La UIA ya negocia con sus pares de Brasil

Después de un cruce dialéctico en Radio América, con chicanas incluidas al aire, José de Mendiguren acordó con el secretario de Relaciones Exteriores de la Industria de San Pablo (FIESP), Rubens Barbosa, una reunión para este semana.

Industriales argentinos y brasileños acordaron ayer que se reunirán esta semana para “retomar el contacto entre los sectores privados de ambos países”, luego de que el titular de la Federación de las Industrias de San Pablo (FIESP), Paulo Antonio Kaf, solicitó el viernes a través de los medios de su país una reunión bilateral con la presidenta, Cristina Fernández.

El diálogo de los industriales se produce en el marco de la polémica generada en el país vecino por la decisión del gobierno argentino de hacer un monitoreo integral de las operaciones de importación. El acuerdo por el que la federación paulista se comprometió a una reunión con la UIA resultó de un diálogo que mantuvieron el titular de la Unión Industrial Argentina, José de Mendiguren, y el secretario de Relaciones Exteriores de la FIESP, Rubens Barbosa, en el programa RPM, que se emitió por Radio América. En el cruce radiofónico, De Mendiguren le dijo a Barbosa que se siente “sorprendido” por la determinación de la entidad paulista de hablar directamente con Cristina Fernández en lugar de consultar a los industriales argentinos. En ese sentido, el jefe de la UIA le aseguró que “nuestra metodología hubiera sido hablar con ustedes antes que llamar a Dilma Rousseff”.

Tras la estocada del dirigente argentino, Barbosa le respondió que “no sabía que Kaf no había hablado con usted” e intentó bajar el tono a la polémica cuando le aseguró que “hay entendimiento” entre los empresarios de ambas partes y que cuando el jefe de la FIESP “vaya a Buenos Aires se reunirá con ustedes sin problemas”.

Barbosa se comprometió a arreglar una reunión con Kaf y relató que la decisión de apelar a Cristina Fernández se tomó por pedido de empresarios paulistas.

En un tramo del diálogo, De Mendiguren y Barbosa cruzaron chicanas:“hay intereses empresarios comunes entre Brasil y la Argentina, porque las empresas brasileñas que invirtieron en Buenos Aires u otros lugares tienen los mismos problemas que tienen las empresas brasileñas de exportación”. El argentino respondió que “son los mismas dificultades de las empresas argentinas que invirtieron en Brasil hemos tenido por ejemplo para acceder a créditos internos”. El contrapunto siguió cuando Barbosa volvió a protestar al señalar que “hay efectos negativos en la empresa brasileña” y De Mendiguren le retrucó: “tú sabrás que vienen de un período de 80 meses con balanza comercial favorable netamente a Brasil”.

Finalmente, De Mendiguren concedió que “las preocupaciones están” e instó al brasileño a “juntar a los sectores privados de los dos países para poder aportar soluciones e incrementar la relación bilateral”.

Los hombres finalmente acordaron concretar un encuentro en la semana que se inicia y valoraron la “cooperación” entre los sectores privados para solucionar problemas” sin la intervención del sector público.

En la semana que pasó, la relación comercial con Brasil registró varios cruces dialécticos que involucraron a actores de ambos lados.

Entre ellos, el ministro de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior brasileño, Fernando Pimentel, calificó el vínculo con la Argentina como “un problema permanente” y recibió la respuesta de la titular argentina de Industria, Débora Giorgi: “la realidad del comercio bilateral entre los países no amerita los comentarios” del ministro Pimentel, le respondió enérgicamente. <

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