El diputado peronista, hoy con 6 hijos y 5 nietos, se confiesa enamorado de su mujer Agustina pero recuerda sus tiempos de galán: “Tuve 4 o 5 años que estaba buscando el rumbo”. Y se reconoce “de madera” para el fútbol.
Durante esas elecciones legislativas, un imitador que lo clonó en “Gran Cuñado”, lo hizo notablemente popular. Y el “Alica-alicate” que impuso el cómico Roberto Peña, hizo que lo pararan en la calle y le hablaran, como si fuera el personaje.
“Mucha gente me decía ‘te veíamos todas las noches bailar’ y ‘votame-votate’”, rememora hoy el legislador peronista.
Y cuenta que en esa oportunidad, un día lo llama el propio Marcelo Tinelli –de quien se reconoce amigo- y le dice “venite al piso esta tarde”.
De Narváez finalmente fue y bailó, disciplina para la que no se reconoce como virtuoso: “Soy de madera bailando”. La misma característica se le observa para la práctica del fútbol, algo que adjudica a su calidad de disciplinado maratonista.
“Corro y nado bastante. Por eso, al ir en línea recta y a la misma velocidad… me paso de largo, pego una patada y me meto en algún despelote”, narra con desolación deportiva.
El diputado tiene 6 hijos: Paco nacido en 1976, Martín en 1978 y Jazmín en 1983; Milena nacido en 2004, Juan nacido en 2007 y Antonio nacido en 2009.
Por eso, la pregunta es sobre si ya “está retirado”. Y sigue: “A veces pensamos con Agustina en uno más”, señala al contar cómo disfruta de ver al menor de sus 5 nietos, jugando con el más pequeño de sus hijos.
Claro que “El Colorado” tuvo su momento de furor juvenil y vida nocturna. Consultado, con prudencia, sobre si mantiene añoranzas de esa época de playboy, galanterías y tatuajes, responde: “Me divertí muchísimo”. Y lo adjudica a que con su primera novia “nos metimos y nos casamos a los 20 años”.
Por eso, luego de separado, “tuve 4 o 5 años que estaba buscando el rumbo”. Los que asegura que interrumpió al conocer a su mujer Agustina, de la que “me enamoré profundamente”.
Allí, se cruzaba con alguien con quien, también hoy, compite pero ahora en la arena política: “Mauricio Macri era un tipo pintón, tenía buena llegada, ganaba más él. Y yo, agarraba la reserva”, contesta entre risas.
Hoy, las disputas con el jefe de Gobierno porteño pasan por un mismo espacio político, lejos de los “boîtes” y las cálidas noches de Punta del Este.



Comentá la nota