Los "narcos" tenían su base en Río Cuarto

Los "narcos" tenían su base en Río Cuarto
La banda, desbaratada entre jueves y viernes, buscaba llevar la mayor parte de los 67 kilos de cocaína a esa ciudad.
La banda de narcotraficantes que fue desbaratada durante jueves y viernes pasado en un operativo pocas veces visto, ya que se trató de la detención de la cadena completa de una organización “narco”, planeaba potenciar el mercado al menudeo en Río Cuarto, con tentáculos en Chubut y Buenos Aires.

El principal sospechoso es Mario Eduardo Rain, quien está detenido en una cárcel de Trelew por homicidio. Su contacto en Río Cuarto sería Diego Rodríguez Calerio, quien a fines de septiembre fue sorprendido en una “cocina” de cocaína instalada en un departamento céntrico de esa ciudad.

Así lo recordó el jefe de la Dirección General de Lucha contra el Narcotráfico, comisario mayor Rafael Sosa, que señaló que en julio, desde la Justicia de Chubut se comunicaron con sus pares cordobeses, ya que habían detectado que con un teléfono que había ingresado a su pabellón, Rain estaba rearmando una estructura “narco” con base en Río Cuarto.

De acuerdo a la intervención telefónica, había llamadas a varios números de esa ciudad.

“Al parecer, compraba la cocaína ya lista en Buenos Aires, desde ahí la hacía llevar a Río Cuarto donde tenía a sus ‘quiosqueros’, y una parte más pequeña pensaba redistribuirla en Chubut”, resumió Sosa.

“La compraban ya ‘cocinada’ por falta de recursos”, señaló. En esto, fue clave la detención de Rodríguez hace tres meses, cuando se allanó un departamento de calle España y se hallaron cerca de 26 kilos de cocaína, ocho kilos de sustancia “de corte” y 100 litros de precursores químicos, entre otros elementos.

En el mayor de los sigilos, se comenzó un trabajo con policías de diferentes provincias para seguir los movimientos que Rain ordenaba desde su celda.

“Empezó de a poco, sabíamos que se estaba armando, pero preferimos esperar hasta que buscaran algo más grande”, continuó Sosa.

Aunque los “narcos” iban recuperando terreno, ignoraban que esta vez la Policía estaba al tanto de cada paso que hacían.

Fue así que hace pocos días, en las intervenciones al celular, los efectivos pudieron escuchar: “Junten la plata, que va a haber una ‘bajada’ grande”.

¿Qué significaba? Que para fin de año, iba a llegar a Río Cuarto desde Bolivia, previo paso por Buenos Aires, una importante cantidad de clorhidrato de cocaína.

La proveedora era una mujer boliviana radicada en Lomas de Zamora. “Tengo 60 kilos, preparame la plata”, pidió ella. Desde la cárcel, la orden a los “quiosqueros” de Río Cuarto se repetía: “Junten que viene para todos”.

En la ruta. Para el jueves a la tarde estaba todo planificado. Efectivos de la Policía Federal de Buenos Aires iban a seguir por la ruta nacional 8 al vehículo en el que la mujer y su pareja llevaban la droga hacia el sur cordobés. Recién allí los iban a detener in fraganti . Pero algo sucedió en el camino, y el auto fue “cortado” (según la jerga policial, significa que fue obligado a frenar) por los efectivos en Pergamino.

Se trató de un Ford Focus en cuyos parlantes se encontraron miles de tizas de cocaína lista para ser distribuida, además de precursores químicos. Según se informó, había 6.700 dosis de cocaína que en total hacían 67 kilos de droga.

Durante la tarde del viernes, en la sede de la Superintendencia de Drogas Peligrosas de Buenos Aires, el subsecretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni, puntualizó que la droga secuestrada “estaba destinada a preparar más de 500.000 dosis de ‘paco’, para ser distribuidas en Córdoba y en el norte de Chubut”.

Esto, en realidad, es técnicamente imposible, además de un sinsentido. El clorhidrato de cocaína no se puede transformar en “paco”, ya que este es el resultado de un paso previo en la “cocina” de la cocaína. Además, el monto que se puede obtener por la venta del clorhidrato es mucho mayor al valor en el mercado ilegal del “paco”.

Epicentro en Río Cuarto. El operativo fue denominado “Verano Blanco” e incluyó una serie de allanamientos, además de Río Cuarto, en Buenos Aires (en Lomas de Zamora se halló la “cocina” enterrada) y Chubut (Trelew, Rawson y Gaiman). En total, hubo 22 detenidos y se secuestraron ocho autos y cinco armas de fuego.

“La droga era ingresada vía terrestre y venía de Bolivia y, en parte, de Paraguay. En muchos casos llegaba en forma de pasta base que después debe ser purificada para transformarla en clorhidrato de cocaína”, dijo a la prensa local el jefe de la División de Drogas Peligrosas de Chubut, José Castillo.

Aunque desde esa provincia se indicó que se sospechaba que el principal radio de distribución de la droga iba a estar en el sur del país, Sosa advirtió que esta banda continuaba teniendo su base de operaciones en Río Cuarto, donde pensaban descargar la mayor parte de la droga.

“En Río Cuarto hubo 10 detenidos y secuestramos 23 celulares; encontramos también cuatro kilos de cocaína (también en ‘tizas’ para su venta al menudeo) y unos 50 kilos de manitol (una especie de edulcorante que se le agrega a la cocaína en los ‘quioscos’ para que tenga más peso y menos pureza)”, explicó el jefe policial.

Y mientras que en el sur del país de secuestraron 50 mil pesos, en los allanamientos en Río Cuarto (en domicilios de Arturo M. Bas al 1100, Lavalle al 1300 y en la calle San Luis en Banda Norte, entre otros) se incautaron 150 mil pesos, lo que da la pauta de que la mayor parte de la cocaína iba a ser comprada allí. “Sólo un poco de toda la droga que llegaba era enviada a Chubut”, cerró Sosa

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