"Necesitamos ayuda, estamos desesperados"

Se voló la mitad del techo del quincho y aún no lo encuentran. El miércoles por la noche los 18 jóvenes que viven en la Fundación Reencuentro sintieron pánico e impotencia ante la furia inusitada del temporal, que devastó el partido de Moreno. Arboles casi centenarios fueron arrancados de raíz y cayeron sobre el techo de la casa, atravesándolo tan fácilmente como si fuera una brochette .
Todo a su alrededor pareció formar parte de una terrorífica película de ciencia ficción: los vecinos asustados intentaban volver a sus casas, mientras los árboles se caían frente a ellos y les cortaban el paso de vuelta al hogar. La energía eléctrica de toda la zona se cortó y ayer, tres días después de la tormenta, no había sido restituida. "Por favor, necesitamos ayuda urgente, estamos desesperados", sintetizó con angustia Miguel Angel Ríos, director de la fundación que trabaja para la rehabilitación de adicciones desde 1998.

La comida que estaba en las heladeras ya no puede consumirse y el agua potable, las velas y el combustible se han convertido en un bien de lujo. "No se consiguen velas y si las encontrás, te cobran $ 25 el paquete. Ya no hay pilas ni agua mineral por el barrio. Tuve que pedirle a mi hija que trajera de la Capital", resumió.

"Es impresionante la reacción de la gente, antes de la tormenta un generador de energía valía $ 4000 y ahora lo cobran $ 5200", detalló. Según contó Ríos, en su casa están utilizando un generador durante la noche. Su familia lleva gastado, sólo en combustible, $ 600 en dos días. Aseguran, sin embargo, que es una buena inversión, pues la zona queda completamente a oscuras por la noche. "Ayer entraron a robarle al vecino de la fundación, se metieron por la reja que derribó uno de los árboles caídos; incluso escuchamos tiros", describió Ríos. Su mujer, Rosa, resume la sensación que les invade a los vecinos: "Por la noche siento pánico".

NO RESPONDEN A LOS LLAMADOS

Hasta ayer por la tarde, ningún funcionario se había acercado para evaluar las necesidades de los habitantes. Las empresas de servicios de luz y telefonía no responden a las insistentes llamadas de los usuarios y las baterías de los teléfonos móviles comienzan a extinguirse.

De hecho, un transformador de energía permanecía caído en la calle, rodeado del sinfín de ramas esparcidas por toda la zona.

"Nos organizamos entre los vecinos porque sino no nos ayuda nadie. Estamos desmontando casas sin parar hace dos días, pero no se acercó nadie a asistirnos. Nos sentimos totalmente abandonados, la situación es terriblemente agobiante", explicó el vecino Pablo Pose.

Los daños materiales aún no se han contabilizado y los vecinos del barrio La Tradición, de Moreno, sólo intentan capear la situación de la mejor forma. Una breve mirada alcanza para imaginar que cada vivienda afectada deberá invertir varios miles de pesos en las refacciones. "Por cortar el árbol en pedazos, sólo por eso, me quieren cobrar $ 1500 y la refacción del techo saldrá otros $ 50.000; no sé cómo vamos a hacer", se lamentó Ríos..

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