El ministro Ferrán aseguró que para reactivar la producción, el dueño del frigorífico debería alquilar su planta al piquense "Tito" Lowenstein. "Se la alquilaría sin problemas, pero a él no le interesa otra cosa que ser usuario", aclaró Carlos Serrano.
"Vine desde Gualeguaychú (Entre Ríos), una ciudad similar a Santa Rosa, a 750 kilómetros de distancia de aquí . En dos años puse más de diez millones de mi propio capital, no gané un centavo porque la inflación se comió toda la rentabilidad y me fundí por querer trabajar. ¿Qué tiene de oscuro eso?", se pregunta, molesto por las acusaciones publicadas en algún medio local.
Sentado en un bar, cuenta su historia en el frigorífico, actualmente paralizado. "Cuando el usuario me confirmó que se retiraba despedí a los empleados, para que pudieran cobrar el subsidio por desempleo y, eventualmente, reclamar indemnizaciones en la justicia", asegura. Serrano es productor agropecuario y desde octubre de 2010 pasa más tiempo en Santa Rosa que en su provincia. "Vine a invertir. Compré una empresa pampeana y vivo acá la mayor parte del tiempo. En estos dos años vendí toda la hacienda que tenía y una parte del campo. Ahora estamos arrendando lo que nos queda. Me fue mal porque las condiciones actuales del país no permiten obtener rentabilidad. Si alguien me prestara diez millones, usaría 3,5 millones para saldar todas las obligaciones laborales y el resto para adquirir caballos, mantener la planta en funcionamiento y evitar la quiebra. Pero en las condiciones actuales es difícil devolver ese dinero, porque el negocio no permite rentabilidad".
-¿Entonces la planta está condenada a la quiebra?
- Con el personal actual, una faena de 1.400 animales por mes, un Repro de 1.200 pesos (el subsidio para sostener pago de salarios) y siendo muy prolijos, podríamos mantener la planta trabajando, pero sin rentabilidad. Hace falta una solución integral, no sólo momentánea. Pero hasta que no cambien las condiciones para la exportación, no habrá márgenes de ganancia. Y no es ninguna novedad, la mayoría de los frigoríficos atraviesa una situación idéntica.
-El ministro Ferrán dijo que a usted no le darán un crédito y propone que le alquile la planta a Lowenstein.
-Nunca creí que el Estado fuera a apoyarme. Hace casi un año que saben de esta situación. No me escucharon cuando pedía mucho menos dinero, ¿por qué lo harían ahora, que necesito más de 10 millones? Estoy dispuesto a alquilar la planta, a un valor que permita pagar los sueldos y evitar la quiebra. Pero hablé con Lowenstein el jueves, y él no quiere alquilar, prefiere ser usuario. Y lo entiendo, en su lugar yo haría lo mismo.
-¿A cuánto ascienden los costos fijos del frigorífico?
-Hasta hace dos meses, unos 850 mil pesos por mes (580 mil de carga salarial y 270 mil de gastos fijos), sin incluir el mantenimiento. Y acá todos los días se rompe algo.
-¿Cuál es el pasivo de la empresa?
-Las únicas deudas importantes son de la AFIP y Rentas de la provincia. Al resto de los acreedores les debo menos de 200 mil pesos, en total. Pero por pequeña que sea la deuda, cualquiera puede pedir la quiebra. Yo tengo a disposición todos los libros de la empresa, para que vean los números. Ahí figura todo el dinero que puse, y se comprueba que no pude sacar ni un centavo.
-¿Por qué compró el frigorífico?
-La exportación de carne de caballo es un buen negocio. Creí que las condiciones iban a cambiar después de las elecciones (de 2011), pero no fue así. La empresa estaba quebrada y empecé a pagar deudas aún antes de hacerme cargo. Acordamos una cifra de compra en cuotas mensuales, pero en menos de un año pagué deudas por mucho más que el valor del frigorífico. Ahora la dueña anterior me debe más de 400 mil dólares, y tendré que iniciar un juicio para poder cobrarle.
-Los empleados reclaman las quincenas adeudadas. ¿Puede pagarles?
-En este momento no. Pero si consigo ayuda de un tercero, ellos serán los primero en cobrar, hasta el último centavo.
Hubo 224 cheques rechazados.
En la página web del Banco Central de la República Argentina, el frigorífico Uriburu aparece con 224 cheques rechazados por 1.552.939 pesos, entre el 29 de junio de 2010 y el 4 de septiembre de este año. De esa suma, pagó 790.811 pesos, o sea la mitad, y su equivalente al 62 por ciento de los documentos emitidos sin fondos.
Además, a julio pasado, tenía una deuda de 96.500 pesos en situación de incobrable con un "fideicomiso de administración de cartera judicial y/o morosa de créditos" y otra de apenas de 6.600 pesos por el Banco Santander Río.
De los 37 cheques rechazados en 2010, solamente uno no registra pago y es por 3.522 pesos. En 2011 aparece emitido uno solo, el 20 de diciembre y por 70.829,25, que no fue saldado. Un mes después, el 19 de enero de 2012, hay otro por el mismo importante que tampoco fue pagado.
A su vez, de los 161 documentos rechazados a la empresa este año, 78 fueron pagados y 83 no. Viendo el listado, las mayores dificultades para el frigorífico habrían comenzado a verse a partir de junio.
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