en el Congreso”, indicó Carney.
Además, el Departamento del Tesoro señaló que después de esa fecha no hay “garantías” de que el Estado pueda afrontar sus pagos. De esta manera, la Casa Blanca y el Tesoro rechazaron la versión según la cual el gobierno cuenta con suficiente dinero para afrontar sus gastos hasta por lo menos el 10 de agosto. La versión, reportada por el New York Times y el Wall Street Journal trajo a Washington la sensación de que republicanos y demócratas tienen en realidad más tiempo del pensado para alcanzar un acuerdo que permita elevar el techo del endeudamiento y recortar el déficit fiscal. Así es como las negociaciones entre republicanos y demócratas continúan estancadas. Por ello, la tensión va en aumento. En ese escenario, la Casa Blanca descartó, por el momento, invocar la enmienda 14
de la Constitución para elevar el techo de endeudamiento sin necesitar la aprobación del Congreso, tal como habían sugerido algunos expertos en Derecho Constitucional.
“No hay salidas fáciles aquí. No hay trampas, no se puede citar la Constitución y, luego, hacer lo contrario”, dijo Carney. Unos días antes, el propio Obama ya había manifestado sus dudas respecto a recurrir a la enmienda 14. “He hablado con mis abogados, y no están convencidos de que sea un argumento ganador”, afirmó el mandatario. La sección 4 de la enmienda de la Carta Magna establece que “la validez de la deuda pública de EEUU no deberá ser cuestionada”, una frase que algunos expertos consideran que podría otorgar poderes implícitos al presidente para decretar un elevamiento del tope de endeudamiento pasando por encima del Congreso. Esta es una interpretación libre de la enmienda, y podría ser rechazada de forma categórica por la mayoría de congresistas ya que, precisamente, una de las principales competencias del Legislativo en el sistema político estadounidense es la aprobación del presupuesto público y el diseño del sistema impositivo.
Bill Clinton, a favor de no esperar al Congreso
Quien sí se ha posicionado a favor de invocar la enmienda 14 de la Constitución para elevar el techo de endeudamiento sin necesitar la aprobación del Congreso fue el expresidente norteamericano Bill Clinton, quien, como Obama, ejerció de profesor de Derecho antes de ser presidente.
“Lo haría sin dudar, y forzaría a que los tribunales me pararan”, declaró en una entrevista para la publicación The National Memo. No obstante, el expresidente aclaró que aún confía en un acuerdo en el Congreso. “Creo que la Constitución es clara, y creo que la idea de que el Congreso vote dos veces sobre pagar (por el gasto público) lo que ya ha votado es una locura... Lo que no se puede decir es bien, ganamos las últimas elecciones, y no votamos por estas cosas, o sea que vamos a echar por la borda la credibilidad del país”, dijo en un tono muy crítico refiriéndose a los congresistas republicanos. Durante su presidencia, Clinton también afrontó varios pulsos con el Congreso republicano a causa del déficit público.
Jornada negra en los mercados
Wall Street sufrió ayer su peor día en ocho semanas, al ser golpeado simultáneamente por flojos resultados corporativos, decepcionantes datos económicos y la parálisis de las acciones para evitar que el país caiga en cesación de pagos.
El promedio Dow Jones industrial perdió 197,76 puntos, o un 1,58 por ciento, para terminar provisionalmente a 12.303,54 puntos, mientras que el índice Standard & Poor's 500 cayó 26,95 puntos, o un 2,02 por ciento, y cerró a 1.304,99. En tanto, el índice Nasdaq Composite perdió 75,17 puntos, o un 2,65 por ciento, y cerró extraoficialmente a 2.764,79 unidades.
En la Argentina, también se sintió el cimbronazo. La baja de las acciones líderes en la Bolsa porteña alcanzó a 2,90 por ciento y, de esta forma, el índice Merval acumuló una baja del 2,67 en el mes, cuando faltan sólo dos ruedas para completar el período. Todos los análisis señalan que la presión vendedora responde a una tendencia que viene de afuera por la incertidumbre que genera el déficit estadounidense, mientras los inversores consideran seriamente la posibilidad de un default en Estados Unidos, algo que hasta días atrás era impensado entre los operadores de todas las dimensiones. Sin embargo, la amplia mayoría de los bonos de la deuda argentina, tanto en pesos como los nominados en dólares, se salvaron de la tendencia bajista. El Par en pesos estuvo entre los de mejor desempeño con un salto del 3,44 por ciento seguidos por el Discount en la misma moneda que ascendió 1,39. Los cupones PIB, en cambio, cedieron 0,78 por ciento.
La renta fija lleva cinco ruedas con resultados positivos y, según la analista Sabrina Corujo: “Los bonos en pesos están muy retrasados y siguen siendo una buena oportunidad”. De hecho,
el Discount acumula una ganancia del 10,10 por ciento en la últimas cinco ruedas.
Temen que se registre un efecto similar al de Lehman Brothers
Analistas e inversores confían en un acuerdo a último momento en Estados Unidos que permitirá al Tesoro cumplir con sus obligaciones, aunque no se aborden los graves problemas de fondo de las cuentas públicas de la primera economía mundial. Pero el pánico que se desató en los mercados de todo el mundo el 15 de septiembre de 2008, cuando el banco Lehman Brothers se declaró en bancarrota, está aún demasiado vivo en la memoria como para evitar un escalofrío ante la perspectiva de que EE UU quiebre el próximo martes.
“Ese escenario hipotético podría ser similar al del otoño de 2008, cuando una pérdida de confianza de los inversores y una huida hacia la calidad llevó a los mercados financieros globales a un cierre temporal”, advirtió en una reciente nota el director de Standard and Poor’s (S&P), Damien Magarelli.
Michael Gavin, de Barclays Capital, avisó a sus clientes: “Dado que la deuda pública de EEUU tenía casi la condición de patrón oro para el mercado mundial de bonos, (una rebaja de su calificación) podría ser como un terremoto”. Si el terremoto ocurre, las consecuencias pueden ser terribles para EEUU y la economía mundial. Las empresas con peor calificación de riesgo serían las más afectadas, inicialmente, por las restricciones crediticias. Y, sin acceso a financiación y con la actividad económica paralizada, la vuelta a los números rojos de las principales economías podría ser inevitable. Sólo que ahora las arcas públicas están mucho peor que hace tres años.

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