De Narváez: “Se quieren llevar puesto al gobernador”

De Narváez: “Se quieren llevar puesto al gobernador”
El diputado nacional por Unión Celeste y Blanco y ex candidato a la Gobernación analizó la crisis que afecta a la administración de Daniel Scioli. Dijo que sufre un ataque institucional y fue en extremo cauto a la hora de cuestionar la responsabilidad del gobernador.
- Nuevamente en Luján, esta vez de recorrida barrial.

- Vamos a visitar a todas las localidades para tener un panorama completo de todo el distrito. Hoy estuvimos en Open Door, en el barrio Luchetti. Es la forma más directa y genuina de saber y entender. Además, como legisladores tenemos que acercarnos para saber qué gestionar. Porque vimos necesidades básicas y escuchamos que nadie pide que se le regale nada. Piden y reclaman por su sala de salud o que en el destacamento no haya un cartel que diga enseguida vuelvo. Piden luces en la calle, un mejorado, una vereda para salir tranquilo en caso de emergencia. O que se aproveche la poda. Piden sentido común. Pude hablar con varias madres que expresaron su indignación porque sienten que perdieron la dignidad. Eso me pareció fuerte y genuino.

- Uno imagina que esto que usted narra no sería exclusividad de la ciudad de Luján.

- Es cierto. Nosotros en Luján, y lo digo como lujanense, vivimos el tránsito de ser un pueblo grande a una ciudad conurbanizada. Eso uno lo puede tomar por la positiva, apuntando a los progresos, pero parece que los problemas marchan delante de las soluciones. Los gobiernos tenemos que invertir esa marcha como concepto de gestión. Uno puede llegar a Pergamino, centro de la producción agropecuaria, pero en el barrio de monobloc 512 la condición es exacta a la de Tres de Febrero o San Martín, con pobreza extrema, criminalidad, desempleo, embarazos tempranos. En Tres Arroyos pasa lo mismo. Ocurre porque Buenos Aires creció y recibió una gran migración de muchas provincias. Esto no es xenófobo, sino que recibimos mucha más gente que la capacidad de darle los servicios básicos. Lo digo aunque sea un problema en todo el mundo.

- Sabbatella expresó su crítica a que Scioli recorte o ajuste a los más débiles, a los trabajadores. ¿Comparte esta reflexión?

- Voy de lo general a lo particular. Lo que está haciendo la señora presidenta es brutal, profundamente equivocado y mezquino, no sólo con los 550 mil trabajadores del Estado provincial sino con todos los bonaerenses. Hace 25 años que Buenos Aires necesita la ayuda del gobierno nacional por encima de las otras provincias pero recibe cada vez menos. Menos de lo que es nuestro; no de lo que pertenece a otros. Cuentan la historia al revés. La provincia de Buenos Aires en proporción, da dos pesos a Nación y le devuelven uno. Ese peso que nos falta no lo queremos para guardarlo en un banco. Lo necesitamos para la seguridad, la educación, los hospitales, calles de asfalto. Somos una provincia grande pero también la que más necesita. Este ajuste que expone la presidenta no tiene nada que ver con una sintonía fina. ¿Qué parte es esta? ¿Cómo explica un Estado Nacional rico y Buenos Aires sin poder pagar los aguinaldos? ¿O será que hay un apriete político para intentar hacer desbarrancar a los que pueden ser alternativa en 2015? Estamos discutiendo el 2015 en 2012, sin poder atajar los precios, la droga, la inseguridad. Los buenos gobiernos son los que menos problemas tienen. Los nuestros inventan un problema nuevo todos los días sin resolver los latentes.

- Al discutir las causas de lo que sucede en Provincia, se escucha que el problema es que Scioli no sabe gestionar.

- La peor gestión de la Argentina la hace la señora presidenta. En sus años de gobierno perdimos el superávit fiscal. Antes nos sobraba, ahora nos falta en proporciones fenomenales. Perdimos el superávit comercial. Exportábamos más de lo que importábamos. Eso se destrozó. La inflación no está controlada. Y llama a cadena nacional para desde el atril presidencial decirnos “Teresa la milanesa”. ¿De qué gestión me habla? En la Argentina, ¿se vive mejor o peor que hace 5 años? Peor, en cualquier parte de Argentina. Por eso la presidenta no puede decir que el problema es Buenos Aires. Acá hay un ataque institucional a la gobernabilidad de la provincia de Buenos Aires. Mi obligación, habiendo sido adversario de Scioli pero no su enemigo, es no hacer oportunismo, como sí lo hacen otros diputados. Acá hay que defender la autonomía de Buenos Aires.

- ¿Qué cuota de responsabilidad le endilga a Scioli para llegar a la situación actual?

- Siempre la hay. Yo he sido crítico de la gestión de Scioli. Lo he charlado con él. Le critico sus políticas de seguridad y sostengo que las administraciones tienen que ser austeras. No se puede tirar manteca al techo. Pero también soy conciente de un embate intencional del gobierno nacional sobre la provincia. Se quieren llevar puesto al gobernador. En Santa Cruz, cuna del kirchnerismo, se cargaron cuatro gobernadores. Parece que no les termina de convencer el voto popular. Si no va en el proyecto, arrancan un proceso destituyente. Ojo que cargarse a la provincia de Buenos Aires como ellos intentan es muy peligroso. Nosotros vamos a defender la institucionalidad, para después discutir los problemas bonaerenses.

- Pensando en la necesidad de recaudación. ¿No cree que hay sectores que la Gobernación elige no tocar?

