Caída en las ventas, daños en automóviles, desvalorización de los inmuebles, problemas de inseguridad, riesgos de sufrir un accidente, suciedad, ruidos molestos y daños a la propiedad privada son algunos de los inconvenientes con los que diariamente conviven los comercios y vecinos a la estación de servicio de YPF ubicada en la intersección de las calles Padre Patiño y España.
Sin importar el día ni la hora, la cola para cargar combustible ya es una constante sobre la Padre Patiño y en ciertas ocasiones llega a tener hasta más de cinco cuadras de largo con los problemas que esto conlleva.
Como consecuencia de estas largas filas y esperas, que cabe remarcar -la hacen desde motos hasta vehículos de gran porte- la calzada se reduce. No sólo comparten la calle los que esperan para cargar combustible sino también los que están estacionados a mano derecha y los vehículos que circulan por esta suerte de embudo que se forma y que ya provocó la rotura de varios de los implicados en este escenario.
La circulación de las motos por las veredas, coincidieron varios de los comerciantes consultados por La Mañana, es lo que más los preocupa no sólo porque tienen miedo de ser embestidos al entrar o salir de sus locales sino porque cuando se forman largas esperas se colocan frente a sus vidrieras.
Esto genera una serie de problemas comunes para todos:1) obstaculizan la entrada tanto a los propios dueños como para los posibles clientes; 2) no dejan ver las vidrieras; 3) en más de un oportunidad se vieron presos de arrebatadores por lo que sin excepción todos los comercios contiguos a la estación permanecen con la entrada bajo llave; 4) la gente evita caminar por esta cuadra; comercios reciben pocas visitas y por ende, esto trajo aparejado una caída en las ventas.
Tal el caso de Angélica Cuevas, comerciante contigua a la estación que calcula que sus ventas cayeron casi un 15 por ciento por esta situación y en este sentido sostuvo que “esto de las colas de los autos y las motos nos tiene a mal traer a los comerciantes de esta zona; tenemos que estar con las puertas con llave para que no nos entren a robar; se estacionan las motos frente a la vidriera o la misma puerta y no dejan que entre nadie y hay veces que ni siquiera nosotros podemos entrar a los locales”; “ el tránsito es un caos y como no queda espacio para estacionar menos se acercan los clientes y hasta varias veces los mismos clientes nos recriminan porque pasan y como no se pueden ver las vidrieras no saben si tenemos abierto el local o no” enfatizó enérgicamente esta comerciante que según explicó ya varias veces planteó esta situación ante los propietarios de la estación e incluso pidió ayuda a las autoridades.
Pero los problemas para los comercios del lugar no terminan aquí.
La suciedad sobre sus veredas y el deterioro de las mismas, es otra de las preocupaciones. Esto es así teniendo en cuenta que los conductores de motocicletas ingresan a la estación, por lo general, por la esquina de Padre Patiño e Saavedra, justo frente a la entrada de la Club Patria por lo que llegan hasta la otra esquina donde esta el surtidor circulando por las veredas que ya sufrieron varias roturas de baldosas y prácticamente se quedaron sin parterres.
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