“Se necesita una revitalización profunda de lo que es la política”

“Se necesita una revitalización profunda de lo que es la política”
El sociólogo y analista político dialogó con Diario Patagónico e hizo hincapié en la crisis estructural de los partidos políticos. En este marco convocó a revitalizar los partidos para generar nuevos cuadros políticos que no apelen a personalismos, sino al fortalecimiento partidario.
La pobreza y la educación fueron otros de los temas que planteó.

El sociólogo Manuel Mora y Araujo manifestó su opinión en temas como la política, educación y pobreza.

Vestido con un traje gris, camisa blanca, zapatos marrones y anteojos acordes a su imagen, el analista político y sociólogo Manuel Mora y Araujo recibió a Diario Patagónico para dialogar sobre su visión del futuro político del país y las deudas sociales en educación y pobreza que deberán comenzar a sanearse a partir del fortalecimiento de las instituciones.

“Voy a tratar de proyectarme en temas más de fondo que son temas que tienen una proyección más a futuro, no tanto en este proceso electoral que sabemos todos lo que ya pasó y lo que va a pasar será seguramente parecido”, anticipaba sobre la charla que iba a ofrecer la noche del martes en el Lucania Palazzo Hotel.

A partir de esa proyección a un futuro más largoplazista ¿qué considera que es lo que se viene?

Yo creo que se vienen cuatro años más de gobierno de Cristina Kirchner, pero hay muchas dudas de saber cómo va a seguir la oferta opositora. La oposición está muy desarticulada, con pocos liderazgos, y sin propuestas claras.

¿Por qué cree que la oposición no tiene una estructura solida?

Mauricio Macri resignó sus posibilidades presidenciales sin duda porque veía muy difícil tener éxito, entonces yo digo que acá hay una crisis de los partidos políticos. Estas son organizaciones que cumplen muchas funciones políticas esenciales, pero una muy importante es que son el semillero de dirigentes. Al no haber partidos fuertes, los dirigentes se convierten en políticos personalistas y esto ha llevado a esta situación.

Entonces, ¿qué pasa con la esencia de partidos políticos tradicionales como el peronismo o el radicalismo?

Estos son nombres, son carteles, pero no partidos. El peronismo no es un partido, no pudo tener una interna voluntaria. Son estructuras que forman alianzas, pero, bueno, algo representan. Si el radicalismo estuviera dispuesto a revitalizar su organización partidaria podría haber tenido candidaturas más fuertes pero no lo hacen, se han dejado llevar por los problemas que llevaron a la crisis de los partidos y ha desaparecido esa dirigencia que antes de pensar en candidaturas pensaba en dirigir.

¿Y cuáles son las esperanzas que hay a futuro teniendo en cuenta este debilitamiento de los partidos políticos?

Van a aparecer figuras que van a desaparecer después, que son figuras casi televisivas, no políticas. Se necesita una revitalización profunda de lo que es la política y de lo que es el país. Pero no hay recetas. Esto tiene que venir de políticos que tengan esta visión.

Y en este marco, ¿el kirchnerismo como fuerza tiene posibilidades de convertirse en un partido histórico como lo hizo el peronismo en la década del 50?

Yo no le veo un proyecto de conformación de partido. El peronismo del 45 tenía otra clase de ingredientes. Por un lado era muy verticalista, pero a la vez era un partido con organización y con estructura. Entonces, el verticalismo se mezclaba con esa estructura. El kirchnerismo es más verticalista aún, pero no le veo esta capacidad de conformar una organización partidaria, con miembros y militantes que deciden.

Además del futuro de los partidos políticos, ¿qué otros aspectos del panorama actual le preocupan?

Tenemos otras dificultades, como la pobreza que es uno de los problemas más profundos de la Argentina de hoy. El problema estructural es gravísimo y no está explicado. No se entiende por qué este país tiene más pobres que hace cuarenta años, esto no está siendo tratando por los políticos.

¿Cómo cree que afecta a la sociedad esta pobreza del siglo XXI, que en muchos casos la opinión pública la asocia a la delincuencia?

Esa es una asociación que para mí no es muy correcta, pero es cierto que la gente lo hace. Hoy en día la delincuencia peligrosa es una delincuencia que dispone de muchos recursos, no es de la pobreza. La pobreza en la Argentina tiene que ver con factores que no se han tomado en cuenta, somos un país poco productivo que viene declinando hace 50 años, esto significa que estamos formando generaciones sin capacitación y esta gente está condenada a la marginalidad. Esto pasa porque hay poca productividad y no se pueden generar mejores salarios para invertir en la educación.

¿Cómo sociólogo qué opinión le merece lo que está sucediendo en Chile con la educación?

En Chile el problema es distinto, porque allá la educación superior es paga incluso la pública, entonces ahora hay una demanda de jóvenes de clase media que quieren la accesibilidad que no quieren pagar. Chile eligió ese camino pero no da más, llegó a su límite. Argentina tuvo unas protestas parecidas en 1918, hace más de noventa años, la educación superior debe tener opciones de alta accesibilidad para la gente.

Acá se habla de gratis, pero nada es gratis en este mundo, alguien la paga; el tema es que no cuesta al estudiante. Esto es un buen principio porque se paga con todos los impuestos, inclusive los de los pobres. Va a ser difícil para el gobierno chileno poder escapar a este pedido.

¿Y cuáles serán las consecuencias?

La educación es el sector principal, por algo se llama la sociedad del conocimiento. En este mundo no tener conocimiento a uno lo convierte en un marginal. Esa persona no puede encontrar oportunidades de trabajo con un buen poder adquisitivo, pero salir de la pobreza es extremadamente difícil sin poder acceder a la educación.

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