Rojense integra voluntariado de la Facultad de Odontología deUNLP que atienden vestidos de payasos
De paso por Rojas, su ciudad natal, de vacaciones y a punto de recibirse de odontóloga de dicha la Universidad Nacional de La Plata, Natalia Vanesa Guerra tuvo una idea muy particular y que le resultó más que exitosa. Trasladó su particular actividad que vive desde el año pasado, a los alumnos de escuelas y jardines de nuestra ciudad, con el fin de conseguir alimentos para llevar junto a su próxima aventura.
Finalmente, la ayuda recibida fue tan importante que Natalia terminó pidiendo más ayuda. En este caso, al Municipio local, para poder llevar desde Rojas hasta La Plata la cantidad de alimentos recibidos. Y fue dada. De hecho, recorrió algunos molinos y recibió más colaboración, obteniendo alimentos que la van a acompañar en su inminente nuevo viaje por el norte de nuestro país, junto al grupo voluntariado de la Facultad de Odontología de la UNLP que compone.
Este grupo lo conforman estudiantes y profesores de la Facultad de Odontología de la Universidad Nacional de La Plata, como se mencionara, encabezados por un profesor, que es el doctor Ariel Alfaro. El grupo viaja por el país ayudando a los más necesitados, principalmente desde la parte médica, aunque también llevando consigo ropas y alimentos para repartir en las misiones humanitaria por todo el país.
Según cuenta Guerra, cuando Alfaro se recibió trabajó un poco y se armó una camionetita y salió a recorrer el país ayudando gente. “Lo crucé en la Facultad de Odontología a este hombre. Habían pegado un cartel de que había un voluntariado. Si bien yo siempre supe que existía un voluntariado que viajaba por el país, por cuestiones de cursadas nunca pude integrarlo hasta que el año pasado que lo decidí finalmente”, contaba la ya casi recibida odontóloga, desde la redacción de El Nuevo.
Por otra parte Natalia decía: “Un día tomé coraje y me decidí a ir ya que es lo que más me gusta y lo que siempre quise hacer. No me simpatiza justamente la odontología encerrada en un lugar. Creo que nací para esto; para andar viajando y haciendo otro tipo de odontología. Me entregué a él (por el líder del proyecto), porque es una persona divina que me hizo ver junto al grupo que se puede trabajar, ayudar y estar felices con lo que se hace”, sintetizó, en diálogo con este diario.
ESTÁ EN EL GRUPO
DESDE EL AÑO PASADO
Natalia se sumó al grupo el año pasado pero ya siente que es lo suyo. “Estoy en el grupo desde el año pasado. Hasta el momento hice una sola salida a Santiago del Estero, que fue hace un mes. Y puedo contar que en las provincias donde andamos no hay siempre contacto con la medicina. Pero la particularidad de nuestro grupo es que decidimos ir disfrazados de payasos, para no impactar en ellos y poder entrar desde la sonrisa a salud”, repasaba entre semana.
“Somos un grupo de 20 personas, por el hecho de que no podemos ir tantos más porque se come más de lo que se da, de algún modo. Se hace atención, disfrazados. Yo siempre digo que si vengo disfrazada de payaso, y te hago un chiste, y te hago una palpada, y después te digo abrime la boca, vos me la abrís. Si vengo y te digo abrime la boca, directamente, es más difícil, y el nene te junta todos los dedos de la mano y no quieren saber nada”, sostiene.
Pero no sólo el viaje es para atender desde lo médico; llevan ayuda humanitaria. Desde comida, ropas y medicamentos, que próximamente tendrán como destino la provincia de Formosa. Justamente, la semana que viene, a la localidad de Las Lomitas, en el límite con el vecino Paraguay, donde el grupo de voluntariados platenses, que reúne a estudiantes y docentes de toda la provincia, tendrá una representante local, quien hizo de las suyas en estos días de paseo por Rojas.
NATALIA RECORRIÓ LAS
ESCUELAS Y OBTUVO
SU RECOMPENSA
Como se mencionara, Natalia recorrió las escuelas de Rojas en los últimos días, mientras se encontraba de vacaciones. Por cuenta propia creyó que valía la pena que los niños de nuestra ciudad supieran de este voluntariado que ella misma conforma y que recorre el país ayudando. Pero, por sobre todo, lo que quería Natalia era que los chicos locales supieran de las necesidades que muchos hermanitos del norte de nuestro país tienen a diario, en varias cuestiones.
“En estos días empecé a recorrer las escuelas más que nada para contarles a los nenes lo que hacía. Que hay una rojense que conforma un grupo así y que lo que más le sorprende es que es algo muy gratificante y hermoso. Fui a la escuelas, les conté del proyecto a los chicos, les mostré fotos y les pregunté si tenían ganas de llevar algo desde Rojas. La verdad es que me sorprendieron porque me dieron un montículo que ahora no sé como me lo llevo”, agregaba a su relato, entre risas Natalia.
“En realidad el tema está saldado. Porque la Municipalidad me ofreció un espacio en un camión para llevar a La Plata todo lo recaudado. Luego pensé que podía lograr más y fui a un par de molinos también. En algunos me ayudaron y en otros me dieron la espalda. Pero no importa. Me di cuenta que Rojas es solidario y que será mi ciudad siempre”, se sinceró la futura odontóloga.
Pero antes de la despedida reconoció algo más de su ciudad natal. “Rojas es hermoso. Hubo chicos que me trajeron el paquete de arroz abierto y pegado con cintas, como que se lo robaron a la mamá porque escucharon la charla y les quedó grabado lo que les dije: Que había nenitos en otros lugares, iguales a ellos, que a veces no comían”, sentenció Natalia. Todo una historia, que valía ser contada… (LM)
Comentá la nota