"No hay nada en la investigación"

Mañana se cumplen tres meses del atentado que desembocó en la muerte del trabajador José Maciel y su esposa como también sus hijos no ocultan su inquietud por la ausencia de novedades.
En una charla con este diario, Olga, la viuda del empleado municipal, se quejó de que "ni el fiscal, ni la jueza nos llamaron".

A escasas horas de cumplirse tres meses del brutal atentado que se cobró la vida del empleado municipal José Domingo Maciel, de 60 años, sus familiares esperan que se haga justicia y que la investigación avance con la detención de los responsables. “Nos enteramos por el diario de las novedades”, dijo en forma lacónica, Olga, la esposa de la víctima.

Hoy, el desaliento domina a los allegados a Maciel. Sin ocultar su molestia, la viuda comentó a La Mañana de Cipolletti que “nadie se acercó, ni el fiscal, ni la jueza dijeron háganlos llamar, vamos a hablar, qué pasó, aunque ellos están mejor”.

Olga y José llevaban varias décadas juntos y conformaban con sus hijos una familia muy unida que, por ejemplo, los domingos se reunían de manera periódica. “El domingo era sagrado”, recalcó ayer su mujer, agregando luego que “él adoraba a sus hijos”.

A pesar del tiempo transcurrido, la viuda está sorprendida porque sólo una persona se acercó a brindarle una palabra de aliento a la familia. Recién ahora Olga tomó dimensión de lo sucedido y reconoció que “yo sé que es muy grave, no en el hecho de que sea una persona sola (la víctima), porque le podría haber pasado a cualquiera, pero ese señor (su esposo) salvó muchas vidas, creo que ese es el valor y no se ha presentado nadie, ni la Policía, que a ellos los salvó, ninguno, sólo una chica que me dio las gracias, lloraba y me dijo: ‘Si no, yo no hubiera estado viva’. Después, los demás, nada”.

"Tienen miedo"

Dolida por la ausencia de su esposo, Olga enfatizó que “era muy trabajador” y que ya estaba en condiciones de jubilarse debido a que tenía casi 30 años de aportes.

Una vez más, refiriéndose al atentado, reflexionó que la forma de ser de la familia, “muy tranquila”, no contribuyó a exigir más celeridad en la investigación de la Justicia y la Policía. “Somos quedados, gente tranquila, mis hijos nunca anduvieron en la calle, yo soy una madre muy correcta, recta, ellos (los hijos) me tratan de usted a mí”, explicó Olga.

Reiteró que “no hay nada” respecto del trabajo policial y judicial y resaltó que “la preocupación nuestra es que esto quede en nada”.

La situación movilizó a la mujer, que junto a sus hijos, pidieron a los compañeros de trabajo de Maciel que hagan algún aporte como testigos. Remarcó que “le hemos pedido a los chicos que trabajaban con él” su colaboración para cualquier información de valor.

Asimismo, precisó que “en la Municipalidad, los chicos (que trabajaban con su esposo) tienen miedo, hay chicos que vieron cosas raras, había uno que me quería hablar, no sé, voy a tratar de verlo”.

Con la fuerza que le queda y una expresión muy serena, Olga confesó que "estoy reaccionando ahora". Emocionada, con lágrimas en los ojos y apretando sus manos, expresó que "el golpe que nos dieron, fue un golpe muy grande para mí".

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