La primera dama provincial, Sandra Correa habló con Tu Espacio sobre su familia y el rol de la mujer actual, entre otras cosas. Es la gran mujer detrás del Gobernador de San Luis.
Impecable y sencilla. Agradable y con voz tranquila la primera dama de los sanluiseños, Sandra Correa, habló con Tu Espacio sobre los aspectos más importantes de su vida. La gran mujer que está detrás del gobernador de San Luis se prepara para vivir un nuevo desafío: acompañar a Claudio Poggi en su gestión.
Contó que tiene dos hijos: el más grande es Federico que estudia ciencias económicas y María Victoria, que empieza la misma carrera este año. Cuatro contadores en la familia si tenemos en cuenta a su esposo, quien desde el 10 de diciembre pasado asumió la mayor responsabilidad ejecutiva de la provincia. Fecha exacta en la que Sandra dejó todas sus actividades laborales, la presidencia de la Comisión Reguladora de Energía Eléctrica, para acompañarlo.
“Es todo muy reciente, no he vivido mucho lo que son las actividades oficiales pero mi idea es estar con él siempre, poder ayudarlo en todo lo que necesite".
“Es todo muy reciente, no he vivido mucho lo que son las actividades oficiales pero mi idea es estar con él siempre, poder ayudarlo en todo lo que necesite. Sobre todo porque ahora mis hijos van a estar estudiando lejos. Voy a sufrir menos el síndrome del nido vacío y tengo que cambiar de actividades. Estar ocupada con Claudio creo que me va a ayudar mucho porque soy muy pegada a mis chicos”.
Seguramente la veremos trabajando en el área de acción social. Sandra prefiere recorrer diferentes lugares y ver por sí misma situaciones que requieran de una solución, ya que asegura que no se guía por lo que le dicen.
“De las tareas de la casa me inclino más por las actividades mecánicas de los autos, cuestiones eléctricas de la casa, reparaciones en plomería y de la decoración, puede ser. Me gusta mucho la limpieza. Cocinar, cocino todo tipo de comidas, dicen que lo hago bien. Pero me gusta más ocuparme de que mi casa esté limpia y ordenada. Si no puedo solucionar el problema yo, llamo a alguien para que arregle lo que sea. Siempre me he ocupado del mantenimiento de mi casa. Es curioso sí, pero mi marido siempre estuvo trabajando en su oficina y como a mí me gusta, lo hago”.
Su estilo es casual: fresco, simple y elegante. El maquillaje que utiliza normalmente resalta sus tiernos ojos y su cálida sonrisa. Su manera de vestir es sencilla, clásica, femenina y sutil. Elige colores tenues y prendas clásicas: una linda camisa con un pantalón, remeras, jeans y un trajecito para las ocasiones formales.
No soy adicta a las compras ni me guío mucho por la moda. No me gusta mucho el tema de comprar. Cuando tengo que salir a buscar algo para una fiesta, entro una hora antes desesperada, porque espero hasta último momento. Nunca me gusta gastar dinero en ropa. Voy cuando no me queda otra, como último recurso entro a una boutique. Muchas veces recurro a mi hermana menor para que me ayude y me preste algo. Lo que sí, uso siempre zapatos con taco porque tengo la sensación de que si no me pongo algo con alto me voy para atrás (risas) desde chica estoy acostumbrada y me siento mucho más cómoda. Además me veo más petisa y todos me cargan”.

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