Ordenanza. La UCR impulsa varios cambios, como otra exigencia de guardavidas.
“La cantidad de guardavidas exigida está en función a los metros cuadrados y la profundidad de la pileta, y en las más grandes y hondas se exige que haya cuatro presentes, incluso durante la mañana cuando muchas tienen actividades específicas con muy poca gente”, agregó el concejal Gustavo Fonseca, responsable de argumentar a favor del proyecto en el Concejo. “Eso resultaba demasiado oneroso para los natatorios, y no tenía sentido”, dijo. En ese punto, la nueva norma permitirá incluso a piletas grandes funcionar con un guardavida para hasta 80 personas en esos lapsos de poco público con actividades pautadas. Además, se especifica que en el caso de que en el mismo recinto de la piscina mayor esté la de principiantes (o niños), deberá estar separada físicamente o tener un guardavidas específico asignado.
Y deja de exigirse por separado la presencia simultánea de un profesor de educación física y un guardavidas durante las clases de natación, ya que si este docente posee certificado de bañero podrá asumir las dos responsabilidades.
6 a 9 meses. Respecto de la cantidad de personas que pueden estar simultáneamente en el agua, el actual criterio de admitir una cada 5 metros cuadrados (m2) computando “todo el espacio cubierto” cambiará a una cada 3 m2 pero considerando como base sólo la piscina. “Hay natatorios, como el del Colegio Taborín, que tienen enorme áreas cubiertas con gimnasios, oficinas administrativas y demás, y hoy se computa todo eso para calcular bañistas”, explicó Fonseca. Está en debate si se darán 6 o 9 meses a las piletas para adecuarse. Igual, las exigencias de público y personal regirán desde este verano.
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