- Nosotros fuimos el único bloque que votó en contra el tema del revalúo. Le dijimos a Scioli que con eso no solucionaba los problemas, porque le vuelve a meter la mano en el bolsillo a los bonaerenses, sobre todo a los productores rurales, sin resolver problemas de fondo. Todos debemos reclamar en Nación la coparticipación y los fondos del conurbano. Odio decir, porque me lo dice mi mujer, pero la verdad es que “yo se lo dije” antes de que se desatara la situación actual.

- Ahora se estudia un impuesto para los pooles de siembra.

- Sí, lo escuché. Me parece bien sentarse a conversar, como se hizo con la Mesa de Enlace Provincial. No conozco en detalle el proyecto, pero hay que hacer un esfuerzo extraordinario para que quienes pagan impuestos, paguen todo lo que deben. Aunque hay que remarcar que no es verdad que nadie paga. Hay gente que no tributa directamente en AFIP, pero comprás un paquete de fideos y tenés 21 por ciento de IVA y 5,5 de Ingresos Brutos. No parece, pero pagás. Y es proporcionalmente mucho más alto lo que paga una familia de pocos recursos que una familia acomodada. Ese desajuste nacional no se acomoda. Por el amor de Dios, ¿dónde está el progresismo de este gobierno? Comenzamos el décimo año de gestión y los que menos tienen más pagan y los que más tenemos pagamos menos. ¿El progresismo es el del atril y “Teresa la milanesa?”.

- Hay quienes sintetizan lo que puede hacer Scioli en tres opciones: el silencio, resignando sus intenciones presidenciales; la renuncia, o la confrontación política. ¿Qué opina?

- Yo aspiro a gobernar la provincia de Buenos Aires, por lo tanto voy a contestar desde el lugar al que aspiro llegar. Porque desde la tribuna somos todos genios, pero yo estoy en la cancha. Tengo que ser conciente de lo que digo. Siempre hay que mantener diálogo abierto con el gobierno nacional, planteando los problemas. Comparto con Scioli que hay que discutir la coparticipación y el fondo del conurbano. Con eso cierro el desfinanciamiento. Segundo, hacer una administración austera, porque como gestor digo que siempre se puede ahorrar. Ahorrar, no ajustar. Cuando uno sale de una habitación, me enseñaron a apagar la luz, algo que cuesta inculcar en los hijos. Scioli debe gobernar en el puesto ejecutivo más importante después de la Presidencia de la Nación. De ninguna manera irse o renunciar.

- Le trasmitió dos sensaciones. Primero, que Scioli crece en su posicionamiento cuanto más se enfrenta con el gobierno nacional.

- Eso pasa científicamente. Yo miro las encuestas, aunque no decido en base a ellas, pero indican que Scioli crece. ¿Por qué? Porque la sociedad no quiere más la confrontación permanente que quiere el kirchnerismo. Todos los días inventan un enemigo. Cito lo que ocurrió esta semana, con la presidenta cargando a un ministro español. Dijo “el pelado este”. Al escucharla me pareció gravísimo. Parece que esta señora no entiende al mundo. Cómo va a tomar un diario y burlarse de un ministro. Podemos tener todas las diferencias con España, con quienes no me gustaría tener ninguna porque nos ayudaron en el peor momento, pero gastamos a un pelado.

- Segunda sensación, que aún los que están disconformes no ven una oposición fuerte, con real contrapeso.

- Si tengo que responder entre sí o no, digo que sí, es verdad. En mi experiencia puedo decir que hay diferencia entre juntar y unir. Uno une cuando hay proyecto común. Juntar es de corto plazo. Dentro del peronismo estamos con un criterio común de unidad porque el kirchnerismo era una cosa y el cristinismo es otra cosa. El cristinismo no contiene más al peronismo; al contrario, lo desprecia.

- ¿Inscribe en esa lectura el Congreso de Moyano de la CGT?

- Cuando la CGT se parte, estamos en problemas. A mí me preocupa porque ingresamos en problemas innecesarios. Volviendo a la oposición, me encontrarán en post de la unión dentro de una visión común del servidor público, con dirigentes ejemplares. Con sentido común.

- No puedo evitar preguntarle sobre el breve diálogo que el 4 de julio (en la celebración de la independencia de Estados Unidos) tuvo con Héctor Magnetto. ¿Qué dice Magnetto?

- Más allá de reconocer en Héctor Magnetto a una persona preocupada por el país, cuando uno habla con personas que tienen el reconocimiento, no me parece cholula la consulta. Estoy seguro que Tinelli, Messi, Riquelme, están preocupados por el país. Con respeto, digo que quienes no están preocupados están viviendo una condición irreal. Crece el narcotráfico, la inflación, la economía se detiene y el gobierno busca problemas todas las mañanas. ¿Qué conversamos quienes tenemos esa preocupación? Cómo hacemos para que el gobierno, reducido a la presidenta, vuelva a encontrar la brújula. Parece que se le rompió el GPS. No podemos discutir dónde está el techo, el piso y la ventana.

- La lectura que usted hace es totalmente opuesta a la que, por ejemplo, expresó el miércoles la presidenta, en General Rodríguez. ¿Todo se sintetiza en lo que reflejan o no reflejan los medios?

- El relato del gobierno no coincide con la realidad. No en su totalidad. Pero esa es la preocupación de la gente. Si sostengo que no hay inflación y no paramos de crecer, pero vas al almacén a comprar lo mismo y todas las semanas suben los precios, algo entre lo que me pasa y lo que dice la presidenta está mal. Es peligroso que eso suceda. Perder el concepto de la realidad te hace tomar decisiones muy equivocadas. Y te hace perder el sentido de la ubicación. Por eso podés terminar diciendo “¿quién es este pelado?”.

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