Lenin Espinosa (89) es un dirigente histórico del socialismo y de la política local. En el reportaje del fin de semana con La Vanguardia, Habla de la actualidad del partido que lo vio nacer, del futuro y cuestiona a los que se fueron al kirchnerismo. "El político que entra pobre a la función púbica se debe ir pobre".
-El fenómeno que se da en Santa Fe con Binner, ¿por qué no se repite en otros distritos?-Creo que lo que falta es pensar en el futuro pero con la mente lúcida del presente. El socialismo tiene que trabajar en la unión, pero en la unión con otras fuerzas que tengan los mismos ideales que nos motivan a llevar a adelante las banderas del socialismo. El socialismo siempre ha sido proclive a aunar fuerzas políticas, pero en lo posible tiene que haber afinidad, no puede ser que nos juntemos para un acto eleccionario y dejemos de lado nuestros ideales. Ahora, en este contexto, creo sinceramente que los dirigentes, de todos los partidos, no sólo del socialismo, se deben despojar de sus banderías y tratar de ser patriotas si cabe el término, y unirse para sacar al país de este estado de caos que tenemos. Es decir, necesitamos de dirigentes patriotas y con ideales. No puede ser que hoy la pareja presidencial maneje absolutamente todo con la chequera.
-¿En este universo político qué lugar ocupa el socialismo? -El socialismo es una alternativa que debe terminar de consolidarse y a esto debe apuntar el trabajo de los dirigentes, los históricos, y fundamentalmente los jóvenes que son los que continuarán con los ideales socialistas. La participación de los nuevos dirigentes es clave para pensar en un proyecto sustentable y a largo plazo.
-¿Y a nivel local como lo analiza?-Bueno creo que hay que trabajar pensando en aunar fuerzas con otros partidos políticos y empezar a construir una alternativa política de los grandes partidos que han gobernado en los últimos años. Esta semana –por la que pasó- celebramos los 50 años de la sede del partido. Ese fue un momento intenso donde recordamos los inicios de esa casa que hoy nos alberga. Con mucho esfuerzo, un grupo de vecinos la compramos, y la construimos con mucho esfuerzo. Quizás la construcción de esa sede constituya un caso único en la República porque con mucho orgullo puedo decir que se hizo sin ayuda de nadie y con el empeño de aquellos dirigentes socialistas que hoy seguimos levantando las banderas en las que seguimos creyendo fervorosamente. En la actualidad estamos entusiasmados porque muchos jóvenes y profesionales se han acercado al partido con la intención de sumar ideas y participar de la vida partidaria.
-¿Qué opina de los Kirchner? -No me gusta. No me gusta un gobierno como el de los Kirchner que hacen política con la billetera. Igualmente creo que los Kirchner sólo han captado una parte de los dirigentes. Aunque yo digo que por más que me quede sólo, prefiero mi libre pensamiento. A mí no me interesa que haya neo socialistas que se han apartado de la causa. Allá ellos, creo que algún día se arrepentirán del paso que han dado.
-La sociedad observa con cierta simpatía al socialismo, pero no llega a depositar su confianza en esta fuerza política a la hora de votar. ¿Por qué cree que pasa esto?-Lo que pasa es que me da la sensación que es un problema de conocimiento. Creo sin ánimo de equivocarme que son pocos los que conocen los ideales socialistas, incluso muchos de los que hoy integran nuestras filas. A los más chicos, les digo yo no quiero que ustedes salgan a la calle y cuando les pregunten por qué son socialistas no sepan qué contestar. Quiero que cuando les pregunten, se paren frente a quien les habla, y cuenten con argumentos sólidos porque eligieron estar acá. Como dijo Juan B. Justo, "el socialismo nació en defensa del pueblo trabajador que, guiado por la ciencia, tiende a realizar una libre e inteligente mente humana, basada en la propiedad colectiva de los medios de producción. Decía también Juan B. Justo que el destino del hombre era la agricultura. Hoy leo el libro de Nicolás Reppeto "Mi paso por la política", y le preguntan en un párrafo, "por qué no tenía auto" y el responde: "para que quiero auto si con mi bastón me valgo". Lo que quiero reflejar es la simpleza y la honorabilidad de un hombre, de un médico, que estuvo, sin dudas, a la altura de Juan B. Justo y de Palacios.
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