Fuera de la casa de la familia Sunderland se habían reunido grupos de periodistas a la espera de noticias sobre el rescate. Había globos rosas atados a la cerca blanca de la casa de un piso y debajo de ellos un letrero escrito a mano que decía: ‘’Gracias a dios, Abby está viva’’. El viaje de Sunderland fue difícil desde el comienzo, tuvo problemas con el equipo y debió detenerse para reparar su yate.
En el primer mensaje escrito en su blog desde el pesquero que la rescató a 3.000 km de la costa oeste de Australia, Abby, como la identifica la prensa en su país, empezó disculpándose por no haber actualizado antes su blog. “Como probablemente ya saben he tenido un par de días duros”, apuntó la adolescente, que perdió contacto con su familia el jueves en la mañana cuando quedó presa de una tormenta invernal en aguas entre la isla de la Reunión y Australia en su intento por darle la vuelta al mundo en su velero en solitario.
Luego, Sunderland se defendió en el tono de quien ya recibió algunos cuestionamientos de terceros y se pregunta: “¿Desde cuándo la edad crea olas gigantes y tormentas?”. “Loco, es la palabra que describe lo que pasó”, dijo la joven al describir que una inmensa ola arrasó con el mástil de su velero.
Los cuestionamientos
“A los pocos minutos de estar a bordo del barco de pesca, ya estaba recibiendo llamadas de la prensa. No sé cómo consiguieron el número pero parece que todo el mundo está dispuesto a saltar sobre mi historia ahora que pasó algo malo”, dijo.
Para la joven navegante “hay un montón de cosas que la gente puede pensar de mi situación para culpar; mi edad, la época del año y mucho más”. “La verdad es que yo estaba en una tormenta y uno no navega por el Océano Indico sin encontrarse por lo menos una tormenta”, precisó.
“No era la época del año, era sólo una tormenta del océano Sur. Las tormentas son parte del negocio cuando uno se dispone a navegar alrededor del mundo”, agregó la joven que a solo unas horas de ser rescatada contaba con cientos de mensajes en los diarios estadounidenses tratándola de “heroína”.
Ampliará su aventura
Abby Sunderland cierra su breve mensaje prometiendo una descripción más detallada de su aventura, mientras admite que recién se está dando cuenta que no volverá a ver más a “Wild Eyes” (Ojos Salvajes), el velero con el que zarpó el 23 de enero desde el puerto de Marina del Rey, oeste de Los Angeles, en Califonia.
Sus padres, Laurence y Marianne Sunderland, navegantes, cristianos y que esperan a su octavo hijo para dentro de dos semanas, agradecieron a todo el equipo australiano y de la isla de la Reunión que contribuyó al rescate de Abby. “No estamos seguros qué va a pasar con el ‘Wild Eyes’ en este momento (...) Pero como dijimos a Abby, ella era la pieza más valiosa del ‘equipo’ en el bote”, escribieron en su blog al anticipar la tristeza de su hija por la pérdida del velero por el que “derramó sangre, sudor y lágrimas”.
“Creo que debe haber sentimientos ambiguos”, dijo su madre a la cadena CNN, afirmando que su hija estaba de buen humor aunque cansada. “Estaba aliviada de haber salido del velero debido a las comprometedoras condiciones en que estaba, pero de otro lado, como Abby ha estado tan unida a ese bote durante toda su existencia, se ha apegado mucho. Por lo tanto dejar a ‘Wild Eyes’ en medio del oceáno debe ser fuerte para ella”, añadió.
Abby es hermana menor de Zac Sunderland, quien en julio de 2009 dió la vuelta al mundo en solitario en su velero después de 13 meses y se ubicó entre uno de los más jóvenes en haber cumplido este desafío. La joven regresaba a casa sabiendo que no marcaría ningún récord, después de que el 15 de mayo la australiana Jessica Watson, de 1
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