El jefe de Policía Bonaerense, comisario Hugo Matzkin, decidió correrse de las responsabilidades operativas por el enfrentamiento -con varios heridos- entre efectivos de Infantería e integrantes de La Cámpora, el 12 de diciembre, durante el acto de asunción de Daniel Scioli, y su actitud resulta concordante con la estrategia del gobierno provincial de trasladar culpas a los cuadros intermedios de la fuerza por la orden de impedir el paso del medio centenar de militantes cristinistas a los palcos de la Legislatura.
Seis oficiales fueron declarados en disponibilidad después de la exigencia del vicegobernador, Gabriel Mariotto, para el hallazgo de responsables. Mariotto percibió que el episodio resultó de una orden política. Sectores del kirchnerismo concentrado abrieron presunciones sobre los colaboradores de Scioli. La Cámpora, en alianza táctica con el vicegobernador y el vicepresidente de la Nación, Amado Boudou, desplazaron al sciolismo de los cargos legislativos y en aquel momento intuyeron una zancadilla política.
En medio de las sospechas cruzadas de entonces, el cuerpo de Caballería de Infantería se acuarteló para reponer al servicio activo a los seis oficiales. Al cabo de 10 horas de motín, el ministerio de Seguridadd acordó con los amotinados limpiar los legajos de los sancionados, después del proceso investigativo de Asuntos Internos. Este procedimiento está en la etapa final. Ningún testimonio involucra a Matzkin.
En su declaración ante Asuntos Internos, el capitán Walter Reborelo, quien estuvo a cargo del cuerpo de Infantería el día del enfrentamiento, señaló al jefe de la delegación de Custodia de Objetivos Fijos, Personas y Traslados, comisario Sergio Ochoa, como el superior jerárquico encargado del operativo en la escalera del Senado.
Existe un bache entre apostar al personal y la decisión anterior del trasladó, primero al playón de la Legislatura y luego a las galerías. ¿Quién ordenó el acto? “Yo no fui”, se escudó Matzkin frente al fiscal Tomás Morán, encargado de la investigación judicial. El comisario explicó que intervino en la escaramuza para impedir mayor violencia. A metros, también permanecía el ministro de Seguridad, Ricardo Casal, y la plana mayor de funcionarios del gabinete de Scioli, asistiendo a la jura.
Hasta ahora, no hay en los expedientes ninguna evidencia sobre el presunto complot sciolista contra La Cámpora y aliados. El conflicto es de naturaleza política y se resolvería en esos términos.
Queda un eslabón suelto: los seis policías todavía continúan con sueldo recortado, sin actividad asignada y con el legajo recargado por faltas en el cumplimiento de servicio.





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