Los catamarqueños padecemos desde hace años (décadas) las deficiencias del servicio de energía eléctrica; desde un poco más acá en el tiempo, la falta de gas; y desde hace algunas semanas, la escasez de combustibles.
Ayer, y en realidad desde que se instaló la ola de frío polar, la luz se corta a cada rato y en cualquier punto cardinal de la ciudad, producto de que el servicio prestado por EDECAT trabaja al límite y al borde del colapso.
La falta de gas, natural y envasado, lleva a que la gente utilice la energía eléctrica para la calefaccionarse, pero esto vuelve al primer inconveniente; el servicio de distribución de energía se colapsa y se corta nuevamente.
Y como si faltara algo, la escasez de combustibles, preferentemente las naftas, provoca que, no sólo los automovilistas se queden sin nafta en sus vehículos, sino que hasta las empresas de transporte urbano de pasajeros opten por retirar las unidades de las calles.
Luz, gas y combustibles, el combo de los males, de esta pobre Catamarca.
Comentá la nota